Ver o no ver: 'Julia' (HBO Max)
Críticas
Ver o no ver: 'Julia' (HBO Max)

Cada vez hay más series y menos tiempo para verlas. Por eso, si eres de los que les cuesta encontrar horas libres en el día, esto te interesa. Cada semana elegimos una serie de estreno, analizamos su primer capítulo en pocas palabras y nos mojamos para descifrar si de ahí saldrá una buena historia. Así sabrás si merece la pena seguir viéndola o no. O lo que es lo mismo: si vas a perder tu tiempo, o a invertirlo.

Por Marina Such - 01 Apr 2022

En 1963, un pequeño canal público de Boston empezó a emitir un programa que iba a cambiar la televisión para siempre. Se trataba de The French Chef, un show que, para horror de quienes creían que la televisión pública debía educar y tratar solo temas serios e importantes, era de cocina. Y eso no quiere decir que hablaba de cómo había evolucionado la cocina a lo largo de la historia, sino que mostraba cómo se hacía una receta concreta en solo media hora.

La culpable de aquel programa era Julia Child, esposa de un diplomático estadounidense destinado en Europa y que había quedado prendada de la cocina francesa durante los años que estuvieron viviendo en París. Child publicó en 1961 un libro, El arte de la cocina francesa, junto con Simone Beck y Louisette Bertholle, que se convirtió en un enorme éxito y que cambió la manera en la que las estadounidenses, principalmente, concebían la comida.

Bebe Neuwirth y Sarah Lancashire, como Avis y Julia.
Bebe Neuwirth y Sarah Lancashire, como Avis y Julia.

En sus vidas entraron los pollos al vino, el bouef bourguignon y las tortillas, y aunque siempre se ha dicho que no es tan sencillo como parece seguir las recetas de Child, su libro y su programa sí que contribuyeron a que los hogares norteamericanos se dieran cuenta de que era posible comer algo que no fueran bandejas precocinadas y congeladas de puré de patatas, guisantes y pollo frito, lo que en la época se llamaba tv dinners.

La historia de The French Chef, de la propia Julia y de su influencia posterior en la cocina estadounidense se ha contado en la película Julie & Julia, en un documental sobre ella y, ahora, en Julia, una serie de HBO Max que se centra en la concepción del programa y en su éxito inicial y que vive y muere por la interpretación central de Sarah Lancashire.

De qué va

Julia arranca con el regreso de los Child a Estados Unidos después de haber pasado parte de la década de 1950 en Europa, donde Paul es diplomático. Ahora, prácticamente lo obligan a jubilarse y eso coincide con la publicación de un libro de cocina francesa que Julia ha escrito con otras dos chef galas. El libro resulta ser un éxito y le abre la puerta de la televisión pública. Sin embargo, los ejecutivos no terminan de estar convencidos de que un programa de cocina sea lo suficientemente importante para estar en su cadena, incluso a pesar de que queda claro que Julia tiene un algo que cautiva a los espectadores.

La serie cuenta cómo Julia, su marido, su mejor amiga, su editora y una productora asociada deseosa de que la tomen en serio conciben un programa de cocina desde cero, estableciendo muchas de las convenciones y trucos que todavía se utilizan ahora. Tienen que demostrar que merecen respeto y Julia tiene que sobreponerse a los prejuicios y las mofas que suscita su aspecto físico, su altura (medía 1,88 m.) y su peculiarísima voz. Para rematarlo todo, está empezando a sentir los cambios que provoca en su cuerpo la menopausia.

Julia es el centro de la serie, pero a su alrededor veremos también la cultura misógina y discriminatoria que existía en la sociedad de la época y en el entorno laboral y cómo los temas que se consideraban "de mujeres" eran siempre vistos por encima del hombro.

Lo mejor y lo peor

'Julia' muestra cómo se crearon los programas de cocina modernos.
'Julia' muestra cómo se crearon los programas de cocina modernos.

Lo que más destaca de Julia es su tono amable y de comfort tv. Quiere invitar a los espectadores a un mundo donde los conflictos existían, pero para sus personajes no eran tan graves, y donde es muy fácil querer seguir viendo a esas personas. Cualquier escena que compartan Sarah Lancashire, David Hyde Pierce y Bebe Neuwirth como Julia, Paul y Avis podría describirse como una delicia sin ningún atisbo de ironía, y toda la ficción se sube demás al carro del lema vital de Julia, siempre vital y que veía la comida como un elemento de conexión y, sobre todo, de felicidad. Sus mejores recuerdos están asociados a platos concretos en lugares específicos.

Ese tono, sin embargo, a veces juega en contra de los temas más serios que aparecen en el subtexto de sus capítulos. La presencia de la productora, Alice, es uno de ellos, y no solo porque representa el sexismo que imperaba en los lugares de trabajo, sino porque también es afroamericana, y se pasa por encima de la discriminación añadida por el color de su piel. Algo similar ocurre con el debate entre alta y baja cultura. Es crucial en la reticencia de los ejecutivos de la cadena a emitir un programa de cocina, y está muy presente en la figura de la editora del libro, que también está trabajando en la nueva novela de John Updike, pero apenas es una pincelada.

De todos modos, lo que más destaca del primer episodio es el fantástico trabajo de Sarah Lancashire como Julia Child. La actriz británica ya ha demostrado de sobra que es capaz de construir personajes repletos de dobleces y nunca permite que Julia se deslice hacia la caricatura. Siempre estamos viendo a una mujer tridimensional, con un encanto al que cuesta resistirse aunque se intente y aunque su apariencia física genere ciertas ideas preconcebidas. Y también se encarga de mostrar la tristeza, la inseguridad o la preocupación que pueden subyacer en algunas escenas, sobre todo cuando su marido no se muestra tan emocionado como ella por salir en televisión.

El veredicto

Sarah Lancashire es la gran protagonista de 'Julia'.
Sarah Lancashire es la gran protagonista de 'Julia'.

Julia podría ser un drama bastante más profundo (la interpretación de Lancashire lo permitiría, de hecho), pero lo que le interesa es transmitir la misma sensación de familiaridad y de lugar feliz que sentían los espectadores de The French Chef. El humor está bien calibrado y hasta la dirección resalta esa ligereza y falta de pretensiones, centrándose en los detalles de cómo se cocinan los platos y cómo se puso en pie el programa de televisión sin que tuvieran ningún referente previo que pudiera ayudarlos.

En ese aspecto, establece una línea de continuidad perfecta con el tono de La edad dorada, que tampoco profundizaba en los asuntos más serios que tocaba, y cuenta igualmente con un reparto perfectamente acompasado. La existencia de la serie casi se justifica exclusivamente por la presencia de Sarah Lancashire en su centro, que da a Child todos los matices que suelen quedarse fuera en las interpretaciones anteriores del personaje, y por ver los estupendos dúos que forma con Hyde Pierce, Neuwirth y Brittany Bradford, que es la productora Alice.

Julia es un visionado entretenido y ligero que cuenta con el extra de enseñar cómo se hacía la televisión en los 60, cuando estaban creándose muchos de los formatos que todavía se producen en la actualidad. Y es posible que nos dé algo de hambre.