Borja Cobeaga creó 'No me gusta conducir' como una tierna comedia sobre las segundas oportunidades
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Borja Cobeaga creó 'No me gusta conducir' como una tierna comedia sobre las segundas oportunidades

TNT acaba de estrenar 'No me gusta conducir', el debut de Borja Cobeaga como creador en el terreno de las series. Una comedia con tintes autobiográficos que nos enseña que la vida es un aprendizaje constante y que no se conduce con las manos, sino con los pies. En Serielistas hemos hablado con el guionista y director donostiarra y su protagonista, Juan Diego Botto.

Por Laura Mateos - 26 Nov 2022

En la vida hay momentos para todo, menos para sacarse el carnet de conducir, que a partir de cierta edad parece entrar en los límites de lo imposible y conceptos como "marchas" o "embrague" pasan al ámbito de la ciencia ficción. Eso es precisamente lo que explora Borja Cobeaga en No me gusta conducir, la que él define como "la serie menos épica de la historia", en la que el guionista y director se ha permitido el lujo de transformar una experiencia traumática en una comedia fácil y para toda la familia a modo de terapia.

Sigue a Pablo (Juan Diego Botto), un profesor universitario bastante cascarrabias y poco sociable que decide sacarse el carnet de conducir a los 45 años, con todo lo que ello conlleva: desde aguantar las frases hechas de su peculiar profesor Lorenzo (David Lorente), hasta el entusiasmo desmedido de Yolanda (Lucía Caraballo), una alumna de la universidad con la que coincide en la autoescuela. Pero esto no es todo, ya que también acaba de separarse de la que era su pareja, Iria (Leonor Watling), con la que sigue manteniendo una relación un poco extraña en la que ella ha adoptado una actitud sobreprotectora con él y sigue ejerciendo como su chófer.

Una historia muy personal

'No me gusta conducir' es la primera serie de Borja Cobeaga como creador.
'No me gusta conducir' es la primera serie de Borja Cobeaga como creador.

Y, ¿de dónde viene la idea de crear una serie en torno a alguien que se propone sacarse el carnet pasados los 40? Pues de la propia experiencia personal de Borja Cobeaga, que después de haber firmado el guion de películas como Ocho apellidos vascos o Fe de etarras probó suerte con una comedia para televisión más sentimental en la que, sin embargo, hay mucho espacio para el humor. "Me pareció una idea perfecta para quitarme ese trauma, y es verdad que, al final, aplicando todo lo que me había pasado, fui generando material que vi que era perfecto para una serie, no para una película, porque el proceso de las clases podía encajar mejor en episodios".

Y quién mejor para dar vida a este protagonista "gruñón pero abrazable", tal y como lo define Cobeaga, que Juan Diego Botto, que también se lanzó a la aventura de sacarse el carnet a los cuarenta y pocos y se fue derechito a Cuenca para pasar por el trámite lo antes posible. De hecho, la propuesta de Cobeaga le llegó en una cafetería de Torrelodones bajo la premisa de "un tío que se quiere sacar el carnet", y no hizo falta nada más. Porque la idea ya era lo suficientemente cómica por sí misma.

El eterno alumno

Juan Diego Botto y Lucía Caraballo, en el rodaje de 'No me gusta conducir'.
Juan Diego Botto y Lucía Caraballo, en el rodaje de 'No me gusta conducir'. / Virginia Martín Chico

Sin embargo, la primera ficción de Cobeaga para la pequeña pantalla es mucho más que el relato de un hombre maduro cargando con el estigma de no saber conducir todavía, y nos habla también de esas historias de amor que con el tiempo se transforman en amistad, como es el caso de la relación entre los personajes de Pablo e Iria.

"En No me gusta conducir hablamos de cuando te cuesta más dejar la rutina de la relación que la relación en sí. Así que Leonor y yo tratamos de darle esa cotidianidad a una relación muy desprovista de sexualidad, pero muy provista de afecto", nos cuenta Botto. Algo que subraya Cobeaga: "No pienso que sea original lo que hago, sino que intento poner en pantalla cosas que veo en la vida pero que normalmente no son material susceptible de una película. Por ejemplo, un divorcio dramático es supuestamente más interesante, pero desde el punto de vista mínimo buscaba esas relaciones que acaban sin tirarte la vajilla a la cabeza".

Y es que toda esta crisis que vive el protagonista al final se traduce en que en la vida no llegamos a desprendernos nunca de ese rol de alumno. Porque tanto para conducir como para afrontar una ruptura, lo más importante es perder el miedo a equivocarse y asumir que siempre va a haber cosas que nos queden por aprender. Una enseñanza que nos llega, sobre todo, a través de las relaciones que Lopetegui establece con Lorenzo y Yolanda, que le descubren que no está tan mal eso de dejarse llevar de vez en cuando y abrazar el ridículo cuando llega. Porque, ¿qué es la vida sino una sucesión de momentos absolutamente vergonzosos?