'Fanático' o el deseo de reconocimiento como la enfermedad del siglo XXI
Netflix
'Fanático' o el deseo de reconocimiento como la enfermedad del siglo XXI

Hoy se estrena la nueva producción española de Netflix: un drama con mucha música, luces de neón y, sobre todo, una oscura reflexión sobre por qué a veces deberíamos temer que se hicieran realidad nuestros deseos. En Serielistas, hemos hablado con sus protagonistas y su director para que nos cuenten qué significa exactamente ser 'Fanático'.

Por Laura Mateos - 29 Jul 2022

Los sueños son lo que nos mantiene en movimiento, aquello que nos hace seguir intentándolo cuando todo parece perdido. Sin embargo, en ocasiones estos pueden convertirse también en nuestra peor pesadilla y llevarnos a lugares oscuros que desearíamos no haber visitado jamás.

Entre estos sueños hay uno común a gran parte de nosotros: el de ser reconocidos, el de trascender de alguna manera y dejar nuestra huella en un mundo en el que todo parece efímero y tiene una fecha de caducidad de 24 horas. Y de esto precisamente nos habla Fanático, la nueva serie de Netflix sobre la industria musical y el precio a pagar por la fama.

El protagonista es Lázaro, un joven al que la vida no ha tratado demasiado bien que encuentra su gran oportunidad de triunfar con la muerte del ídolo musical Quimera, al que admira y con el que guarda un gran parecido físico que aprovechará para "resucitarlo". Sin embargo, la fama viene con letra pequeña.

Esto es algo que sabe bien el actor y cantante argentino Lorenzo Ferro (El Ángel, Narcos: México), conocido como Kiddo Toto en su faceta musical, que asume ambos papeles habiendo experimentado en primera persona esas "ganas de ser alguien y quedar en la historia, quedar vivo estando muerto”. Y es que Fanático va precisamente de eso, del deseo de permanecer, aunque eso suponga, irónicamente, morir por el camino. Tal y como dice Fernando Valdivielso, que da vida a Héctor, "la serie esconde una lección muy positiva para la gente joven, porque hace una lectura del éxito como una jaula, y eso se refleja muy bien en la soledad del protagonista".

Una soledad que, efectivamente, encuentra su máximo exponente en esa doble cara de la misma moneda que representa Quimera/Lázaro. Así, mientras que el primero encuentra un final repentino rodeado de unos fans y un equipo que solo se preocupan por seguir exprimiendo el producto, el segundo comienza una muerte más lenta en su afán por imitar a su ídolo, perdiendo por el camino lo más real que tiene: sus amigos y su familia. Pero no es el único que experimenta esta soledad, porque, si algo esconden todas las luces de neón y los baños de masas, es lo perdidos que están sus personajes en un mundo en el que se esfuerzan por encajar.

'Fanático' incluye temas del propio Kiddo Toto.
'Fanático' incluye temas del propio Kiddo Toto.

La serie desarrolla esta falsa idea del éxito centrándose, además, en el papel que juegan las redes sociales, que acotan la fama al número de likes que alcancen tus publicaciones. Una presión que también han experimentado los propios intérpretes en su día a día, porque, según Lorenzo Ferro, "hay muchas vidas en Instagram y entonces comienzas a compararte con todo, pero estas suponen una epifanía, una odisea rara en la que muestras que siempre está todo bien, que siempre estás haciendo cosas y tus amigos son los mejores".

Creado por Dani del Águila, Federico Maniá y Yago de Torres, la dirección del proyecto recayó en Roger Gual (El desorden que dejas, Las chicas del cable), que al leer los guiones tuvo claro el enfoque que quería darles y los referentes que iba a tomar, sobre todo a nivel visual, entre los que se encontraban Good Time o Spring-Breakers. Además, tuvo en mente el fenómeno en torno a algunas estrellas de la música como Notorious B.I.G. o Tupac.

Así es Fanático, la nueva serie española de Netflix que nos descubre los excesos de la fama, el afán de proyectar una imagen exitosa en redes y la soledad y la tristeza que muchas veces se esconden tras un perfil con muchos seguidores. Y es que a lo mejor el éxito está en aquellos lugares alejados de los focos y la exposición pública.