'800 metros', un trabajo periodístico impecable para recordar los atentados en Cataluña
Críticas
'800 metros', un trabajo periodístico impecable para recordar los atentados en Cataluña

Después de recordar los atentados de Atocha en 2004, Netflix pone el foco en el ataque yihadista en Cataluña en 2017. Son tres episodios en los que se repasa lo que ocurrió en Barcelona y Cambrils hace ya casi cinco años y las motivaciones de dichos atentados.

Por Ignacio Parrón - 28 Mar 2022

17 de agosto de 2017. Europa lleva dos años sufriendo atentados reclamados por el Estado Islámico. Ese día, la pesadilla llegó a España. Una furgoneta atropellaba a decenas de personas en las Ramblas de Barcelona, dejando 16 personas asesinadas a su paso. Unas horas más tarde, los terroristas atacaron en la ciudad de Cambrils, añadiendo una víctima mortal más a la lista. Ahora, cinco años después, Netflix recuerda lo sucedido a través del documental 800 metros, un relato periodístico que no solo rememora los hechos, sino que se pregunta cómo pudo ocurrir.

La serie arranca con los dos años previos a los atentados. Tras un inicio muy acelerado en el que nos bombardean con una lista de nombres, rostros y relaciones personales entre los terroristas demasiado larga para retenerla, se nos plantea un interrogante: ¿cómo pudo radicalizarse un grupo de inmigrantes perfectamente integrados? Una de sus grandes virtudes es la narración del proceso de radicalización de los asesinos.

Habitualmente, cuando se habla de víctimas se olvida a los familiares, amigos y vecinos de los terroristas. El primer episodio gira en torno a esa contradicción, la de descubrir que esa persona a la que conocías y que te parecía una buena persona un día coge una furgoneta y atropella a decenas de personas. Conocemos a Ibrahim, por ejemplo, un joven que pudo seguir el mismo proceso de radicalización pero que supo salir a tiempo. El testimonio más interesante nos lo deja Wafa Marsi, vecina de los jóvenes de Ripoll, que nos muestra esta contradicción de sentirse triste por las víctimas, pero también por la pérdida de los chicos a los que conoció una vez.

Que el documental comience así es todo un acierto, porque consigue enganchar al espectador y que quiera ver los dos siguientes, dos episodios en los que 800 metros empieza a flojear. Cada uno está dedicado a los dos atentados: el primero al de Barcelona y el segundo, al de Cambrils. Y es entonces cuando la serie se convierte en algo corriente, una narración periodística y cronológica de una serie de sucesos.

El trabajo que realizan Nacho Carretero, Jesús García y Anna Teixidor, con Elías León Siminiani a la dirección, es impecable y de un valor periodístico muy elevado. El atentado de Barcelona está narrado a través de los testimonios de familiares y víctimas que estuvieron allí ese día. No nos cuenta lo que ocurrió, sino cómo una serie de personas vivieron ese día. Los testimonios son desgarradores, especialmente el de un padre que relata la muerte de su hijo pequeño. El segundo sigue las horas posteriores en Cambrils y cómo pudo ocurrir ese atentado y si se les escapó, o lo dejaron escapar, a los servicios de inteligencia del Estado.

El problema no está en el documental en sí mismo, sino probablemente en su timing. El atentado está demasiado reciente. Apenas han pasado cinco años de los hechos. A nivel narrativo o meramente cinematográfico, salvo en ese primer episodio que habla sobre radicalización y contradicción, el documental no es más que un repaso de unos hechos que recordamos perfectamente. Para comparar, hace unas semanas se estrenó El Desafío: 11M. Han transcurrido ya 18 años de los atentados de Atocha; echar la vista atrás tiene sentido, recordar tiene sentido. Para los de Cataluña, sin embargo, quizás sea demasiado pronto y hace que, por momentos, se nos pueda hacer largo.

En definitiva, el mayor problema de 800 metros es, seguramente, su estreno. El trabajo periodístico no tiene ninguna pega y poner el foco en el entorno de los terroristas en su primer episodio es un gran acierto. Pero, en líneas generales, no se distingue de otros títulos similares y tenemos demasiado presentes los hechos para atraparnos del todo. Habría funcionado mucho mejor si se hubiera centrado en el tema que aborda en su primer episodio.