'Westworld': primeras impresiones de la temporada 4 en HBO Max
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'Westworld': primeras impresiones de la temporada 4 en HBO Max

Han pasado dos años desde que 'Westworld' emitió su tercera temporada. Puede parecer mucho tiempo para la serie de HBO Max, que estrena el lunes su cuarta entrega, pero en realidad nos encontraremos unos episodios mucho más directos y que se encaminan hacia el enfrentamiento total entre anfitriones y humanos, si queda alguno de estos últimos para hacerles frente.

Por Marina Such - 24 Jun 2022

Antes de comentar el arranque de la temporada 4 de Westworld, que llega el lunes a HBO Max, podría ser buena idea recordar cómo termina la tercera: Dolores se sacrifica para destruir esa inteligencia artificial, a lo Samaritan en Person of Interest, que controla los designios de todo el mundo, Maeve descubre que han estado utilizándola con la excusa de que podrá ver a su hija, y Charlotte Hale (o la versión de Dolores con su cuerpo) lo está preparando todo para garantizar la supervivencia de los anfitriones. Y si, de paso, destruye a los humanos, eso que gana. Y luego está Bernard, que se mueve en otra línea temporal futura en la que algo, o muchas cosas, salieron mal.

De momento, con esa información básica nos sirve. La nueva entrega alterna de inicio dos tramas que es de suponer que se cruzarán en algún momento. Por un lado, asistimos a la versión de la serie del plan de los cylon "pellejudos" de Battlestar Galactica, colocando a operativos propios en lugares clave para su estratagema. Por el otro, encontramos una nueva versión de Dolores que parece estar en una situación similar a la de Neo al principio de Matrix: Resurrections, y a la suya propia cuando no era más que atrezzo en el parque del Oeste original.

La primera trama es muy directa. Desde el capítulo 1 vemos a lo que se dedican Hale y la versión robótica de William, y también comprobamos que Maeve es un obstáculo en sus planes que hay que eliminar. La segunda trama, por su parte, se toma un poco más de tiempo en desarrollarse, pero porque Cristina (que es el nuevo nombre del personaje) está "dormida". Solo sabe que están pasando cosas extrañas a su alrededor relacionadas, en parte, con su trabajo como desarrolladora de videojuegos. Ese guiño no puede pasar desapercibido.

Westworld se adentra todavía con mayor decisión en el camino de la ciencia ficción más pura y dura que empezó a transitar en la temporada anterior. Su fuerte siguen siendo las ideas con las que trabaja, el componente más cerebral, y no las emociones. Al fin y al cabo, sus anfitriones no están obsesionados con sentir emociones humanas, como les ocurría a algunos cylones, sino que quieren dejar bien claro que son la raza superior, la que está mejor preparada para sobrevivir y evolucionar y que ya no va a consentir ningún tipo de cadena.

Es Dolores/Cristina la que escapa de ahí porque su viaje siempre suele ser otro, y porque recordemos que, en teoría, cualquier rastro del personaje fue eliminado al final de la temporada 3. Su camino es, un poco, el de volver a empezar. Es un NPC (un personaje no jugable) que ha de tomar consciencia de que es algo más que parte del fondo.

Su historia tiene más tintes de misterio (y una espectacular Nueva York futurista, aparte de la aparición especial de Ariana DeBose), mientras Maeve y Caleb están metidos más en una de acción. Westworld se mueve más en los códigos de las invasiones alienígenas mientras mantiene sus señas de identidad y encuentra nuevas maneras de mostrar cómo han evolucionado los anfitriones en el tiempo que ha transcurrido desde que las puertas del parque se abrieron por primera vez.

Maeve y Caleb se embarcan en una nueva aventura en la cuarta de 'Westworld'.
Maeve y Caleb se embarcan en una nueva aventura en la cuarta de 'Westworld'.

Eso sí, los neófitos no van a encontrar su camino por el laberinto que propone la serie. En la temporada 4, todo el mundo sabe de qué va Westworld, cuáles son sus puntos fuertes y cuáles sus debilidades. El arranque se acerca a Matrix y, de alguna manera, a su inspiración en Ghost in the Shell, y va directa a una guerra entre humanos y robots que, como Bernard seguramente irá descubriendo, no acabó bien para nadie.