Crítica de 'Willow' en Disney+: una entretenida aventura que toma lo mejor de la fantasía de los 80
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Crítica de 'Willow' en Disney+: una entretenida aventura que toma lo mejor de la fantasía de los 80

Más de treinta años después de su estreno, 'Willow' vuelve a la pantalla. La serie de Disney+ es una secuela de la película que presenta a una nueva generación con el mismo objetivo de siempre, evitar que las fuerzas malignas acaben con su mundo. Y lo hace con el mismo sentido de la aventura y la diversión que las mejores obras de fantasía de los 80.

Por Marina Such - 30 Nov 2022

Aunque ahora no nos lo parezca, en su momento, Willow fue un fracaso en taquilla. Quizá fracaso es una palabra demasiado contundente, pero se esperaba un taquillazo viniendo de la mente de George Lucas (productor) y Ron Howard (director), y tuvo rendimiento correcto. Donde fue encontrando su público fue en el mercado doméstico (las idealizadas cintas VHS) y en los pases en televisión, y de ahí es de donde, probablemente, la conozcan los fans que la vieron de niños y que ahora ya son talluditos.

Esos fans van a reconocer su espíritu aventurero y disfrutón casi intacto en la serie que Disney+ estrena hoy con tres episodios, y que funciona como una secuela directa de la película. Han pasado veinte años desde que Willow Ufgood (Warwick Davies), Sorsha (Joanne Whalley) y Madmartigan (Val Kilmer) derrotaran a la malvada bruja Bavmorda (Jean Marsh) gracias a Elora Danan, un bebé cuyo nacimiento había sido profetizado para acabar con el reino de terror de la bruja.

En esas dos décadas, Willow volvió con los suyos y se convirtió en un respetado hechicero, Sorsha y Madmartigan se casaron, reinaron sobre la ciudad de Tir Asleen y tuvieron dos hijos gemelos, y escondieron a Elora para que nadie tuviera la tentación de utilizarla para traer de vuelta al espíritu de Bavmorda. Ni siquiera la propia niña sabía quien era en realidad.

Los tres son muy conscientes de que la derrota de la bruja solo fue temporal y que otras fuerzas malignas esperan su momento para atacar de nuevo. Aunque Elora esté oculta, disponen de otra arma, la sangre de Bavmorda que corre por las venas de su hija Sorsha y de sus nietos, Kit (Ruby Cruz) y Airk (Dempsey Bryk). Así arranca la serie, con esa nueva amenaza dejándose ver para colocar a nuestros protagonistas en la clásica misión de la fantasía épica: un viaje para rescatar a un príncipe y encontrar la manera de derrotar a los poderosos villanos.

Como si fueran una partida de Dungeons & Dragons (o, mismamente, la Comunidad del Anillo) los héroes de la serie son el propio Willow, que sabe que su fama como mago se debe a mera suerte en su pelea final contra Bavmorda; Kit, que se rebela contra sus deberes como princesa de Tir Asleen; Graydon (Tony Revolori), su prometido de otro reino, que parece alguien tirando a cobarde; Jade (Erin Kellyman), una joven aspirante a caballero de Tir Asleen que es la mejor amiga de Kit; Boorman (Amar Chadha-Patel), un guerrero pendenciero y vacilón que sabe más de lo que reconoce, y Dove (Ellie Bamber), una aprendiz de cocinera enamorada de Airk.

Los seis se embarcan en una misión que recoge la mezcla de aventura épica y humor tontorrón de la original y consigue que no se vea pasada de moda, que es siempre el riesgo con estos relanzamientos de propiedades muy asociadas a una década como los 80. Willow se distingue por querer divertirse y que los espectadores se lo pasen bien; para fantasía seria ya están La Casa del Dragón y Los Anillos de Poder. Y lo consigue, en gran parte, gracias a unos personajes que rápidamente se complementan a la perfección y que transmiten el mismo espíritu de la película de Ron Howard.

Ellie Bamber y Amar Chadha-Patel, en una imagen de 'Willow'.
Ellie Bamber y Amar Chadha-Patel, en una imagen de 'Willow'.

Kit y Airk son dignos hijos de Madmartigan, manteniendo su habilidad con la espada y su lado más vacilón, y Boorman es quien más encarna el espíritu de ese guerrero mercenario que es bueno en lo suyo, y lo sabe, pero no puede resistirse a entregarse de vez en cuando a una taberna o a aprovechar su atractivo físico para conseguir lo que quiere. Todos los personajes van evolucionando conforme pasan los episodios, en los que en cada uno de ellos se encuentran con alguien o visitan un lugar que es importante para su misión y que, en muchas ocasiones, remiten al original.

Porque está muy presente en toda la historia. Puede haber una nueva generación al mando, pero tiene que afrontar las consecuencias de las decisiones pasadas de Willow, de Sorsha y de Madmartigan, cuyo recuerdo sobrevuela la serie aunque no aparezca por el delicado estado de salud de Val Kilmer.

No es tan fácil conseguir ese tono tan de la fantasía de los 80 (la década que no solo alumbró a Willow, sino que vio una explosión de la espada y brujería por el éxito de Conan, el bárbaro) y jugar con los elementos típicos de aquellas películas para entregar algo que se vea refrescante ahora. Boorman es un buen ejemplo, y lo mismo que sean dos chicas quienes protagonicen la clásica historia de amor en la que todo el mundo sabe que se gustan menos ellas.

'Willow' recupera la fantasía despreocupada de los 80.
'Willow' recupera la fantasía despreocupada de los 80.

Willow es fantasía despreocupada y divertida, con sus héroes enfrentados a situaciones complicadas, sus villanos malvados, alguna que otra sorpresa y unos paisajes espectaculares (conseguidos esta vez en Gales). Es una opción más que válida de entretenimiento para toda la familia y recupera perfectamente lo que hacía destacar a la película original.