'La Casa del Dragón' tiene nuevas Rhaenyra y Alicent y se consolida como digna heredera de 'Juego de tronos'
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'La Casa del Dragón' tiene nuevas Rhaenyra y Alicent y se consolida como digna heredera de 'Juego de tronos'

'La Casa del Dragón' supera la mitad de su primera temporada dando un salto de diez años al futuro y consolidándose como una digna heredera de 'Juego de tronos'. Analizamos lo que ha dado de sí el sexto episodio, 'La princesa y la reina', en el que nuevas actrices interpretan a Rhaenyra y Alicent.

Por Marina Such - 27 Sep 2022

El camino hacia la guerra, la Danza de Dragones, está ya establecido en el episodio 6 de La Casa del Dragón, y su inicio es el mismo que dio pie a toda Juego de tronos: las dudas sobre la legitimidad de los hijos de un miembro de la Familia Real. Si en la serie original la trama arrancaba con la muerte de la Mano del Rey, Jon Arryn, porque había descubierto que los hijos del rey Robert Baratheon y Cersei Lannister, y herederos al trono, eran en realidad de Jaime Lannister, el hermano de la reina, aquí prácticamente toda la Fortaleza Roja sabe que los hijos de Rhaenyra Targaryen, la heredera del rey Viserys, no son de su marido Laenor Velaryon, sino de Ser Harwin Strong, capitán de la Guardia de la Ciudad.

El color del pelo de un niño puede lanzar una guerra y exterminar a toda una familia (o varias), y eso es cierto en ambas ficciones. Este La princesa y la reina es un episodio, además, especial porque da un salto de diez años al futuro y, por lo tanto, nos ofrece nuestro primer contacto con las nuevas actrices que dan vida a Rhaenyra y Alicent en sustitución de Milly Alcock y Emily Carey. Emma D'Arcy (Truth seekers) y Olivia Cooke (Bates Motel) asumen unos papeles en los que la animadversión que fueron desarrollando de adolescentes se ha enquistado en abierta rivalidad y donde ambas han aprendido, finalmente, lo que Tyrion le dice a Daenerys de que el gran juego es aterrador.

Olivia Cooke, como Alicent Hightower en 'La Casa del Dragón'.
Olivia Cooke, como Alicent Hightower en 'La Casa del Dragón'.

Rhaenyra lo sabe aunque, en el fondo, quiere seguir siendo como su tío Daemon y vivir esa mentira de matrimonio que le permite hacer lo que le dé la gana, pero es consciente de que el linaje de sus hijos y su condición de heredera pone a toda su familia en peligro. Alicent, por su parte, continúa sola y aislada con un marido que no quiere ver lo que tiene delante de sus ojos, vistiendo todavía el verde de su casa y cada vez más frustrada de que su hijo mayor, Aegon, esté tan ciego al juego de tronos en el que está metido solo por su nacimiento. A la misma edad que su madre estaba ya maniobrando (o siendo maniobrada, más bien) para posicionarse cerca del rey, él se dedica a atemorizar a su hermano y a masturbarse por encima de la ciudad que será suya.

La diferencia con las temporadas de Juego de tronos en las que las maquinaciones políticas ocupaban el centro de la serie está, precisamente, en cómo se ofrece el punto de vista de esas mujeres. El capítulo, de hecho, arranca con un plano secuencia, dirigido por Miguel Sapochnik, que empieza en el rostro de Rhaenyra durante el parto de su tercer hijo y acaba con ella y Laenor en las escaleras de la Fortaleza, preparándose para subir y enseñarle el niño a Alicent. Es tan tour de force como cualquier escena de batalla y establece perfectamente las diferentes posiciones en las que se encuentran ambas: Alicent busca pruebas para minar la pretensión de Rhaenyra al trono, mientras esta empieza a darse cuenta de que en Desembarco del Rey ha dejado de estar a salvo. El parto es el campo de batalla, como dijo Rhaenys hace varios capítulos.

Sir Larys Strong se destapa como un Meñique aún más cruel en 'La Casa del Dragón'.
Sir Larys Strong se destapa como un Meñique aún más cruel en 'La Casa del Dragón'.

Lo que también hace el capítulo es establecer al villano entre bambalinas de la función, Sir Larys Strong. Ve su oportunidad de medrar al darse cuenta de que la joven Alicent, sola junto al arciano de la Fortaleza Roja, necesita un aliado y se dedica a contarle secretos y a convertirse, básicamente, en el único confidente de la reina. Así es como él consigue poder, llevando a cabo lo que cree que Alicent quiere. Es mucho más despiadado que Meñique y, en realidad, está más cerca de Grima Lengua de Serpiente, el asesor que emponzoña el oído de Théoden, rey de Rohan, en El Señor de los Anillos.

La segunda mitad de La Casa del Dragón la consolida en su drama familiar donde lo que está en juego es la pura supervivencia, más que dirimir quién se sienta en el Trono de Hierro. Se mueve entre Succession, Dinastía y la historia medieval inglesa (George R.R. Martin se ha inspirado aquí en un periodo conocido como "la Anarquía") y logra crear un ambiente enrarecido en el que los celos, las envidias, el despecho y la ambición acabarán poniendo las primeras piedras del final de los Targaryen.