'Estamos muertos' o cómo el bullying se ha convertido en una pandemia en la actualidad
Críticas
'Estamos muertos' o cómo el bullying se ha convertido en una pandemia en la actualidad

'Estamos muertos' llegó al catálogo de Netflix a finales de enero y ya se ha convertido en la tercera ficción de habla no inglesa con más reproducciones de la plataforma, solo superada por 'La casa de papel' y 'El juego del calamar'. Su combinación de apocalipsis zombi y drama juvenil ha enganchado a millones de personas en todo el mundo, aunque no os dejéis engañar, porque no estamos ante la típica ficción del género.

Por Laura Mateos - 17 Feb 2022

Podemos decir sin temor a equivocarnos que los zombis se han convertido en el monstruo del siglo XXI. Los hay de todo tipo, desde aquellos que apenas pueden mantenerse en pie hasta los que ponen a prueba nuestra resistencia física (aunque, para estos últimos, hay muchos que prefieren emplear el término “infectados”). Pero si hay algo que ha caracterizado al género zombi a lo largo de su historia es su capacidad para adaptarse a los miedos de la sociedad en cada momento. Ya pudimos verlo en La Noche de los Muertos Vivientes de George A. Romero (1968), considerada la ficción que sentó las bases del zombi moderno, que esconde una crítica hacia la sociedad norteamericana y el clima de tensión racial que se respiraba en los últimos años de la década de los 60.

Más recientemente, estas criaturas han pasado a formar parte de la cultura popular gracias a la ficción televisiva The Walking Dead, que abrió este universo a un público más amplio. Y Corea del Sur no quiso quedarse fuera de este fenómeno, exportando títulos como el éxito internacional Tren a Busan o la serie original de Netflix Kingdom, que nos llevaba a explorar los estragos de una epidemia zombi en tiempos de la dinastía medieval Joseon.

Sin embargo, y a pesar de la saturación del género, Estamos muertos ha demostrado que todavía hay margen para innovar en este tipo de ficciones. Si en 28 días después y su secuela fue un experimento con el virus de la ira el causante de la pandemia, en este título surcoreano nos encontramos que el desencadenante de todo son los casos de bullying y acoso en un instituto de Hyosan, una localidad coreana que se convertirá en escenario del apocalipsis.

Los protagonistas de 'Estamos muertos' pronto descubrirán que su peor enemigo no se encuentra entre las hordas de zombis.
Los protagonistas de 'Estamos muertos' pronto descubrirán que su peor enemigo no se encuentra entre las hordas de zombis.

Escrita por Chu Sung-il y basada en el webtoon Now at Our School -o, lo que es lo mismo, una historieta pensada para Internet- de Joo Dong-geun, la serie nos traslada hasta los pasillos de una escuela de secundaria en la que un grupo de alumnos luchará por su supervivencia tras haberse liberado un virus que convierte en violentos zombis a los contagiados. Aunque en realidad estos jóvenes ya llevaban tiempo sobreviviendo, al convivir diariamente con la violencia y los abusos de un grupo de matones que hacían la vida imposible a sus compañeros.

Y es que pronto averiguamos que el auténtico horror de la historia tiene un origen anterior a la propagación del brote, ya que ha sido creado por el padre de uno de los jóvenes que han tenido que lidiar con las amenazas, las vejaciones y los chantajes de otros alumnos que actúan impunemente ante la pasividad de los responsables del centro.

Una realidad que contrasta con los mensajes en las paredes del instituto, que aluden a la importancia de una buena educación y un estricto código moral para formar a las futuras generaciones. Pero ¿dónde queda todo esto cuando consientes y te conviertes en cómplice de todo tipo de humillaciones? Así, la ficción surcoreana construye una crítica que señala directamente al sistema como el mayor bully que existe. Y es que, a pesar de la violencia explícita que se nos muestra a manos de los zombis, desmembrando y tirándose a la yugular, las escenas que consiguen revolvernos son aquellas en las que vemos las secuelas que tienen en los alumnos los años de abusos y la soledad impuesta por un sistema que potencia la competitividad.

La ficción de Netflix funciona como una eficaz crítica al sistema educativo coreano.
La ficción de Netflix funciona como una eficaz crítica al sistema educativo coreano.

Porque el mundo -o la ciudad de Hyosan, al menos- puede estar desmoronándose, pero los jóvenes protagonistas todavía siguen preocupándose por las repercusiones que puede llegar a tener un post sobre su reputación, hasta el punto de llegar a jugarse la vida para evitar o conseguir esa exposición. Sí, los likes todavía importan en el apocalipsis.

Estamos muertos vuelve a confirmar que el apocalipsis zombi es solo un mero contexto -muy guay- para hablar de problemas mucho mayores que nos afectan como sociedad en la actualidad. Porque hay pandemias que no ocupan titulares ni despiertan tantos debates como la del Covid-19 (que, por cierto, se menciona en la propia serie), pero que llevan años presentes y demostrando que nos queda mucho por hacer. Ante esto solo nos queda aferrarnos al deseo de muchos de los personajes de la serie, y de nosotros mismos en algún momento de la adolescencia: "Ojalá ardiera el instituto".