Crítica de 'Cristo y Rey' en ATRESplayer Premium: una serie repleta de decisiones extrañas
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Crítica de 'Cristo y Rey' en ATRESplayer Premium: una serie repleta de decisiones extrañas

Había expectación por el estreno de 'Cristo y Rey', la serie de ATRESplayer Premium que cuenta la turbulenta relación entre Ángel Cristo y Bárbara Rey. La plataforma la ha estrenado con los dos primeros episodios y la sensación que deja el arranque es de decepción, sobre todo, por un cúmulo de decisiones extrañas que lastran la ficción.

Por Marina Such - 16 Jan 2023

La historia de la relación entre Ángel Cristo, domador de fieras en su propio circo, y Bárbara Rey, actriz y vedette de éxito en los 70, está marcada por las circunstancias sociales de una España que estaba liberándose de la asfixia de la dictadura y por los malos tratos que enseguida hicieron acto de presencia en su matrimonio. Como pareja, eran de las más famosas del país y a su alrededor había otras circunstancias (como que ella fuera amante de Juan Carlos I) que convertían su historia en algo de lo más jugoso para centrar una serie de televisión.

Ahí entran en liza la productora Good Mood y Atresmedia Televisión, que ponen en marcha Cristo y Rey. Es una serie que se sube a la ola actual de la ficción española de revisitar hechos concretos del pasado reciente del país, pero con la perspectiva que da el paso del tiempo, como ha hecho otro estreno de ATRESplayer Premium como La ruta. Pero esa serie tiene un punto de vista determinado y sabe lo que quiere contar, y cómo hacerlo, sobre la ruta del bakalao valenciana, y eso es algo que le falta a Cristo y Rey.

Para empezar, la serie tiene un público claro al que dirigirse, que es el sector que recuerda ver los reportajes en el Hola sobre la boda de ambos, el que entendió aquella declaración de la "noche de amor" de Bárbara Rey a Chelo García-Cortés en un Sálvame Deluxe de hace tiempo como algo más que un meme, y que es justo al que le sobran los rótulos con los que se presentan a algunos personajes reales que aparecen en los capítulos, como el presentador José María Íñigo o la cantante Rocío Dúrcal.

También es el público que está familiarizado con el destape o con aquella España en la que el circo era un entretenimiento familiar muy popular. Al fin y al cabo, Los payasos de la tele eran famosísimos entre los niños en los 70 y principios de los 80 y su programa transcurría en un circo. Es importante comprender aquella popularidad y, al mismo tiempo, que las vedettes eran otras grandes estrellas. La propia Bárbara Rey, Norma Duval, Esperanza Roy... Aquellos programas de variedades que trasladaban a la tele las revistas del teatro contribuían a transformarlas en objetos de deseo, en la razón por la que Ángel Cristo, por ejemplo, se queda completamente obnubilado al conocer a Bárbara.

Sin embargo, la serie no consigue transmitirlo. Arranca centrada en los problemas económicos del circo de Cristo y en sus intentos por sacarlo adelante y, precisamente, esa es la parte menos interesante de todo. Cuesta mucho ver a Jaime Lorente como el domador, sobre todo porque este personaje de confianza agresiva y lado autodestructivo ya lo ha interpretado en, por ejemplo, Élite y hay pocos matices que los diferencien.

Y a la presentación de Bárbara Rey le falta también esa chispa que tiene que hacernos comprender que el mismísimo rey de España pierda los papeles por ella. Y eso que el mundo que se perfila a su alrededor, el de sus bolos en cabarés, películas subidas de tono y Chelo García-Cortés como su confidente, sí apunta a ser más interesante de seguir, a tener el potencial de contar algo que no se ha visto tanto en la ficción nacional, pero se queda aparcado en favor de su curiosidad por Cristo.

'Cristo y Rey' arranca con los problemas de Ángel Cristo por sacar a flote su circo.
'Cristo y Rey' arranca con los problemas de Ángel Cristo por sacar a flote su circo.

Hay un buen reparto en Cristo y Rey, pero la serie va tomando decisiones que acaban jugando en su contra, como los ya mencionados rótulos, la manera en la que se maneja la relación de la actriz con Juan Carlos I, el componente criminal que se añade a los problemas del Circo Ruso para sobrevivir, que nunca se decida entre explicar al público más joven quiénes son todos esos personajes o dejar que cada uno vaya pillando poco a poco la relevancia que estos tienen, el tono de serie en abierto española de mediados de los 2000...

Cristo y Rey tiene margen para encontrar su camino y contar la historia de ambos de una manera que resulte estimulante y con un punto de vista que merezca la pena, pero el arranque es decepcionante. Resulta difícil olvidarse de que son Jaime Lorente y Belén Cuesta quienes interpretan a los protagonistas y al plantel de secundarios le falta personalidad. De momento, es una ficción que se queda por debajo de las expectactivas.