La docuserie '800 metros' se adentra en las causas y las consecuencias del atentado de Barcelona
Netflix
La docuserie '800 metros' se adentra en las causas y las consecuencias del atentado de Barcelona

El 17 de agosto de 2017, Barcelona y Cambrils se convertían en objetivo de sendos atentados terroristas que dejaron 17 muertos. Los autores eran jóvenes musulmanes que parecían estar bien integrados en la sociedad y nadie conseguía entender cómo se habían radicalizado hasta tal punto. La docuserie '800 metros', en Netflix, busca precisamente eso, mostrar cómo pudo producirse un hecho así, y nos lo cuentan su director, Elías León Siminiani, y la periodista Anna Teixidor.

Por Marina Such - 24 Mar 2022

Los atentados del 17A en Barcelona y Cambrils se produjeron trece años después de los de Atocha en Madrid. Eran los segundos de corte yihadista que tenían lugar en España y causaron incluso más estupor porque los autores eran chicos muy jóvenes en cuyo entorno no había ninguna señal que apuntara a que planearan alquilar una furgoneta y atropellar a centenares de personas en la Rambla. A la periodista Anna Teixidor, esa circunstancia le llamó tanto la atención que escribió un libro sobre ello, Los silencios del 17A, que sirve como base de 800 metros, docuserie de tres capítulos que Netflix estrena mañana.

Su director es Elías León Siminiani (El caso Alcàsser) y a él también le interesaba exactamente eso. "La serie, aparte del propio relato criminalístico, lo que propone es una mirada a las causas y una mirada a las consecuencias", explica en conversación con Serielistas. Para ello, cuenta no sólo con Teixidor, sino también con otros dos periodistas que contribuyen a la investigación de toda la historia, Nacho Carretero (Fariña) y Jesús García Bueno.

"Hay un doble enfoque desde el principio", apunta Siminiani sobre el impulso detrás de la docuserie: "Uno tiene que ver con el núcleo del libro de Anna, en cuya investigación reside la base de esta serie y cuyo objetivo es conocer las causas y la naturaleza del proceso de radicalización. Básicamente, acercarse a contestar la pregunta de por qué unos chavales jóvenes, catalanoparlantes, inmigrantes de segunda generación, con trabajo y un futuro por delante, deciden tomar esta opción de morir matando (...). Y por otro lado, el otro foco de interés tiene que ver con acercarnos a los supervivientes, pero también cuando el foco mediático se ha retirado de ellos".

En ese aspecto, vemos cómo un superviviente de otro atentado, el de ETA contra el Hipercor de Barcelona en 1987, decide colaborar para poner un pie una asociación que asesore a las víctimas sobre cómo reivindicar ante el Estado precisamente esa condición de víctimas, y también se ve cómo reacciona la comunidad de Ripoll (Girona), donde vivían los terroristas, al saber lo que habían hecho sus vecinos. "En la serie documental hay material inédito, y a mí, lo que me impactó más fue oír las conversaciones en catalán, en castellano y en árabe de los chicos horas antes de producirse los atentados, esa misma tarde (...)", apunta Teixidor, que añade que "eso es lo que impacta más, verlos fanatizados ya dos meses antes y leer las comunicaciones por dispositivos móviles, lo que se enviaban por WhatsApp, donde demostraban su malestar con la sociedad porque se sentían marginados, porque se sentían diferentes".

Además de esas conversaciones hay vídeos de los terroristas fabricando explosivos y entonando cánticos que ya indican su voluntad de convertirse en mártires de la Yihad, y que para Siminiani eran documentos muy importantes para entender cómo había podido ocurrir todo: "Lo que me he planteado es el reto de utilizar estas imágenes, que somos muy conscientes que son de alto impacto, dotándolas de un contexto que no tienen cuando se viralizan. Creemos que son imágenes portadoras de un significado muy profundo y que, de alguna manera, nuestra tarea como cineastas y como periodistas y ciudadanos es aportar la mayor luz para poder hacer la mejor lectura posible de ellas, porque encierran muchos aprendizajes (...). Cuando surgen estas imágenes, direccionan mucho la propia trayectoria del documental".

Nacho Carretero es otro de los investigadores que participa en '800 metros'.
Nacho Carretero es otro de los investigadores que participa en '800 metros'.

La búsqueda de contexto es lo que más distingue 800 metros de, por ejemplo, El desafío: 11M y se traslada hasta a la manera en la que se presentan las numerosas entrevistas que se incluyen en los capítulos. Es muy habitual que veamos cómo está preparado el set de grabación y que escuchemos hasta cómo se convence a uno de los entrevistados de que no se le va a poder reconocer.

"Hemos hecho una traslación del proceso creativo al proceso investigativo, que es el ADN de esta propuesta. En ese sentido, desde el principio hubo una voluntad de que los investigadores, el único que no sale en cámara es Jesús García, de El País, pero Anna Teixidor y Nacho Carretero sí aparecen, que se viesen en pantalla y que, de alguna manera, ayudasen a ser un instrumento de mediación con el espectador para poner orden en un relato que, de por sí, es muy complejo incluso en su temporalidad, en su ubicación geográfica", apunta Siminiani, que se apoya igualmente en gráficos para que toda la dimensión de los atentados y de las circunstancias que los rodearon queden claras.

Y que también se rompan algunos mitos sobre la captación y radicalización de estos jóvenes que acaban decidiendo cometer un atentado. Anna Teixidor explica que lo que se ve en ellos es "un profundo desconocimiento de la religión, una incultura profunda que el agente de radicalización utilizó para inocular este odio, que pasaran de abrazar los postulados yihadistas a esta posición totalitaria extremista de matar". 800 metros está impulsada por la necesidad de comprender y de no quedarse en la superficie, de abordar todas las facetas de un incidente de este tipo.