Crítica: 'The White Lotus' se apunta a la sátira sexual en su temporada 2
HBO
Crítica: 'The White Lotus' se apunta a la sátira sexual en su temporada 2

Del privilegio de clase a la política sexual en la pareja. La segunda temporada de 'The White Lotus' cambia algo más que su ubicación, aunque continúe situando en su centro a turistas con demasiado dinero en lugares que tienen idealizados por su exotismo.

Por Marina Such - 02 Nov 2022

La primera temporada de The White Lotus fue un éxito inesperado para HBO. Su creador, Mike White, había tenido antes una serie de culto que, sin embargo, no había sido demasiado vista (Iluminada, con Laura Dern) y una parte del público casi lo conocía más por sus participaciones en el reality show Survivor. Sin embargo, lo que había sido un encargo de HBO (producir en tiempo récord una serie que pudiera rodarse en una única localización, siguiendo los protocolos COVID del principio de la pandemia), terminó convertido en un pequeño fenómeno que, además, ganó cinco premios en la última entrega de los Emmy.

La renovación para una segunda entrega estaba cantada, y la expectación a su alrededor era elevada desde que se supo que la acción se trasladaría a Sicilia (en concreto, a la ciudad de Taormina) y que Jennifer Coolidge regresaría al frente de un reparto que incluía a Aubrey Plaza, Michael Imperioli, F. Murray Abraham y Theo James, entre otros. Con el estreno de su primer episodio, puede decirse que dicha expectación estaba justificada, pero también se aprecia que White tiene ahora otro objetivo en su sátira de estos turistas estadounidenses que no saben en qué gastar el dinero: la política sexual.

Cuando hablamos de política sexual no estamos refiriéndonos a leyes ni a actitudes de gobiernos, sino a las relaciones, en este caso, entre hombres y mujeres, las dinámicas de poder que surgen entre ellos, la resistencia o no a la atracción física, los sobreentendidos y preconcepciones que rigen determinadas situaciones... Los propios títulos de crédito, que presentan un fresco con escenas renacentistas cada vez más eróticas, ya están apuntando en esa dirección y la presentación de los nuevos personajes sigue, igualmente, esa línea.

Los dos matrimonios que pasan juntos las vacaciones son, de inicio, quienes mejor destilan lo que le interesa contar a Mike White. Se juntan esas amistades masculinas que son incomprensibles vistas desde fuera, la típica mujer trofeo (aparentemente) con el tipo que siempre está presumiendo de su dinero y su atractivo, la que los mira por encima del hombro pero no puede evitar cierta atracción, el que parece que no se entera de nada... Cómo evolucione su relación puede ser de lo más interesante de la temporada porque hay muchos aspectos en juego que van más allá de, como ocurre con el personaje de F. Murray Abraham, un señor mayor que siempre está flirteando con chicas mucho más jóvenes.

Beatrice Grannò y Simona Tabasco son dos jóvenes locales que acabarán involucradas en los asuntos de los huéspedes de 'The White Lotus'.
Beatrice Grannò y Simona Tabasco son dos jóvenes locales que acabarán involucradas en los asuntos de los huéspedes de 'The White Lotus'.

Abraham introduce a otro grupo que, también, puede aportar algo entretenido aunque, por ahora, su presentación sea de las más arquetípicas. Son tres generaciones de hombres italoamericanos (abuelo, padre e hijo) que viajan a Sicilia para conocer las raíces de su familia. Ellos permiten a White hablar también de la prostitución, aunque los involucrados en ella no la reconozcan como tal, y de esa apropiación de identificarse como sicilianos cuando los tres han nacido en Estados Unidos y ninguno habla italiano.

Por supuesto, hay muertes rodeadas de cierto misterio, pero lo importante no es eso. Los huéspedes del White Lotus de Taormina van a volver a pasar por él como elefantes en una cacharrería, dejándose llevar por lo exótico del lugar y de sus habitantes y creyendo que, como están de vacaciones, las normas sociales habituales no se les aplican. Las relaciones de poder en el sexo pueden no ser un tema tan pintón como la apropiación cultural y el colonialismo disfrazado de privilegios de clase de la primera temporada, pero sí tienen potencial para que la entrega sea aún más brutal.