'La Casa del Dragón' se centra en el juego de tronos entre sus personajes femeninos
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'La Casa del Dragón' se centra en el juego de tronos entre sus personajes femeninos

'La Casa del Dragón' aterriza finalmente el 22 de agosto en HBO Max y lo hace como una precuela de 'Juego de tronos' para lo bueno y para lo malo. La historia de las disputas sucesorias entre los Targaryen sí que parece que va a centrarse mucho más en la experiencia de sus dos protagonistas femeninas.

Por Marina Such - 19 Aug 2022

El primer episodio de La Casa del Dragón deja claras dos cosas: una es que está firmemente anclada en el universo de Juego de tronos, y la otra es que no es necesario haber visto esta para seguir sin problemas su trama. También transmite desde el principio otra, que es que los espectadores que estuvieran más interesados por las maniobras políticas de Desembarco del Rey que en la amenaza del Rey de la Noche y sus Caminantes Blancos están de enhorabuena, ya que La Casa del Dragón es exactamente eso, una nueva exploración de lo que ansiar poder, mantenerlo, perderlo y moverse en su proximidad provoca en las personas.

Más concretamente, podríamos decir que explora lo que provoca en sus mujeres. Juego de tronos era una serie en la que sus protagonistas masculinos fueron abriendo paso a los femeninos conforme transcurrían las temporadas y ellas eran las únicas que quedaban en pie, pero La Casa del Dragón apunta en su inicio a dar directamente a las mujeres el centro de la historia. Hay un montaje paralelo en el primer capítulo entre un torneo y un parto que lo deja bastante claro.

Puede haber un rey que intenta tomar las mejores decisiones para su reino en medio de las opiniones y los objetivos contradictorios de sus consejeros reales, pero el centro de la serie está en dos jóvenes que crecen juntas en la Fortaleza Roja y en la Reina que no Fue.

Ese es el giro más notable de La Casa de Dragón frente a su predecesora porque, en lo demás, es digna sucesora de ella. Se nota la mano de uno de los directores/productores más reconocidos de Juego de tronos, Miguel Sapochnik, en la (re)construcción de ese Poniente en el que los Targaryen están en la cima, pero su declive empieza a asomar: hay muchos menos dragones vivos que antes y las luchas internas por el poder amenazan con destruir a la familia mucho antes de lo que podrían conseguirlo sus enemigos.

Pero, en realidad, no está contando nada que no viéramos ya antes en Poniente. Pueden cambiar los nombres y las familias más poderosas, pero las dinámicas y las maniobras en la sombra son similares. Hasta si cambiamos el Trono de Hierro por Waystar Royco, no se diferencia tanto de Succession, la actual madre nodriza de HBO. Todos los personajes están inmersos en el juego de tronos y su evolución en la serie dependerá de si quieren ser peones o si pelean por convertirse en alfiles, caballos o incluso reinas.

Como decimos, es en el protagonismo de sus mujeres donde La Casa del Dragón puede encontrar su sitio. La relación entre Rhaenyra Targaryen, hija mayor del rey pero no su heredera (porque es una chica), y Alicent Hightower, hija de la Mano del Rey, es el principal motor de la historia aunque haya subtramas que amenacen con distraernos de ella. Crecen juntas, son amigas porque casi solo se tienen la una a la otra en la Fortaleza Roja, pero las maquinaciones de quienes rodean al rey Viserys para asegurar que un heredero que ellos controlen se siente en el Trono de Hierro van fracturando su amistad.

Olivia Cooke y Emma D'Arcy son Allicent y Rhaenyra adultas en 'La Casa del Dragón'.
Olivia Cooke y Emma D'Arcy son Allicent y Rhaenyra adultas en 'La Casa del Dragón'.

La sutileza no es el fuerte de la serie, que señala a cada paso que las mujeres solo tienen importancia para conseguir matrimonios ventajosos y engendrar herederos, y que refuerza constantemente la rivalidad entre Viserys I, su incontrolable hermano Daemon, Otto Hightower (su Mano del Rey) y Lord Corlys Velaryon (esposo de Rhaenys), pero sirve para puntualizar las consecuencias que el orgullo y la arrogancia mal entendidos tienen para los Siete Reinos. Por supuesto, y para no perder la costumbre, en el primer episodio hay ya una buena ración de sangre, vísceras y sexo.

Como ocurría con las dos primeras temporadas de Juego de tronos (incluso tres), La Casa del Dragón podría pasar más por una ficción histórica sobre un rey sin heredero varón y todas las disputas a su alrededor por sucederlo en el trono, si no fuera porque hay dragones. Hay también algún guiño a la serie original y, por supuesto, un nivel de interpretación muy alto. Paddy Considine está muy bien como ese rey desesperado por tomar decisiones que no vayan contra sus valores personales ni contra los intereses de los Siete Reinos, y los dúos que forman Emily Carey y Milly Alcock (Upright), por un lado, y Olivia Cooke y Emma D'Arcy, por el otro, como Alicent y Rhaenyra figuran entre lo más destacado.

Quien busque más de la Juego de tronos en la que se movían Cersei, Meñique y Varys, la de "en el juego de tronos, o ganas o mueres", va a encontrar en La Casa del Dragón precisamente lo que necesita. No innova dentro de ese universo y lo que puede resultar un poco diferente es que la historia gire principalmente en torno a dos mujeres. Hay diez capítulos por delante para comprobarlo.