'¿Quién es Anna?' diluye la fuerza de su historia en capítulos demasiado largos
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'¿Quién es Anna?' diluye la fuerza de su historia en capítulos demasiado largos

'¿Quién es Anna?' era uno de los estrenos de Netflix en 2022 más esperados no solo por lo que cuenta, sino porque es la primera serie creada directamente por Shonda Rhimes desde 'Scandal'. El resultado no decepciona, pero también es un gran ejemplo del peor mal de las series de streaming: ser demasiado largas.

Por Marina Such - 14 Feb 2022

¿Quién es Anna? cuenta una historia muy jugosa que, además, es real: la de Anna Delvey, una estafadora que se inventó una identidad como una heredera europea para engañar a la alta sociedad de Nueva York y timarla por valor de millones de dólares. Dejó a su pasó cuentas sin pagar en hoteles de lujo, los restaurantes más caros y hasta en empresas de alquiler de aviones privados, y enredó en sus estafas a fondos de inversiones, abogados, galeristas, diseñadores de moda... Su historia acabó en los tribunales y en un reportaje de la revista New York, escrito por Jessica Pressler, que es la base que Shonda Rhimes utiliza para crear su primera serie desde Scandal.

Y el caso es que, a veces, ¿Quién es Anna? recuerda un poco a las estratagemas de Olivia Pope para resolver las crisis de relaciones públicas más graves, con menos épica y más sentido de la diversión y, por desgracia para la serie de Netflix, también con unos episodios mucho más largos. Esa ha sido una de las protestas más habituales por parte de los críticos estadounidenses, que no encontraban sentido a que buena parte de los nueve capítulos de la serie se vayan por encima de la hora de duración.

En ese aspecto, ¿Quién es Anna? cae presa del gran mal de muchas de las ficciones desarrolladas para el streaming y estrenadas con toda su temporada de golpe: estirar la historia de manera innecesaria. Era el gran defecto de las series de Marvel en Netflix, que sufrían para llenar los trece episodios de cada entrega con tramas interesantes, y es el principal problema de la creación de Shonda Rhimes (aparte de la peculiar ambivalencia con la que ve a su protagonista: unas veces es una jefa por estafar a los ricos y otra es una narcisista frívola, y nunca la hace afrontar las consecuencias de lo que ha hecho).

Anna Chlumsky es Vivian Kent, la periodista que destapa toda la historia de Anna Delvey.
Anna Chlumsky es Vivian Kent, la periodista que destapa toda la historia de Anna Delvey. / Nicole Rivelli (Netflix)

La ligereza con la que la serie se toma las diversas maniobras de Anna, sobre todo al principio, y la investigación que hace la periodista Vivian Kent de ellas, intentando responder a la pregunta que da título a la serie, se ve lastrada por esa excesiva duración provocada por subtramas que, en realidad, aportan poco a la historia. Sí, su primer novio, Chase, era un charlatán de Silicon Valley no mucho mejor que ella, pero también resulta un personaje plano más allá de esa función.

Los tres reporteros veteranos que ayudan a Vivian con su reportaje aportan un toque de humor muy bien llevado, pero también introducen una sobadísima trama sobre el editor amargado y empeñado en imponer su criterio por la fuerza. Que ¿Quién es Anna? intente equiparar la pelea de Vivian por restaurar su reputación tras un polémico reportaje con que Anna dé su versión de los hechos desde la cárcel es rizar demasiado el rizo. Y la rivalidad de Vivian con ese editor amargado ayuda menos de lo que parece al retrato de ella

La serie se debate entre llevar el ritmo trepidante y adictivo de Scandal y pintar grises en sus personajes, especialmente en Anna y Vivian, y ambos propósitos se anulan. La mayor parte del tiempo considera a Anna una especie de Danny Ocean de quien hay que celebrar que engañara a toda esa panda de ricos estirados endogámicos, pero si es así, la manera en la que lo cuenta es mucho menos fascinante de lo que cree.

'¿Quién es Anna?' se basa en un reportaje de la revista 'New York'.
'¿Quién es Anna?' se basa en un reportaje de la revista 'New York'. / Aaron Epstein (Netflix)

Y la razón primordial es justo que los episodios duran diez minutos más de lo que deberían, como mínimo. Tal y como está planteada ¿Quién es Anna? pedía capítulos más cortos en los que el ritmo se notara más y donde no hubiera tiempo que perder en, por ejemplo, el soso (y a veces un poco irritante) marido de Vivian o en sus peleas con su editor. Shonda Rhimes siempre supo sacar petróleo de los 42 minutos que duran los episodios de las series de network y esta es, en el fondo, una serie de network que se permite incluir muchas veces la palabra fuck.

Por cierto, como curiosidad, Deadline apunta que, para hacerse con los derechos de su historia, Netflix pagó a la Anna Sorokin real unos 320.000 dólares, de los que 199.000 se fueron en indemnizaciones, 24.000 en multas estatales y 75.000 en abogados.