Ver o no ver: ‘OVNIs’ (Filmin)
Críticas
Ver o no ver: ‘OVNIs’ (Filmin)

Cada vez hay más series y menos tiempo para verlas. Por eso, si eres de los que les cuesta encontrar horas libres en el día, esto te interesa. Cada semana elegimos una serie de estreno, analizamos su primer capítulo en pocas palabras y nos mojamos para descifrar si de ahí saldrá una buena historia. Así sabrás si merece la pena seguir viéndola o no. O lo que es lo mismo: si vas a perder tu tiempo, o a invertirlo.

Por Álvaro Ortiz - 11 Feb 2022

¿Estamos solos en el universo o hay algo más allá? Con 100.000 millones de galaxias repartidas por ahí y cerca de 40.000 millones de planetas sólo en la nuestra, la Vía Láctea, la respuesta a la pregunta parece evidente, pero aún nadie puede contestar de manera irrefutable. Si bien es cierto que, conforme la Ciencia avanza aumentan los motivos para creer en vida extraterrestre, de momento, al ser humano le toca seguir fantaseando sobre cómo sería una hipotética visita alienígena. ¿Serían hostiles? ¿Someterían a la humanidad? ¿Nos aplastarían “como a microbios”, como advirtió Stephen Hawking?

Aunque hay teorías para todos los gustos, a nuestros invitados, seres presuntamente verdes, cabezones y con grandes ojos color azabache, siempre los ha acompañado una sospecha malvada, un halo amenazante. En la memoria colectiva aún sigue fresco aquel programa de radio de 1938, en el que un joven, brillante y travieso Orson Welles informaba de una supuesta invasión marciana que, horas después, provocó que doce millones de personas cayeran en la histeria, abandonando sus casas y colapsando carreteras y comisarías. Quizá ese mal sabor de boca esté a punto de cambiar con OVNIs, una serie francesa que promete convertir Expediente X en una especie de comedia retrofantástica.

De qué va ‘OVNIs’

El actor Melvil Poupaud protagoniza 'OVNIs'.
El actor Melvil Poupaud protagoniza 'OVNIs'.

Año 1978. La carrera del prestigioso ingeniero espacial Didier Mathure (Melvil Poupaud) salta por los aires —literalmente— cuando su cohete explota en pleno despegue. Es el final de un proyecto que ha supuesto 10 años de su vida, se ha llevado por delante su matrimonio y le ha costado al gobierno francés 250 millones de francos. Una pasta. De ahí que los de arriba lo degraden al GEPAN, una unidad formada por tres personas que se encargan de estudiar objetos voladores no identificados. Ahora, el pobre Mathure tiene una nueva misión: explicar científicamente qué hay detrás de los avistamientos que se suceden cada madrugada, los cuales tienen a la oficina con decenas de denuncias por resolver y los teléfonos echando humo.

De entrada, su actitud frente a las creencias de sus compañeros no sorprende a nadie. Si a ellos se les iluminan las mejillas con cada posible aparición de un ovni, él se encarga de encontrar la prueba que lo desmonte. Si ellos dejan una puerta abierta a lo paranormal, él la cierra con llave y luego se traga la llave. Si ellos son Mulder, él es Scully. Pero esta dinámica pronto empieza a agrietarse. Las piezas comienzan a no encajar. Y si Mathure pretendía cerrar todos los casos de forma rápida y expeditiva, la lleva clara: para vivir este viaje, para descubrir la verdad, hay que dejar el escepticismo en casa y no hacerse demasiadas preguntas.

Lo mejor y lo peor

Daphne Patakia destaca dentro de la terna de personajes secundarios.
Daphne Patakia destaca dentro de la terna de personajes secundarios.

Antes de que Canal+ Francia entrara en el proyecto, Clémence Darget y Martin Douaire, los creadores de la serie, estuvieron años enfrascados en su desarrollo. Para construir la historia, se documentaron a fondo, exploraron cada recoveco. Y eso se nota. Primero, por su precisión a la hora de capturar la esencia setentera: minifaldas, estampados llamativos, patillas y un estilo musical que acompaña las escenas al ritmo de Petula Clark y su La Nuit N’en Finit Plus. Segundo, porque todo alrededor del GEPAN es real. No sólo su existencia, también los casos a los que se enfrentan los personajes, como aquel misterio sobre esos flamencos que caen del cielo sin explicación.

Todo esto lo aprovecha el guion para ser lo que quiere ser: una parodia, siguiendo la línea de series como A Very Secret Service, que se ríe del espionaje francés durante la Guerra Fría. En su apuesta por el absurdo, la ficción rodea al protagonista de escuderos que apuntan maneras pero que, en este primer episodio, rozan la caricatura. Lo vemos en sus compañeros de trabajo: el aprendiz servil (Quentin Dolmaire), la cándida pizpireta (Daphne Patakia) y el patán de vuelta de todo (Michel Vuillermoz). Sin embargo, el buen trabajo de sus intérpretes llega adónde no alcanza el guión, y consigue que las situaciones delirantes no resten verdad a sus personajes.

El protagonista es el que mejor dibujado está, para sorpresa de nadie. Al talento de Poupaud, a quien vimos en Laurence Anyways, se suman los esfuerzos de este primer capítulo por mostrar al personaje en su tridimensionalidad. Es un científico brillante y aplicado, y dedica cada minuto de su tiempo a su trabajo. Tanto, que al final del día no le queda para su mujer —ya ex— o para sus hijos. Lo que ama parece estar destruyéndole al mismo tiempo. OVNIs da pistas de querer indagar en esta contradicción según avanza la temporada, esbozando de alguna manera que, durante el camino, Mathure deberá reorganizar sus prioridades o aprender a compatibilizarlas. Para él, si todo va bien, el viaje hacia la verdad será doble.

El veredicto

Una escena extraña de 'OVNIs'.
Una escena extraña de 'OVNIs'.

Sus primeros treinta minutos lo dejan muy claro: OVNIs está llena de posibilidades, y tiene cualidades de sobra para convertirse en un gran título. ¿Por qué? Además del mimado diseño de producción y de un reparto en forma, su estilo de hacer humor es del complicado, del pata negra, de ése que no se consigue ametrallando con chistes sino creando situaciones cómicas de manera orgánica. Si lo logrará o no todavía es una incógnita. Aunque el relato, que se conjuga entremezclando asuntos familiares, amorosos y alienígenas, parte de una premisa ya de por sí hilarante: un científico convencido de su superioridad intelectual que siente cómo el universo conspira contra él cuando no encuentra explicación a determinados sucesos extraterrestres. En Francia, de hecho, la han definido como “el sorprendente encuentro entre Spielberg y Tati”. Si es la mitad de buena de lo que dicen, ya habrá merecido la pena.