Así era 'Camera Café', la alocada comedia de sketches que ahora salta al cine
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Así era 'Camera Café', la alocada comedia de sketches que ahora salta al cine

Entre 2005 y 2009, una de las series de más éxito de la televisión española fue 'Camera Café', una colección de sketches de cinco minutos que iban del costumbrismo al absurdo, pasando por las ideas más locas que podían verse entonces en la pequeña pantalla. Más de una década después, salta al cine, lo que es una gran excusa para recuperarla.

Por Marina Such - 23 Mar 2022

Cuatro temporadas, 530 capítulos y más de 1.400 segmentos grabados es lo que dejó tras de sí Camera Café cuando terminó, en 2009. Era uno de los programas de más éxito de aquella Telecinco que estrenaba Sálvame, en la que estaba a punto determinar Yo soy Bea y triunfaban Aída, Hospital Central y La que se avecina. Escenas de matrimonio era la otra serie diaria nocturna que atraía al público, pero Camera Café se veía como algo bastante diferente en todo aquel panorama. Y eso que era un remake de un formato francés que había tenido una primera vida, poco exitosa, en Telemadrid y Canal 9.

Cada capítulo, que se emitía en el access prime time, estaba formado por entre cuatro y siete sketches de unos cinco minutos de duración, y que siempre consistían de varios empleados de una oficina que comentaban su día delante de la máquina del café. La gracia estaba en que esos empleados tenían todos personalidades muy diferentes y marcadas, que partían del cliché para irse hacia lugares, a veces, totalmente inesperados. Y las historias en las que se veían envueltos podían también desarrollarse en un crescendo en el que no resultaba extraño que los alienígenas terminaran abduciéndolos a todos. Cuando acababa el sketch, el siguiente lo reseteaba todo.

Así es como Camera Café llegó a homenajear, por ejemplo, a La cabina y a El ángel exterminador, intercalando esos episodios con otros en los que una fiesta en la oficina se salía de madre o algunos empleados se dedicaban a escapar de su jefa controladora. Esta naturaleza episódica y antológica dificultaba una posible adaptación al cine, pero Joaquín Reyes, Miguel Esteban y Ernesto Sevilla (que también ejerce de director) se atrevieron a hacerla, con la producción de Lacoproductora, Atresmedia, Movistar+ y Pólvora Films, entre otros.

La película aspira a mantener el espíritu anárquico que presidía en ocasiones la serie, y que se debía al hecho de que su director, Luis Guridi, y el resto de responsables buscaron guionistas que no fueran las opciones habituales en este género. Entre ellos se encontraba, por ejemplo, Pepón Montero y Juan Maidagán (creadores después de Justo antes de Cristo), Álex Mendíbil (Sin novedad) o Bárbara Alpuente (Cuéntame cómo pasó), y algo parecido ocurrió con el reparto. Nombres como los de Esperanza Pedreño, César Sarachu, Esperanza Elipe o hasta Ana Milán no eran entonces tan conocidos como lo son ahora, pero Cañizares, Bernardo, Marimar o Victoria de la Vega se convirtieron rápidamente en personajes famosos.

¿Cómo? Consiguiendo una curiosa fusión entre intérprete y personaje. No había otra opción para ser Jesús Quesada, el "cuñao" de la empresa que no quiere dar ni chapa, que no fuera Arturo Valls, y lo mismo ocurría con la estricta Victoria, que te perdona la vida constantemente, y Ana Milán. Muchas de las situaciones humorísticas provenían de sus personalidades, y de cómo responderían ante situaciones completamente pasadas de rosca (o cómo sacaban completamente de quicio otras que eran bastante normales).

Julián Palacios y Jesús Quesada eran los amigos que siempre la liaban en 'Camera Café'.
Julián Palacios y Jesús Quesada eran los amigos que siempre la liaban en 'Camera Café'.

El formato de los cinco minutos permitía gran libertad y probar con todo tipo de comedia. Guridi explicaba, en una entrevista dada hace algunos años, que "pienso que su atracción está en que es una caricatura muy rápida de entender y que combina varios tipos de humor: está el 'caca-culo-pedo-pis'; el absurdo, que es más difícil de entender; y el ácido, que te permite dar bofetadas a diestro y siniestro sin que se note".

La fórmula podía parecer sencilla, pero los intentos de repetirla posteriormente en otros entornos nunca terminaron de funcionar: no lo hizo Fibrilando, que se situaba en un hospital, ni La isla de los nominados, que parodiaba los realities de supervivientes que tanto estaban de moda. Camera Café era su propia "bestia".