Esta es la historia real que cuenta 'La ciudad es nuestra', la nueva miniserie de David Simon en HBO
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Esta es la historia real que cuenta 'La ciudad es nuestra', la nueva miniserie de David Simon en HBO

Catorce años después del final de 'The Wire', David Simon vuelve a Baltimore con 'La ciudad es nuestra', una miniserie que se estrena hoy en HBO Max y que cuenta una historia real sobre un corrupto grupo de policías que sacó provecho de la "guerra contra las drogas" lanzada por el gobierno estadounidense.

Por Marina Such - 26 Apr 2022

Las consecuencias de la "guerra contra las drogas" no son algo extraño a David Simon. El guionista ya había informado sobre ellas cuando trabajó en el diario Baltimore Sun y eran parte muy importante en The Corner y The Wire, sus dos series sobre cómo el tráfico de drogas en las esquinas era un síntoma de algo mucho más amplio, un sistema que solo actuaba superficialmente sobre los problemas, que beneficiaba ganar dinero y en el que los pobres y marginados tienen muy difícil salir de su situación.

Simon regresa con La ciudad es nuestra a su hogar después de haber pasado por la Nueva Orleans de la reconstrucción post huracán Katrina (Treme), la Yonkers del fin de la segregación racial en la vivienda (Show me a hero) y la Nueva York del inicio del porno como una industria millonaria (The Deuce) y, como en todos esos casos, dramatiza una historia real: la de la Fuerza Especial de Rastreo de Armas (GTTF) de la policía de Baltimore, que en 2017 fue investigada por pertenencia a organización criminal.

Sus actos son, de alguna manera, consecuencia de la actividad de la policía que veíamos en The Wire, un modus operandi instaurado desde los 70, cuando el gobierno federal empezó a militarizar a las fuerzas del orden y trató la lucha contra el narcotráfico como una guerra en la que había que actuar con dureza contra todos los estamentos del negocio. Sin embargo, esas directrices siempre acaban afectando con mayor intensidad a las comunidades más desfavorecidas y, en especial, a los afroamericanos que viven en barrios pobres.

"Quienes están ahora son la segunda generación de aquellos policías (de The Wire) y están en guerra contra las drogas", explicaba Simon durante los encuentros con la prensa de la Asociación de Críticos de Televisión: "Tenemos que terminar la guerra contra las drogas tal y como la conocemos. No está arreglando nada. Solo está llenando las cárceles y aparta a la policía del trabajo que debería estar haciendo en esas comunidades".

El caso de esa unidad de la policía de Baltimore es, precisamente, un ejemplo de las consecuencias que la guerra contra las drogas tiene en la actividad de las fuerzas del orden y, sobre todo, de la carta blanca que la Administración Trump les dio. George Pelecanos, el otro creador de la serie, explicaba que "la violación de los derechos constitucionales que vulnera la Fuerza Especial de Rastreo de Armas siempre ha estado ahí. Baltimore podría ser una representación, un microcosmos de lo que pasó en todo el país",

El caso real detrás de 'La ciudad es nuestra'

En 2015, la DEA (la agencia antidroga estadounidense) empezó a investigar a uno de los integrantes de la GTTF, Momodu Gondu, porque sospechaba que estaba ayudando a algunos narcotraficantes a eludir investigaciones policiales. Ese fue el hilo que empezó a desenredar toda la trama que la fuerza especial había montado al actuar sin supervisión, como si fuera el grupo especial que lideraba Vic Mackey en The Shield. Lo que se descubrió es que los ocho integrantes de la unidad se dedicaban a extorsionar a personas a las que acusaban de delitos sin pruebas, impedían asaltos en farmacias solo para robar ellos mismos las drogas y venderlas después, colocaban falsas pruebas para incriminar a personas a las que pretendían sacar dinero o drogas, incluidas pistolas de juguete por si tiroteaban a alguien desarmado sin justificación...

Baltimore volverá a ser protagonista en 'La ciudad es nuestra'.
Baltimore volverá a ser protagonista en 'La ciudad es nuestra'.

Cuando la investigación terminó, en 2017, Daniel Hersl, Evodio Hendrix, Jemell Rayam, Marcus Taylor, Maurice Ward, Momodu Gando, Thomas Allers y Wayne Jenkins, los agentes de la GTTF, fueron acusados de pertenencia a organización criminal, robo, fraude en la declaración de horas extras y falsificación documental, entre otros cargos. Los ocho fueron condenados y su caso expuso la corrupción que seguía rampante en la policía de Baltimore, y que todavía acrecentaba más la desconfianza entre una parte importante de la ciudadanía.

Las actividades criminales de la GTTF podrían haberse detenido antes si hubiera funcionado la Oficina de Derechos Civiles, pero David Simon señala que "con Trump, la Oficina de Derechos Civiles quedó en suspenso y no se hizo ningún informe sobre la actividad policial, ni se propusieron reformas. No se hizo nada". La ciudad es nuestra pretende denunciar lo que ocurre cuando se deja campar a sus anchas a policías como los de aquella fuerza especial.