'Derry Girls' es una de las comedias británicas más frescas de la última década
Netflix
'Derry Girls' es una de las comedias británicas más frescas de la última década

La temporada 3, y última, de 'Derry Girls' llega hoy a Netflix, lo que es una buena excusa para recomendar esta comedia fresca y atolondrada que sorprendió por sacar humor de un momento tan delicado en la historia del Reino Unido como los últimos años del conflicto de Irlanda del Norte, a mediados de los 90.

Por Marina Such - 07 Oct 2022

El día de Viernes Santo de 1998, el gobierno británico y la mayoría de las fuerzas políticas de Irlanda del Norte alcanzaban un acuerdo que ponía fin a décadas de conflicto al garantizar que separatistas y unionistas tendrían un sitio en el nuevo gobierno de la región. Lisa McGee, la creadora de Derry Girls, era una adolescente que había vivido toda su vida con las amenazas de bomba y los altercados violentos como telón de fondo, pero eso no impedía que no le interesaran exactamente lo mismo que al resto de adolescentes de todo el mundo.

Así nacieron Erin (Saoirse-Monica Jackson), Orla (Louisa Harland), Clare (Nicola Coughlan), Michelle (Jamie-Lee O’Donnell) y su primo inglés James (Dylan Llewellyn). Todos iban a una escuela católica femenina de Derry (James no asistía a la masculina porque su familia temía que los otros chicos le pegaran) y todos eran un poco pringados. En una serie de instituto estadounidense dirían que son los losers; Michelle está obsesionada con ligar, pero se le da igual de mal que a Erin, que es incapaz de saltarse las normas, mientras Orla vive en su mundo paralelo y Clare está en un estado de permanente estrés.

Cuando las cuatro (más James) aterrizaron por primera vez en Channel 4, en 2018, fueron una bocanada de aire fresco en una comedia televisiva británica que ya había demostrado que las voces femeninas eran las que tenían más cosas que decir en el género. A las Phoebe Waller-Bridge (Fleabag), Michaela Coel (Chewing Gum) y Miranda Hart (Miranda) se sumó enseguida Lisa McGee por el humor, y el afecto, con el que miraba a sus personajes, para quienes el conflicto norirlandés era algo que estaba ahí, trastornando a veces su vida diaria y separando a católicos y protestantes, lo que daba pie a hilarantes malentendidos.

Derry Girls consigue crear, sobre todo, una convincente sensación de época y de espacio. Cada episodio nos traslada a mediados de los 90, a una comunidad en la que todos se conocen y a una extensa familia que, por supuesto, tiene a las primas enfadadas por algo que ya no recuerdan o al tío mayor que no para de hablar. Está presidida por la vitalidad, por los pequeños detalles de gente corriente y, por supuesto, por una secundaria tan inigualable como la hermana Michael, una de las profesoras del instituto, cuyo lema en la vida, si tuviera Twitter, sería "no puc més".

La comedia está construida sobre la amistad de las cuatro, y James, y la de tonterías que hacemos cuando somos adolescentes y queremos parecer mayores, o cool, o demostrarnos a nosotros mismos que no tenemos por qué obedecer todo lo que nuestros padres nos digan. Evidentemente, ellas lo llevan todo al extremo porque no pueden evitar ser atolondradas y patosas, y por eso son divertidas y entrañables.

Y aunque la situación en Irlanda del Norte aparezca en forma de noticias en televisión o quejas porque el ejército ha cortado la calle por una amenaza de bomba y tienen que dar un rodeo para ir a clase, McGee también hace chistes con ella, pero nunca a costa de la violencia del IRA y del ejército británico, sino de las diferencias entre católicos y protestantes y las ideas preconcebidas que unos tienen sobre los otros.

Las 'Derry Girls' se gradúan en la última temporada de la serie.
Las 'Derry Girls' se gradúan en la última temporada de la serie.

Derry Girls se acaba con la tercera temporada, en la que sus protagonistas acaban el instituto y han de decidir qué van a hacer ahora con sus vidas, y la propia serie termina convertida en una de las comedias más populares salidas de Reino Unido en los últimos años. Una de sus actrices, Nicola Coughlan, es una estrella de Netflix gracias a Los Bridgerton y en los últimos capítulos hasta ha hecho un cameo Liam Neeson.

Aunque eche la vista atrás hacia la adolescencia de su propia creadora, nunca lo hace con esa nostalgia idealizadora que está ahora tan de moda porque, en realidad, la situación en la que las protagonistas vivían no era, en absoluto, ideal. Ellas no le daban mayor importancia porque estaban a otras cosas, y ahí es donde está ese humor irrenunciable con el que Derry Girls lo ve todo.