En 'El libro de Boba Fett' importa todo excepto el propio Boba
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En 'El libro de Boba Fett' importa todo excepto el propio Boba

Desde su anuncio no fuimos pocos los que torcimos el gesto al ver que Jon Favreau y Dave Filoni habían decidido darle una serie propia a un personaje que llevaba casi 40 años prácticamente olvidado dentro del estómago del Saarlac y sustituido por otro infinitamente más carismático: El Mandaloriano. Los primeros episodios parecían confirmar esos temores, pero los dos creadores se guardaban varios ases bajo la manga regalándonos tres últimos episodios indispensables para el imaginario colectivo de Star Wars.

Por Israel Alejandre Carbajo - 07 Feb 2022

Boba Fett nació casi como reclamo para vender muñecos. Su diseño era (y es) muy molón, pero poco más. Apenas hablaba y moría (entonces era definitivo) de una forma absolutamente ridícula. Pero el personaje había calado entre los fans y eran muchos los que se disfrazaban de Boba en las convenciones anuales. Su pinta de pistolero renegado, su nave con forma de plancha y, no nos engañemos, el haber entregado a Han Solo ante Jabba The Hutt hicieron mucho a favor de su popularidad. El objetivo estaba cumplido. Lucasfilm vendió muchísimos muñecos de Boba Fett a principios de 1980. Pero George Lucas quiso acompañar ese éxito aportando algo de trasfondo al personaje y cuando llegaron las precuelas, le dio un origen en El Ataque de los Clones y unas pinceladas más de recorrido en The Clone Wars.

Un jovencísimo Boba Fett sostiene la cabeza de su padre Jango en el clímax de 'El ataque de los clones'.
Un jovencísimo Boba Fett sostiene la cabeza de su padre Jango en el clímax de 'El ataque de los clones'.

Resulta que Boba Fett era un clon. Sí, uno sin el crecimiento alterado, pero un clon. Uno de esos miles de soldados con uniformes blancos que llevan poblando Star Wars desde sus primeros días. Y su padre, un cazarrecompensas que sirvió como molde para la creación del ejército de Palpatine. Ya sabemos todos cómo acaba su padre. La imagen del propio Boba sosteniendo el casco que contenía su cabeza decapitada es de las más poderosas de la segunda parte de las precuelas. A partir de ahí, unas cuantas apariciones esporádicas en la serie de animación creada por Dave Filoni y ya está.

Este era el aspecto del joven Boba Fett durante las Guerras Clon.
Este era el aspecto del joven Boba Fett durante las Guerras Clon.

Hemos ordenado todos estos antecedentes para dejar clara una cosa: Boba Fett nunca fue un personaje que tuviese mucho donde rascar. Sirvió para lo que sirvió. Por eso sorprendió tanto que apareciese de repente en la 2ª temporada de The Mandalorian. ¿Para qué resucitarle si ya le habían encontrado un recambio mucho mejor? Din Djarin tiene una armadura tan molona como la de Boba y, a pesar de no verle casi nunca la cara, atesora muchas más toneladas de carisma, conflictos y personalidad. En definitiva, Mando es un personaje completo no una percha para vender muñecos.

Pero Boba Fett ha regresado para quedarse y su libro, contra todo pronóstico, nos está dejando un montón de sorpresas que, si no habéis visto, os recomendamos dejar de leer aquí. Se vienen SPOILERS:

La historia de Boba

Vamos a quitarnos rápido lo incómodo: la 'resurrección' de Boba Fett y sus trifulcas con el sindicato Pyke en Mos Espa, hasta ahora, interesan muy poco. Temuera Morrison hace lo que puede pero sus flashbacks mientras se recupera en el tanque de bacta, es decir, su huída del vientre del Sarlaac y su convivencia con los Moradores de las Arenas son bastante insulsos. Y ya en su recién estrenado trono en Mos Espa sustituyendo a Jabba... tampoco es que sea para tirar cohetes.

Boba se recupera de las heridas sufridas tras salir del estómago del Sarlaac.
Boba se recupera de las heridas sufridas tras salir del estómago del Sarlaac.

No deja de ser una historia de mafiosos pero, hasta justo el último episodio había muy poca mala baba y muy poca chicha. Menos mal que un apoteósico ultimo capítulo ha logrado enmendar parcialmente la plana. El problema ha radicado en que durante los 4 primeros episodios había muy poquito que contar y mucho tiempo que rellenar. Eso no ha sido problema otras veces. Por ejemplo, en la 1ª temporada de The Mandalorian no es que pasen muchísimas cosas todo el tiempo pero lo que no te llenaba la trama, lo hacían sus personajes. En El libro de Boba Fett eso no ha ocurrido hasta ahora.

Sí, tenemos otro rancor en la arena (luego hablaremos más de esto...), una visita de los familiares del propio Jabba y un wookie renegado y con mala leche (Krrsantan el Negro es imponente, eso es verdad) pero Boba no nos gana, no nos hace encariñarnos con él como sí lo hacen otros personajes. Sin ir más lejos, Fennec Shand, la mano derecha de Boba, es un personaje mucho más estimulante y sabemos mucho menos de ella que del propio Boba. Si tanto el protagonista como lo que le pasa nos interesa poco, entonces... ¿qué?

Krrsantan el Negro es un wookie, sí, pero de amigable... poquito.
Krrsantan el Negro es un wookie, sí, pero de amigable... poquito.

El Mandaloriano 2.5

Entonces llegó el episodio 5 y hasta el menos entusiasta se levantó a aplaudir con las orejas. Porque todo esto ha sido un juego de naipes y han llegado Jon Favreau y Dave Filoni a sacar todos sus ases bajo la manga y ganarte la mano por goleada. Resulta que El libro de Boba Fett viene a confirmar y a potenciar algo que ya se intuía en The Mandalorian. Existe un universo compartido. Una especie de Universo Cinematográfico Marvel pero de Star Wars: Vuelve Mando. Igual que Boba hizo una aparición en la 2ª temporada de The Mandalorian, en la serie de Boba, Din Djarin tiene su momento de gloria.

La nueva nave de Mando nos lleva, directamente, a 'La Amenaza Fantasma'.
La nueva nave de Mando nos lleva, directamente, a 'La Amenaza Fantasma'.

Pero su "momento" es todo un episodio imprescindible que, si te pierdes, cuando se estrene la 3ª temporada de The Mandalorian no te habrás enterado de varios momentos capitales para entender toda la trama: su expulsión del credo mandaloriano, su dificultad para dominar la Espada Oscura y, lo más impagable de todo el episodio... cómo consigue su nueva montura. Un cowboy en el Oeste no es nada sin su caballo. Y Mando no era nada desde que perdió la Razor Crest. Por eso es tan revelador que sea en esta serie y no en la suya donde la obtiene (mención aparte la ristra de guiños a La Amenaza Fantasma) porque vienen a decirnos que no te puedes perder nada.

Grogu, Luke, Ashoka... aquí no falta nadie

El episodio 5 acaba con Fennec Shand reclutando a Mando para luchar contra el sindicato Pyke porque, no se nos olvide, esta serie es la historia de Boba. Y podrían haberlo dejado ahí aunque el propio mandaloriano diga que "tiene que ir a ver a un amigo". Esa visita podríamos haberla visto perfectamente en la 3ª temporada de The Mandalorian, pero no.

Luke y Ashoka se miran como diciendo... "aquí no nos esperaba nadie, ¿eh?".
Luke y Ashoka se miran como diciendo... "aquí no nos esperaba nadie, ¿eh?".

Aquí hay un plan perfectamente orquestado desde el principio. El propio Dave Filoni dirige un episodio 6 que, directamente, es puro placer. Ver al Luke de El Retorno del Jedi entrenando a Grogu, una pincelada del origen del pequeñín y a Ashoka (no olvidemos que también tendrá su propia serie) es atravesar al fan con una ristra de flechas de Cupido. Si además dejas un cliffhanger entre Luke y Grogu como una catedral para preguntarte si el pequeñín y el Mandaloriano se volverían a juntar poco más puedes hacer, pero no... ni han querido esperar para hacerlo.

Cad Bane y el rancor de Mos Espa

Hay que volver a Tatooine porque se supone que lo que importa de verdad en esta serie tiene que suceder allí. El arranque del capítulo ya nos dejaba reencontrarnos con Cobb Vanth, el sheriff de Mos Pelgo que llevaba la armadura de Boba Fett al principio de la 2ª temporada de The Mandalorian. Ese prólogo volvía a redundar en una idea. Si Favreau y Filoni meten un personaje molón, va a regresar. Y Vanth es muy molón. Mando le pide ayuda para luchar contra los Pyke. Cuando consigue lo que se propone y se marcha... a lo lejos en el desierto aparece el "extraño" que daba nombre al episodio. Los que no hayan visto The Clone Wars no sabrán quién es, pero los que sí, habrán dado un salto en sus sofás.

Cad Bane es un villano al que ya conocimos en 'The Clone Wars'.
Cad Bane es un villano al que ya conocimos en 'The Clone Wars'.

Cad Bane es uno de los antagonistas más carismáticos de la serie de animación que, no podemos olvidar, dirigió Dave Filoni. Un cazarrecompensas que ha tenido ya sus más y sus menos con Boba Fett y que en el título que nos ocupa, le otorga al último episodio de la temporada un villano memorable con un final que solo podía otorgarle el propio Boba. Por lo menos para darle la importancia que merece, que para eso esta es su serie. Como en las mejores pelis del oeste, duelo al sol y triunfo del héroe usando todo lo que ha aprendido por el camino esta temporada.

La aparición de Cad Bane en este final de temporada vuelve a poner de manifiesto que en la Star Wars actual todo está conectado. Los personajes van y vienen, entran y salen de las series como Pedro (Pascal) por su casa. Si bien eso siempre hará las delicias del espectador fan, al espectador medio puede tirarle para atrás porque hay que estar al día para poder tener una visión general de todo lo que se cuenta. Y eso, igual, es pedir demasiado. Ya en la 2ª temporada de The Mandalorian apuntamos a que podría existir un Filoniverso y El Libro de Boba Fett no hace otra cosa que confirmarlo.

Cad Bane muere en un episodio entregado a la acción sin medida que es la antítesis de lo que fueron los primeros capítulos cuando la trama estaba centrada en Boba. Ahora ya no hay tiempo que perder (que ya perdieron bastante) en un episodio que entra en órbita porque sus creadores han juntado lo mejor de los dos mundos. Por un lado, ese reencuentro entre Mando y Grogu que muchos pensábamos que veríamos en la 3ª temporada de The Mandalorian se produce aquí. Y no puede haber sido más emotivo.

Grogu prefiere a Mando que a la Fuerza y a los Skywalker. ¿Y quién no?
Grogu prefiere a Mando que a la Fuerza y a los Skywalker. ¿Y quién no?

Meter al pequeñín en medio de la batalla solo puede hacerla subir enteros. Tenemos a Grogu, a un wookie malote dando palos, a unos droides que nos vuelven a llevar a las precuelas y al rancor. Con mayúsculas. Si bien pensábamos que se quedaría en una mera anécdota con la que recordar El Retorno del Jedi, acaba erigiéndose como el rey absoluto de la fiesta arrasándolo todo y, de paso, homenajeando a King Kong por el camino.

Boba Fett a lomos de su rancor, sin duda, es lo mejor que ha hecho en toda la temporada. De largo.
Boba Fett a lomos de su rancor, sin duda, es lo mejor que ha hecho en toda la temporada. De largo.
Grogu ha recordado un par de trucos estando con los jedi...
Grogu ha recordado un par de trucos estando con los jedi...

Conflicto resuelto. Las cartas quedan repartidas con Mando y Grogu perdiéndose en el espacio tras haber ayudado a Boba y preparados para su 3ª temporada, porque los verdaderos reyes de la función siempre han sido ellos.

En todas las grandes empresas como este díptico que han formado The Mandalorian y El libro de Boba Fett, siempre hay damnificados que se sacrifican en pos del bien común. Aquí ha sido Boba Fett. Una mera comparsa que sí, es protagonista de su propia serie, pero que ha sido el que menos nos ha importado de todos.