Ver o no ver: 'Cielo Grande' (Netflix)
Críticas
Ver o no ver: 'Cielo Grande' (Netflix)

Cada vez hay más series y menos tiempo para verlas. Por eso, si eres de los que les cuesta encontrar horas libres en el día, esto te interesa. Cada semana elegimos una serie de estreno, analizamos su primer capítulo en pocas palabras y nos mojamos para descifrar si de ahí saldrá una buena historia. Así sabrás si merece la pena seguir viéndola o no. O lo que es lo mismo: si vas a perder tu tiempo, o a invertirlo.

Por Álvaro Ortiz - 18 Feb 2022

Olvida la lujuria de Élite, la fantasía de Stranger Things, la oscuridad de Baby, el dramatismo de Por trece razones y, por qué no, hasta la brillantez de The End of the F***ing World. Aquí se juega a otra cosa. Para entendernos: Cielo Grande se ve en Netflix como podría verse en Disney Channel. Es ese tipo de serie. Aunque tampoco nos llevemos las manos a la cabeza: su tono es el mismo que el de otras propuestas preadolescentes de la plataforma, como Temporada de verano o Los vigilantes de Malibú: La serie. En resumen, chavales en plena pubertad que protagonizan aventuras en pandilla, dan pasitos hacia la madurez y, por supuesto, viven sus primeros amoríos. Lo típico. Pero todo desde el puritanismo, desde la más sacra inocencia. Aquí las hormonas no están tan revolucionadas.

Ni nunca lo han estado en la imaginación de su creador, Jorge Edelstein. Él es el artífice de grandes éxitos de Disney, como Violetta o Soy Luna, y ha trabajado para la casa del ratón en el desarrollo de contenidos para sus canales infantiles en América Latina. Sabe bien de qué va el tema y su fórmula está más que testada: aventuras adolescentes en las que no faltan triángulos amorosos, algún misterio o drama relacionado con la familia, y música, toda una playlist original con canciones endiabladamente pegadizas. También aquí, en Cielo Grande, donde Edelstein ubica a sus personajes en un resort de vacaciones paradisíaco, con poca vigilancia adulta, hecho por y para adolescentes: el escenario perfecto para que el guionista campe a sus anchas y, al calor del verano, haga florecer en sus tramas amistades inesperadas, rivalidades y ligoteos varios.

De qué va 'Cielo Grande'

'Cielo Grande' tiene lugar en el Delta del Paraná, Argentina.
'Cielo Grande' tiene lugar en el Delta del Paraná, Argentina.

El argumento nos traslada hasta el Delta del Paraná, un enclave exótico y remoto donde aún sobrevive Cielo Grande, hotel que fue famoso en su época pero que ahora está ahogado por las deudas y la falta de clientela. Aún así, a sus gestores les queda una carta por jugar: solicitar un préstamo y restaurar la vieja competición de wakeboarding, principal reclamo del resort en sus días de gloria. Tanto, que la cita congregaba allí a deportistas jóvenes, aficionados, y hasta curiosos que, simplemente, querían saber en qué consiste eso de dar saltos mientras te arrastra una lancha motora. Del tema sabe bastante Steffi (Pilar Pascual), una joven mexicana a la que las quinielas dan como favorita para llevarse el trofeo. Sin embargo, lo que nadie sabe es que, en el fondo, ella tiene otro objetivo.

“Cielo Grande es mucho más para tu padre que un trofeo. Ahí está escondida una parte muy importante de tu pasado y creo que ya es hora de que la busques”. Es el mensaje que recibe Steffi al comienzo de la serie, el que reactiva en ella un sentimiento profundo por querer encontrar respuestas a su pasado. Y también a los secretos que rodean a su padre, quien hace veinte años fue el flamante ganador del torneo. Con él comparte la pasión por el deporte, pero a ambos los separa una relación distante. Este cruce de drama familiar y misterio se entremezcla con la propia supervivencia del hotel, elevado a un estatus casi sagrado, donde se ven envueltos una colección de personajes que compartirán un viaje colectivo de crecimiento y maduración. O al menos, ésa es la idea.

Lo mejor y lo peor

Luz es el personaje más destacado del primer capítulo.
Luz es el personaje más destacado del primer capítulo.

El guion de Cielo Grande tardó cerca de dos años en fraguarse. Nació de una experiencia real del propio Edelstein cuando, en su juventud, viajando de mochilero por Europa, acabó con un amigo en una isla griega. Allí fueron a parar a un hotel administrado por adolescentes que, según cuentan, les abrió un universo “de gente de todas partes del mundo”. Distintos idiomas, distintas culturas, pero todos formando parte de la misma aventura. La serie busca reflejar aquella diversidad... y de momento no lo consigue.

Han reservado los personajes más interesantes —¿dónde están los gemelos Monzo o la malvada Natasha Rossi?— para siguientes capítulos, pero los que sí presentan, además de parecerse entre ellos, caen anodinos. Aunque hay excepciones, como es el caso de Luz (Abril di Yorio), una encantadora joven orquesta que consigue “robarse el show” desde la primera escena.

La serie es consciente de que tiene entre manos una fuente casi inagotable de conflictos. El hotel es un escenario que, además de ser atractivo en lo visual, ofrece muchas opciones por la cantidad de personajes que pululan por ahí y por las posibilidades a la hora de cruzarlos y de construir relaciones entre ellos de forma orgánica. Cielo Grande quiere sacarle partido a esto, planteando dos tramas principales: la de Steffi y la de Luz. La primera inicia la subtrama deportiva, da pinceladas del gran misterio que deberá enfrentar y siembra que la relación con su padre no es buena; la segunda utiliza la llegada de Luz para presentar a todos los personajes del hotel, su relación con su nueva compañera, la importancia que tendrá la música por medio del viejo karaoke que pretenden recuperar, y hasta un posible triángulo amoroso. Todo, en un capítulo de algo más de media hora.

Quizá ése sea el mayor problema del piloto. No por los frentes que abre, sino por cómo los mezcla. Podría decirse que Luz está allí dónde necesite el guionista para avanzar la trama o presentar al personaje que toque. Es un desfile de caras nuevas, una sobresaturación. Son tantas las ganas de demostrar lo que puede dar de sí que el resultado se vuelve confuso, con una escaleta que salta a destiempo entre escenas y que no da la sensación de saber adónde ir, sólo de estar contando cuántos personajes puede meter por el camino.

El veredicto

Steffi deberá descubrir un gran secreto familiar.
Steffi deberá descubrir un gran secreto familiar.

Partamos de una base: Cielo Grande se construye siguiendo la receta de una fórmula repetida pero tradicionalmente exitosa. Todos los ingredientes que hicieron de Violetta un hit están aquí: flirteos amorosos, rivalidades, secretos familiares, momentos musicales... Y hasta se nota que ponen de su parte para ir con los tiempos y adoptar el lenguaje y las formas de la generación Z. Vaya, ¡aparece un niño de 8 años que ya calcula la monetización de su canal! Hay madera, pero se gestiona torpemente.

Por eso, aunque este piloto suspenda, hay esperanza de que la ficción se convierta en un buen producto para el público preadolescente. ¿Seguirá creciendo Luz como ese gran personaje a seguir? ¿Qué relación tendrá con la protagonista? ¿Dará un vuelco la competición con la llegada de la villana? ¿Serán capaces de diseñar una trama interesante para Steffi, una en la que deba enfrentarse a desafíos cada vez más complicados para armar el rompecabezas de su pasado? Habrá que echarle paciencia. Así que, si eres de los que disfruta este tipo de series, dale el beneficio de la duda. Si no, corre.