'Caballero Luna': tres cosas que sí y dos que no de su primera temporada en Disney+
Críticas
'Caballero Luna': tres cosas que sí y dos que no de su primera temporada en Disney+

'Caballero Luna' ha finalizado ya su emisión en Disney+, así que llega el momento de recapitular qué nos ha convencido más, y qué nos ha gustado menos, de sus seis capítulos con Oscar Isaac dando vida a este superhéroe con una mente fragmentada.

Por Marina Such - 05 May 2022

Las series de Marvel en Disney+, hasta ahora, se habían centrado en un superhéroe que los espectadores del MCU conocían bien, desde Wanda Maximoff a Ojo de Halcón. El estreno de Caballero Luna presentaba un reto que será común al resto de ficciones que lleguen a lo largo de este 2022: Marc Spector no es un personaje famoso del canon de Marvel y su serie debía presentarlo al público que no está familiarizado con los cómics.

Los seis capítulos que han compuesto la temporada han hecho precisamente eso, contando quién es Marc, cómo acabó siendo el avatar en la tierra del dios egipcio de la Luna y el cielo nocturno y, sobre todo, por qué también es en ocasiones Steven, un tipo diametralmente opuesto a ese mercenario resolutivo. Con la temporada finalizada, es el momento de repasar qué cosas sí nos han gustado y cuáles no. Y qué representa esa escena post créditos.

Tres cosas que sí de 'Caballero Luna'

Marc consigue al final todo lo que Caballero Luna puede ser.
Marc consigue al final todo lo que Caballero Luna puede ser. / Gabor Kotschy (Marvel Studios)

Una serie desconectada del MCU

Marvel es conocida por integrar todas sus series y películas dentro de su universo cinematográfico. Lo que ocurre en una película afecta a una ficción televisiva y todas se guían por la continuidad que, hasta ahora, marcaban las diferentes entregas de Los Vengadores. Eso, sin embargo, es a veces un lastre porque la historia de la serie está al servicio de la película de próximo estreno que tiene que preparar.

La gran ventaja de Caballero Luna es que está desconectada del MCU. Las peripecias de Tony Stark, Capitana Marvel o los Eternos no afectan a Marc/Steven, por lo que el guionista Jeremy Slater y compañía pueden centrarse en contar su historia y no es necesario haber visto todo lo estrenado anteriormente por Marvel para seguirla.

Compromiso con la fantasía

En 'Caballero Luna' ha habido hueco hasta para sacerdotes momificados con ansias de muerte.
En 'Caballero Luna' ha habido hueco hasta para sacerdotes momificados con ansias de muerte. / Gabor Kotschy (Marvel Studios)

Habría sido tentador convertir la serie en Legión a partir del cuarto episodio, cuando vemos a Marc/Steven internado en ese psiquiátrico y empezamos a dudar de si todo lo que hemos visto antes no forma parte de su trastorno disociativo y no es capaz de distinguir entre la realidad y la ficción. Pero no; Caballero Luna abraza completamente el género fantástico, dando cancha a los dioses egipcios y a ese lado de aventuras tipo La momia.

Si tu protagonista es el avatar de Konshu y el villano pretende liberar a Ammyt, la "devoradora de los muertos", hay que zambullirse por completo en ese mundo y tomarse en serio la visita de Marc a la versión egipcia del inframundo.

Oscar Isaac, un buen protagonista

'Caballero Luna' ha tenido un lado de aventuras en el desierto muy a la vieja usanza.
'Caballero Luna' ha tenido un lado de aventuras en el desierto muy a la vieja usanza. / Gabor Kotschy (Marvel Studios)

Desde el principio, buena parte de la promoción de Caballero Luna se centró en el protagonismo de Oscar Isaac como Marc/Steven. Y el actor sostiene perfectamente todo el andamiaje de la serie y el desdoblamiento de su personaje, transmitiendo con pequeños gestos su paso del seguro Marc al tímido Steven. Esto resulta crucial en los primeros episodios, cuando estamos todavía conociendo al personaje y solo tenemos el punto de vista de Steven.

Isaac es un héroe de aventuras muy clásico que da perfectamente el tipo tanto en la peripecia arqueológica como en el inicio más orientado hacia el terror. Y vende también ese giro más oscuro que da su personaje en la escena post créditos.

Dos cosas que no

'Caballero Luna' tiene toques de terror.
'Caballero Luna' tiene toques de terror.

Un villano poco convincente

Ethan Hawke es Harrow en 'Caballero Luna'.
Ethan Hawke es Harrow en 'Caballero Luna'. / Gabor Kostchy (Marvel Studios)

La presencia de Ethan Hawke como Harrow, el gran antagonista del Caballero Luna, permitía que pensáramos que este villano iba a escapar de uno de los peores defectos de Marvel, que es tener unos malos pobremente construidos y poco interesantes. Por desgracia, no ha sido así. Más allá de querer resucitar a Ammyt y de empeñarse en abrir los ojos a Marc hacia la verdadera naturaleza de su acuerdo con Konshu, Harrow ha sido un villano de peso pluma.

Teniendo en cuenta la escena post créditos, es cierto que el verdadero malo de la función es Konshu, para sorpresa de nadie, pero eso no tendría que haber sido obstáculo para que Harrow fuera un poco más carismático y que sus supuestos miles de seguidores realmente parecieran una amenaza verdadera.

Una serie que pierde fuelle

Oscar Isaac y Ethan Hawke, en una escena de 'Caballero Luna'.
Oscar Isaac y Ethan Hawke, en una escena de 'Caballero Luna'. / Gabor Kotschy (Marvel Studios)

Curiosamente, cuando Caballero Luna debería ganar más interés y generar curiosidad por ver cómo acaba, es cuando pierde algo de fuelle. Toda la peripecia de Marc para regresar del Duat al mundo de los vivos, aunque tiene sus puntos (la diosa Tauret es hasta un poco entrañable), no tiene la suficiente garra. La revelación del trauma de Marc que generó la aparición de Steven es lo único que realmente funciona de esa segunda mitad de la temporada.

Quizá sea una consecuencia de esa falta de carisma de Harrow, de que tampoco vemos en realidad lo peligroso que puede ser estar a merced de un dios (muchos personajes lo dicen, pero la serie no lo enseña), o de que Caballero Luna necesitaba igual un par de capítulos más para desarrollar mejor el trastorno de Marc y su relación con Layla, cuyo desarrollo es meramente superficial.