Qué bueno volver a verte, Obi-Wan Kenobi
Críticas
Qué bueno volver a verte, Obi-Wan Kenobi

Diecisiete años después del estreno de Star Wars: Episodio III – La venganza de los Sith, Ewan McGregor regresaba a la franquicia espacial con su propia miniserie. Obi-Wan Kenobi nos contará qué pasó con el icónico personaje entre la trilogía original y las precuelas con el aliciente del regreso de Hayden Christensen como Anakin Skywalker/Darth Vader.

Por Ignacio Parrón - 30 May 2022

Obi-Wan Kenobi era el proyecto televisivo más esperado por parte del fandom de Star Wars desde hace mucho tiempo. Incluso más que las películas, seguramente. Había muchas ganas de volver a ver a uno de los personajes más queridos de su lore, y el secretismo en torno al proyecto, que pasó de película a miniserie, no hacía más que aumentar las expectativas. Ahora que ya están los dos primeros episodios en disponibles en Disney+, vamos a hablar de ella con algún que otro spoiler.

La serie arranca con la ejecución de la Orden 66 en el Templo Jedi en Coruscant mandando un mensaje: se acabó el tiempo de los jedi. Es una frase que repite muchas veces Obi-Wan y que sirve como leitmotiv del personaje. Diez años después de aquel fatídico día, el antiguo maestro vive oculto en Tatooine cuidando al pequeño Luke Skywalker desde la distancia, lejos de cualquiera que pudiera recordar quién fue años atrás… y lejos de la Fuerza. Y aquí es donde comienzan sus (pocos) problemas y los spoilers.

Toda la serie va encaminada hacia el encuentro entre Obi-Wan y Darth Vader, una reedición del famoso Battle of the Heroes, la trágica batalla entre maestro y aprendiz en Mustafar. Es lo que todo el mundo está esperando ver y por lo que existe esta serie: para esa escena. El problema está en que, para llegar allí, tiene que recorrer un camino de conveniencias y planteamientos repetidos y sin ninguna originalidad, aunque sabe salir al paso. Porque la serie sabe coger todo lo que ha funcionado anteriormente en el lore Star Wars y se lo apropia.

La miniserie se encamina hacia otro reencuentro entre Obi-Wan y Anaki
La miniserie se encamina hacia otro reencuentro entre Obi-Wan y Anaki / Serielistas

Para empezar, Obi-Wan. Parece que no han pasado los años, y no solo por lo bien que se conserva Ewan McGregor. Si nos dijesen que solo han transcurrido unos meses desde que el escocés dejó de interpretar al personaje, y no 17 años, nos lo creeríamos. Porque encontrarlo de nuevo en pantalla es como verle de nuevo en el Episodio III. Y, sin embargo, no es el mismo. Ha visto cómo la Orden Jedi ha desaparecido, como el Lado Oscuro ha ganado y ha tenido que matar a su padawan, a su “hermano” (aún no sabe que Anakin sobrevivió reconvertido en Darth Vader). Es un personaje traumatizado y que se ha cerrado a la Fuerza, que al fan casual de las películas de Star Wars le sorprenderá, pero no al más especializado y que verá repetido el mismo arco de personaje que en Knights of the Old Republic, el famoso videojuego de principios de siglo. Pese a todo, la interpretación de McGregor es magistral, como siempre, y una de las grandes virtudes de la serie.

No es lo único que recicla. Aunque lejos de su virtuosismo visual, Obi-Wan Kenobi sigue los mismos pasos que The Mandalorian: un héroe roto que tiene que cuidar de un crío perseguidos por un antagonista (aunque en este caso sabemos que solo es un puente hacia el verdadero villano). La diferencia es que en este caso, no sigue el esquema sacado de los juegos de rol que la serie sobre el mercenario. No hay una misión autoconclusiva en un nuevo planeta en cada episodio planteada por un personaje (habitualmente, Grogu). Los dos primeros episodios presentan al protagonista a través de una única misión de rescate: ni más ni menos que a una princesa Leia de 10 años.

La aparición de Leia es una de las grandes sorpresas de 'Obi-Wan Kenobi'.
La aparición de Leia es una de las grandes sorpresas de 'Obi-Wan Kenobi'. / Serielistas

Y vaya acierto. Vivien Lyra Blair (A ciegas) roba todo el protagonismo con el personaje mejor escrito de la serie. Es carismática, es graciosa y es una viva imagen de la combativa Padme Amidala, y digna predecesora de la combativa Princesa Leia de las películas. Su secuestro es un recurso facilón y lleno de conveniencias para que la trama avance, pero la niña tiene tanta fuerza y tanta personalidad, que prácticamente justifica los problemas que tiene el guion. Fue un gran acierto el secretismo y el engaño por parte de Disney para ofrecernos esta gratísima sorpresa.

A esto hay que agradecerle el justo equilibrio de los guiños y la nostalgia. Hay muchas referencias a otros títulos: descubrimos que la nave de juguete de Luke fue un regalo de Obi-Wan, el regreso de Joel Edgerton como el tío Owen y de Jimmy Smits como Bail Organa, la antagonista es una hermana inquisidora de las que ya vimos en Star Wars: Rebels, la propia Leia, recupera los leitmotivs musicales de John Williams… En ningún momento se sostiene sobre la nostalgia, sino que son añadidos que enriquecen la trama.

Haciendo un balance de todo, los problemas de guion se justifican con el resto de elementos. Obi-Wan Kenobi ha arrancado como, posiblemente, la mejor serie de Star Wars hasta ahora. Queremos seguir viendo qué pasa, queremos saber cómo se reencuentran Obi-Wan y Darth Vader, queremos ver otra pelea épica. Las expectativas de volver a ver a Ewan McGregor como el maestro jedi eran altísimas y, no solo cumple, sino que seguramente reciba el cariño que no recibieron las precuelas en su día, de manera injustificada. Aunque ese es debate para otro momento.