Tenemos que hablar de 'Fácil'
Críticas
Tenemos que hablar de 'Fácil'

Hace una semana, Movistar Plus+ estrenó 'Fácil', la historia de cuatro primas con diversidad funcional que viven en un piso tutelado de la Barceloneta y luchan a diario por salirse de los límites que les impone el sistema. Y ha dado de qué hablar. Mucho.

Por Laura Mateos - 07 Dec 2022

La serie creada por Anna R. Costa (Arde Madrid) a partir de la Lectura Fácil de Cristina Morales llegó a Movistar Plus+ el pasado 1 de diciembre y las redes han reavivado una polémica que comenzó antes incluso de su estreno. ¿El motivo? Una historia protagonizada por cuatro mujeres con diversidad funcional interpretadas por actrices neurotípicas (a excepción de Anna Marchessi).

No os voy a negar que yo tampoco me encontré especialmente cómoda con esta elección, ya que contrasta mucho con esa reivindicación de la serie de reclamar espacios para las personas con discapacidad. Un espacio que al final parece estarle vetado también en esta producción, en la que se han priorizado otros aspectos por delante de la inclusión.

Las protagonistas de 'Fácil' están interpretadas por Anna Marchessi, Coria Castillo, Natalia de Molina y Anna Castillo.
Las protagonistas de 'Fácil' están interpretadas por Anna Marchessi, Coria Castillo, Natalia de Molina y Anna Castillo.

En este sentido, la más señalada de las tres protagonistas ha sido Natalia de Molina, que da vida a Marga, la prima con un mayor porcentaje de discapacidad que lucha por apropiarse de una sexualidad que el sistema pretende castrar y que es concebida como un problema precisamente porque es libre. Sin embargo, este no es el único caso de este tipo que nos ha dejado la ficción española en los últimos años.

¿Qué pasa con Enric Auquer en Vida Perfecta? ¿Por qué él sí y Natalia de Molina no? La única explicación posible es el grado de discapacidad que separa sus personajes, siendo en Marga mucho mayor y, por tanto, mucho más incómodo para nosotros como espectadores y como sociedad. Pero, ¿sabéis qué? Que Fácil tiene que ser incómoda, tiene que removernos y encender la mecha de un debate tan complejo como necesario. Y eso lo cumple, y en parte es por el trabajo de sus actrices.

No sé a vosotros, pero a mí me parece bastante atrevido invalidar, desde la comodidad que nos otorga nuestro lugar privilegiado, el trabajo de un grupo de mujeres que han estado asesoradas en todo momento por asociaciones y personas con diversidad funcional, que las han acompañado en el proceso de trasladar a la pequeña pantalla esta realidad y que han dado el visto bueno a un retrato que puede tener fallos, sí, pero que es honesto y humano. Así que, gracias, Natalia de Molina, Coria Castillo, Anna Marchessi y Anna Castillo, porque desde luego no lo habéis tenido nada fácil.