Qué es 'Invierno en Nápoles', la que pudo haber sido la mejor serie de HBO que nunca has visto
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Qué es 'Invierno en Nápoles', la que pudo haber sido la mejor serie de HBO que nunca has visto

Durante décadas había quedado en el olvido, hasta que internet recuperó la película de Martin Scorsese que le sirvió de base. Esta es la historia de 'Invierno en Nápoles', que pudo haber sido la serie que definiera el camino de HBO antes de que llegara 'Los Soprano'.

Por Marina Such - 28 Dec 2022

En 1998, a HBO se le abrían dos caminos de futuro. Decidida a potenciar su producción de ficción original y, de esa manera, separarse de su competencia en el cable premium estadounidense, tenía ante sí dos proyectos muy distintos: por un lado, Winnie Holzman, creadora de Es mi vida, tenía una idea sobre una ejecutiva de una empresa de juguetes que estaba en crisis. Por el otro, David Chase, guionista de, entre otras, The Rockford Files y Doctor en Alaska, había presentado un proyecto centrado en un mafioso italoamericano de Nueva Jersey que tenía que conciliar a su familia criminal con la de sangre y, sobre todo, con una madre por la que estaba viendo a una psicóloga.

Todos sabemos por cuál se decantó HBO; Los Soprano empezó a cimentar su imperio de “no es televisión, es HBO” y arrancó una década gloriosa en la que la cadena estrenó también The Wire, Sexo en Nueva York o una rareza que solo ella se podía permitir como Carnivàle.

Sin embargo, un poco antes de que Chase se sentara con los ejecutivos de HBO y comenzara a cambiar la historia de la ficción televisiva, esos mismos ejecutivos se habían reunido con un joven y pujante dramaturgo que les había propuesto una idea aún más ambiciosa: un remake de una vieja película de Martin Scorsese que casi nadie recordaba, Goncharov.

James Gandolfini fue toda una revolución para HBO en 'Los Soprano'.
James Gandolfini fue toda una revolución para HBO en 'Los Soprano'.

El dramaturgo se llamaba Tony Marziano y había llamado la atención en el Off-Broadway neoyorquino con Canal Street, una obra sobre una familia inmigrante italiana en los últimos estertores de Little Italy ante la pujanza de Chinatown que se quedó a las puertas de arrasar en los Drama Desk Awards el mismo año en el que el Rent de Jonathan Larson se convertía en un fenómeno. Los críticos habían comparado el naturalismo de sus escenas en la cocina familiar con el documental que Scorsese había rodado sobre sus padres, Italianamerican, y el propio Marziano había reconocido que el director era una gran influencia para él.

De hecho, estaba obsesionado con Goncharov, una película de culto que Scorsese había realizado quizá demasiado pronto, recién salido de su debut en el largo con Malas calles, pero que tenía todos los elementos de un clásico a la altura de El padrino. El problema era que, precisamente, el éxito de la película de Francis Ford Coppola, rodada un año antes, había ensombrecido una historia de mafiosos rusos que buscaban refugio en Italia solo para descubrir que no podían escapar de las sombras letales de sus vidas y, además, su reparto no era todavía las estrellas que llegarían a ser más tarde, con Robert de Niro y Cybill Shepherd como Goncharov y Katya, su prometida, que cruzaban el Telón de Acero y huían de San Petersburgo a Nápoles, y Harvey Keitel o Joe Pesci como algunos de los mafiosos que se encontraban allí. El más conocido de todos era Gene Hackman.

Podía ser una película de culto que adoraba un pequeño círculo de cinéfilos con el entusiasmo de lo que hoy llamaríamos “Film Twitter”, pero Marziano creía que en ella existía el potencial para expandir su mundo en una serie. Apenas se sabía nada de la historia pasada de Goncharov, por ejemplo, y a finales de los 90 podría contarse de una manera un poco más abierta la atracción entre Katya y Sofía, la esposa del capo de los Ambrosini, y el subtexto claramente homoerótico entre Goncharov y su viejo amigo, convertido en enemigo, Andrey. El dramaturgo casi no tenía contactos en Hollywood, pero HBO estaba ávida de nuevas ideas y le atraía la idea de recuperar el género de mafiosos más clásico.

Al Pacino en 'El padrino', uno de los grandes clásicos del cine.
Al Pacino en 'El padrino', uno de los grandes clásicos del cine.

Probablemente, si hubiera presentado la idea a la cadena cinco años más tarde, ni siquiera habría pasado del ascensor, pero en 1997 le dieron dinero para rodar un piloto porque les parecía lo suficientemente diferente de un panorama televisivo en el que, en drama, triunfaban Urgencias, Expediente X o Policías de Nueva York. HBO estrenaría ese mismo año Oz, un drama carcelario que no se parecía en nada a La fuga de Alcatraz, y la serie sobre Goncharov podía cambiar el paradigma del género de mafiosos de la misma manera.

Al menos, esa era la idea. Marziano escribió un ambicioso episodio piloto cuya trama se movía de San Petersburgo a Berlín y a Nápoles, en el que se presentaba a una docena de personajes principales y donde no podía contar con ninguno de los actores de la película. A finales de los 90 no estaba tan institucionalizado que las estrellas de cine hicieran televisión, así que la serie estaba repleta de intérpretes de Broadway y de veteranos de las series que sabían reconocer un guion con potencial.

Porque Invierno en Nápoles (Winter in Naples), que era el título de la ficción, lo exudaba por todos sus poros. Estar a la altura de unos jóvenes De Niro, Shepherd y Keitel era abrumador, pero todos los implicados coincidían en que el reparto reunido allí no tenía nada que envidiarles, y el capítulo terminaba con la frase más famosa de la película, “your time is up, Goncharov” (“ha llegado tu hora, Goncharov”), y un brutal cliffhanger que apuntaba a hacer historia.

El problema es que aquel piloto nunca vio la luz del día. Era una práctica común en el negocio televisivo estadounidense y a HBO nunca le ha temblado el pulso a la hora de descartar series muy prometedoras y mediáticas porque el piloto no convence. La adaptación del libro Las correcciones, con Ewan McGregor; Open, creada por Ryan Murphy después del éxito de American Horror Story, o el primer spin-off de Juego de tronos fueron todas canceladas en esa primera fase del desarrollo, e Invierno en Nápoles sufrió la misma suerte. Probablemente, en la cadena pensaran que Los Soprano apuntaba a llegar más lejos y no querían tener dos series ambientadas en el mundo de la mafia o, tal vez, los problemas que Marziano tuvo para sacar adelante el capítulo provocaron que HBO se echara atrás.

Porque Invierno en Nápoles apuntaba a ser una complicación logística que, seguramente, llegó antes de lo que debía. El rodaje del piloto se repartió entre Nápoles, los estudios Cinecittà de Roma y Praga, que se hacía pasar por San Petersburgo y Berlín, lo que encarecía el proyecto. Además, se sustituyó al actor protagonista a la semana de empezar el rodaje y los costes eran demasiado altos. Hasta 2010, HBO no se animaría con una serie de gángsters pura y dura, y de alto presupuesto, y sería Boardwalk Empire, de la que el propio Scorsese dirigió el primer episodio.

Robert De Niro sumó a 'El padrino II' su participación en 'Goncharov'.
Robert De Niro sumó a 'El padrino II' su participación en 'Goncharov'.

Invierno en Nápoles se quedó como una curiosidad, un intento de recuperar una de las películas más definitorias de los dramas criminales de los 70, pero que había caído en el olvido. Marziano volvió al Off-Broadway y, esporádicamente, intentó que HBO liberara aquel piloto y lo editara aunque fuera en DVD, de manera similar a como ABC se había planteado aprovechar Twin Peaks si su primer episodio no tenía éxito en su estreno.

Llegó a filtrarse algo parecido a un trailer en aquella época, a mediados de los 2000, en la que aparecían por internet pilotos fallidos como el de Babylon Fields, una serie de zombis de CBS de 2007, o podías ver vídeo de mal calidad de la actriz Adrienne Palicki corriendo con su traje de superheroína en el piloto sobre Wonder Woman que David E. Kelley hizo para NBC en 2011. Los fans de Goncharov vieron en aquel trailer pixelado la prueba de que, efectivamente, Invierno en Nápoles podría haber sido la serie que definiera toda una era para HBO. Lástima que Los Soprano llegó antes.

Nota aclaratoria: Este texto es una broma por el Día de los Santos Inocentes. Ni Invierno en Nápoles ni Goncharov son reales, pero esta última sí que existe, de alguna manera, como una invención de Tumblr y otras redes sociales de la que hay hasta fan art y sumarios de trama y personajes.