Crítica de 'La vida sexual de las universitarias': la temporada 2 enfrenta a las chicas a cambios importantes
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Crítica de 'La vida sexual de las universitarias': la temporada 2 enfrenta a las chicas a cambios importantes

'La vida sexual de las universitarias' regresa a HBO Max con una temporada 2 en la que sus protagonistas se enfrentan a cambios importantes derivados del final de la entrega anterior. La comedia de Justin Noble y Mindy Kaling explora más aspectos de sus chicas que sus escarceos sentimentales.

Por Marina Such - 29 Nov 2022

El riesgo de que Kimberley (Pauline Chalamet) no pueda pagar las mensualidades de Essex College y tenga que irse y la salida del armario de Leighton (Reneé Rapp), más el momento #MeToo de Bela (Amrit Kaur), fueron los tres eventos más importantes del final de la primera temporada de La vida sexual de las universitarias. Los tres colean todavía en el principio de la segunda, que se está emitiendo en HBO Max a razón de dos capítulos a la semana, y que pretende llevar a sus cuatro protagonistas a plantearse qué quieren hacer con su vida.

Quien se ve en una situación más apremiante es Kimberley, a quien su arranque de sinceridad con los exámenes robados por la fraternidad le cuesta perder su beca, y que todas sean nombradas personas non grata por esas casas. Su situación toca un asunto que está debatiéndose más en los últimos tiempos en Estados Unidos, como es el hecho de que los créditos estudiantiles acaban hipotecando buena parte de la vida laboral posterior de quienes los solicitan.

Siendo Kimberley como es, todas sus soluciones para conseguir dinero son un desastre (el subtitulado de esa especie de Love Island australiana se lleva la palma), y es la trama más seria de la temporada aunque se trate con ligereza. Lo caro que resulta acceder a la educación superior en Estados Unidos ocupa el lugar que la temporada anterior tenían las situaciones de acoso sexual en entornos muy masculinos como esa revista satírica de la universidad.

El otro personaje que afronta una situación vital más distinta es Leighton. Ahora, ya no solo sus amigas saben que es lesbiana, sino que también es vox populi para todo el campus, y es quiere decir que se convierte en una chica muy popular en las apps de ligar. No tener que esconderse le quita un peso de encima, aunque le añade otros derivados de que todas las mujeres queer de Essex quieran acostarse con ella, pero equilibra su relación con las otras tres. Sin embargo, aunque ya no esté en el armario, sigue un poco sin rumbo, que es lo mismo que le pasa a Whitney (Alyah Chanelle Scott) y a Bela.

La primera tiene que encontrar algo en lo que centrarse durante el semestre en el que no hay temporada de fútbol, mientras la segunda se embarca en una huida hacia delante en la que su obsesión por tirarse a los tipos más macizos del campus le sirve para dejar de pensar en lo que pasó en la revista. La serie equilibra sus dilemas individuales con las tramas en las que están todas juntas y, de hecho, es mucho más común que las cuatro interactuen y tengan escenas en grupo. Ese es el gran fuerte de La vida sexual de las universitarias, de hecho, la dinámica muy natural que hay entre las cuatro.

Al fin y al cabo, la serie es una sitcom de toda la vida que, sin embargo, no tiene el aspecto de una. Su mundo va más allá de un plató de la sala común, no se rueda con cuatro cámaras a la vez y no tiene público en directo, pero sus escenas cortas y la estructura de sus episodios beben directamente de ese formato. Tampoco depende exclusivamente de los chistes; lo que acaba enganchando es la amistad entre sus protagonistas y ver cómo, aunque intentan disimularlo, todas están bastante perdidas.

Una imagen de la temporada 2 de 'La vida sexual de las universitarias'.
Una imagen de la temporada 2 de 'La vida sexual de las universitarias'.

La llegada de un nuevo alumno que está tremendísimo (un "refugiado climático" de Kansas), los problemas económicos de Kimberley y la recién descubierta libertad de Leighton están impulsando las tramas en la primera mitad de la serie, que ha reconocido que su gran atractivo está en sus protagonistas y en secundarios como Lila, la compañera de trabajo de Kimberley en la cafetería, que es una verdadera máquina de gags y frases ocurrentes.

La vida sexual de las universitarias consigue mantener la entrañabilidad de sus personajes y, además, se anima a tocar asuntos como lo difícil que es estudiar si no tienes dinero, lo que implica ser abiertamente queer en la universidad y la importancia de no centrar toda tu personalidad en una sola cosa.