'Bienvenidos a Edén' es un fallido intento de Netflix de un misterio juvenil en una isla
Críticas
'Bienvenidos a Edén' es un fallido intento de Netflix de un misterio juvenil en una isla

Netflix estrena hoy 'Bienvenidos a Edén', su nueva producción española, que sigue a varios jóvenes que acuden a una isla desconocida con la promesa de que van a ser felices. ¿Merece la pena darle una oportunidad a este nuevo misterio adolescente?

Por Marina Such - 06 May 2022

El subgénero "gente atrapada en una isla" ha vivido muchas evoluciones desde Robinson Crusoe. Entre las aventuras familiares de Los robinsones de los mares del sur y el misterio high concept de Perdidos existen bastantes posibilidades diferentes de enfrentar a esos náufragos a sus traumas personales, a la supervivencia a toda costa o a un camino de mejora personal. Y hemos tenido ejemplos bastante recientes de ello, entre The I-Land y The Wilds.

Bienvenidos a Edén llega a Netflix con una propuesta que picotea un poco de todas ellas y que parte de una pregunta: ¿Eres feliz? Es el mensaje que reciben en el móvil varios adolescentes que se sienten a la deriva en sus vidas. Zoa (Amaia Aberasturi) es una de ellas. El mensaje le dice que, si sigue sus instrucciones, se embarcará en un viaje que cambiará su vida, aunque inicialmente solo es una fiesta privada en una isla para celebrar el lanzamiento de una bebida energética. El meollo del asunto comenzará cuando, a la mañana siguiente, Zoa se dé cuenta de que ella y otros cuatro jóvenes se han quedado atrapados allí.

No ha sido un accidente, sino que todo obedece a los designios de Astrid (Amaia Salamanca) y Erik (Guillermo Pfenning), que dirigen una comunidad autosuficiente en la isla en la que todos sus integrantes son jóvenes que buscan encontrar un sentido a su vida. Por supuesto, desde el principio huele todo un poco a secta.

La premisa no es la más original, pero eso nunca ha sido óbice para que la serie presente algo interesante. El problema que tiene Bienvenidos a Edén es que su inicio cae presa del mal del binge-watching: como te vas a tragar toda la temporada del tirón, no nos molestamos en presentar un primer capítulo que de verdad enganche. Por mucho que ahora critiquemos a Élite por haber perdido el norte, su primer episodio era, en ese aspecto ejemplar y le daba tiempo a presentar a los personajes, colocarlos en una situación con gran potencial de conflictos y lanzar el misterio para toda la temporada.

Bienvenidos a Edén tiene a Zoa como nuestra puerta de entrada a su mundo, pero nada de lo que vemos en pantalla resulta medianamente atractivo. Las presentaciones de los personajes son bastante superficiales y no consiguen escapar de los arquetipos en los que encajan inicialmente, y los detalles que han de fomentar la intriga aparecen un poco porque sí.

Además, pese a contar con un reparto en el que hay intérpretes a quienes hemos visto ser más que competentes en otras series (incluidos también Berta Vázquez, Lola Rodríguez o Tomy Aguilera), se contagian de esa artificialidad que impregna toda la historia. Los retratos de sus personajes se ven poco naturales, del mismo modo que el misterio no termina de arrancar. Sí, podemos sospechar que en Edén pasan cosas raras, pero lo que vemos en pantalla no pasa, en ocasiones, de la versión de la serie del chiste de Gila de "alguien ha matado a alguien y no me gusta señalar".

Tomy Aguilera y Lola Rodríguez, en 'Bienvenidos a Edén'.
Tomy Aguilera y Lola Rodríguez, en 'Bienvenidos a Edén'. / Netflix

La sensación es que Bienvenidos a Edén se queda a medias de todo y que, al estar concebida para tener continuación, deja muchas incógnitas en el aire. Si al espectador le interesara de verdad conocer las respuestas, es una estrategia comprensible, pero no se logra una atmósfera que realmente enganche ni unos personajes a quienes queramos seguir en su periplo hacia desenmascarar a Edén o entregarse a ella.

Al final, recordar a otras series con premisas similares (incluida una pequeña serie de Flooxer titulada Campamento Albanta) no le hace ningún favor.