Crítica de 'La novia gitana': una oscura y fiel adaptación del libro de los Carmen Mola
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Crítica de 'La novia gitana': una oscura y fiel adaptación del libro de los Carmen Mola

Un thriller de asesinos en serie de los 90, pero con la esencia patria. Eso es a lo que aspira 'La novia gitana', la adaptación en ATRESplayer Premium del best-seller de los Carmen Mola que cuenta con el estilo visual que imprime Paco Cabezas como una de sus grandes señas de identidad.

Por Marina Such - 26 Sep 2022

En los últimos años, algunos de los grandes fenómenos editoriales han sido thrillers oscuros y violentos en los que un asesino muy inteligente escapa siempre de los intentos de la policía por atraparlo, y donde el investigador principal siempre lleva a cuestas algún trauma que acaba pesando en el caso. Y que acaban adaptadas a la pantalla. Desde la Trilogía del Baztán de Dolores Redondo a Versos, canciones y trocitos de carne de César Pérez Gellida, la Trilogía de la Ciudad Blanca de Eva García Sáenz de Urturi o la joya de la corona, la serie iniciada por La novia gitana, de Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero, conocidos como Carmen Mola.

Esta última acaba de estrenar en ATRESplayer Premium su adaptación a televisión en una primera temporada de ocho capítulos, y con una segunda ya confirmada. La novia gitana arranca con la aparición en un parque de una joven asesinada brutalmente en su vestido de novia. El original método usado para su muerte y la manera en la que el cuerpo está presentado recuerdan al asesinato de otra joven, seis años atrás. Para complicarlo todo, aquella joven era su hermana y ya hay un hombre en la cárcel por ese crimen.

El equipo de policías protagonista de 'La novia gitana'.
El equipo de policías protagonista de 'La novia gitana'. / Javier de Agustín

Los encargados de investigar el caso, y averiguar si se cometió alguna equivocación en el primero, son los miembros de la Brigada de Análisis de Casos (BAC), que lidera la inspectora Elena Blanco. En este personaje tiene la serie su primer gran reto, que es conferirle personalidad propia suficiente para que salga del cliché de detective torturado aplicado tal cual a una mujer. La interpretación de Nerea Barros da pinceladas de estar en el buen camino, de la misma manera que lo que empezamos a ver de la dinámica entre el resto de agentes puede ser prometedor.

Quien se lleva limpiamente el primer episodio es, precisamente, Vicente Romero, que interpreta a un policía que se conoce la calle y a quienes viven de ella, y que aporta chispa al dúo que forma con Lucía Martín Abello, de momento atascada en una inspectora impulsiva y que se lo toma todo muy en serio. También necesita más matices Zárate (Ignacio Montes), el policía que llega primero a la escena del crimen y a quien no le sienta nada bien que la BAC se quede con el caso. Obligado a regañadientes a colaborar con ellos en la investigación, es por ahora un enigma de quien solo queda claro que le fascina la inspectora Blanco.

Hay un aspecto en el que se incidió mucho en la rueda de presentación de la serie en el Festival de San Sebastián, y era que se había buscado autenticidad en la representación de la familia de la novia y la comunidad gitana a la que pertenece. Aunque sus padres no estén metidos en ningún negocio ilegal (regentan un salón de bodas), sí hay un elemento criminal que puede hacer descarrilar las buenas intenciones de sus responsables.

Moreno Borja da vida al padre de la novia gitana.
Moreno Borja da vida al padre de la novia gitana.

Como presentación de trama, personajes y mundo en el que se van a mover, el primer episodio es muy eficaz. La gran estrella de la función es la dirección de Paco Cabezas, que abraza las referencias de los thrillers de asesinos en serie de los 90 que ya se notaban al leer el libro. El silencio de los corderos, por ejemplo, es una clara influencia en la escena de la autopsia, y de ese género proviene también la atmósfera oscura y las aristas iniciales de todos los personajes. Elena Blanco no es Clarice Starling, sino que estaría más cerca del Will Graham que ha sobrevivido a las manipulaciones de Hannibal Lecter, pero el espejo en el que se están mirando está claro, todavía más cuando entra en escena Darío Grandinetti en la cárcel.

La novia gitana aspira a ser un éxito tan popular como lo es la novela y, aunque su principio apunta a ser muy fiel al material original, también se aprecian algunos cambios en la caracterización inicial de Zárate y, sobre todo, la voluntad por dotarla de un gran empaque visual. Cabezas busca imágenes potentes siempre que puede, imágenes que eleven la serie por encima del libro. De momento, el primer episodio invita a darle una oportunidad a los demás.