'Killing Eve': ¿merece la pena ver su temporada 4?
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'Killing Eve': ¿merece la pena ver su temporada 4?

'Killing Eve' está emitiendo en HBO Max la temporada 4, con la que terminará su andadura. Ahora que ha alcanzado la mitad de la entrega, nos hacemos la pregunta de si merece la pena verla, o si la imagen final de la tercera temporada valía perfectamente como cierre de la serie.

Por Marina Such - 15 Mar 2022

Saber cuándo dar cierre a una serie es una decisión complicada si esa serie es un éxito. Ni en sus mejores sueños imaginaba BBC America que Killing Eve, la ficción de espías que habían encargado a Phoebe Waller-Bridge, sería el bombazo que fue, lanzando al estrellato a una de sus protagonistas, Jodie Comer, y obsesionando a los espectadores de medio mundo con su especial mezcla de brutalidad y sentido del humor.

Se imaginaba, por supuesto, que el nombre de Waller-Bridge atraería interés porque no se había apagado aún el entusiasmo por la primera temporada de Fleabag, pero las novelas de Luke Jennings que adaptaba no eran conocidas y, aunque Sandra Oh era la otra protagonista, no estaba asegurado que fuera a calar de la manera que lo hizo.

Los premios, la entrada de Villanelle en la cultura popular como sinónimo de asesina sociópata con buen gusto, la enorme proyección que tuvo la showrunner de su segunda temporada, Emerald Fennell, con su primera película, Una joven prometedora (Oscar al mejor guion incluido)... ¿Cómo iba BBC America a "matar" de verdad a Eve? Su final no se anunció hasta que la serie no fue renovada por una cuarta temporada que está actualmente en emisión, y aunque siempre ha habido críticas de que Killing Eve no debería haber continuado más allá de la primera entrega, es ahora cuando realmente se notan los síntomas de agotamiento.

Villanelle intenta encontrar en la iglesia una solución a sus problemas en 'Killing Eve'.
Villanelle intenta encontrar en la iglesia una solución a sus problemas en 'Killing Eve'.

A veces, esos comentarios de "esta serie era maravillosa al principio, tendrían que haberla terminado ahí" suenan al típico snobismo de "este grupo era mejor cuando solo lo conocía yo". En el caso de Killing Eve, la segunda entrega se adentró en un terreno muy interesante, que era comprobar cómo la cercanía a Villanelle corrompía poco a poco a Eve. Le tentaba el lado imprevisible y peligroso de la asesina, su gusto por divertirse y disfrutar de la vida, y esa tentación la llevaba al borde del precipio.

Es un tema que ha seguido siendo el centro de la serie, del mismo modo que ha ido mostrando cómo Villanelle, precisamente, deja de encontrarle sentido a lo que está haciendo y nota un vacío que no sabe cómo llenar. Y como emocionalmente no es aún una persona madura (a sus entrenadores no les preocupaba eso cuando la preparaban para ser una letal asesina), va tomando todo tipo de decisiones equivocadas.

El camino paralelo que ambas recorren (más la innegable química que existe entre ellas) es la columna vertebral de Killing Eve, y su trama de espionaje es simplemente el macguffin necesario para hacer avanzar la serie. Pero si esa trama ya era endeble desde el principio (el final de la primera temporada se salva porque Carolyn está divertidísima en su excursión a Moscú), conforme han avanzado las temporadas ha evolucionado hacia algo completamente sin sentido.

La cuarta temporada de 'Killing Eve' ha dado más cancha a Helene, antiguo enlace de Villanelle.
La cuarta temporada de 'Killing Eve' ha dado más cancha a Helene, antiguo enlace de Villanelle.

¿Importa algo que Carolyn trabaje como agente doble para los rusos en su intento de llegar a la cúpula de los Doce y vengar la muerte de su hijo? No demasiado, más allá de disfrutar de cómo Fiona Shaw dota a la imperturbabilidad de Carolyn de cierta impaciencia subyacente. ¿Nos interesa que Helene, otra de los enlaces de los Doce con sus asesinas, esté embarcada en su propia misión para desenmascararlos? Poco, pero Camille Cottin (Call my agent) es un gran añadido para la serie, especialmente por la ambigua dinámica que desarrolla con Eve.

Killing Eve nunca se ha tomado su lado de espías demasiado en serio. Es la excusa que coloca a todos sus personajes en la órbita de los demás, y poco más. El problema es que el arranque de la temporada tiene a Villanelle repitiendo los patrones que vimos en la tercera (su alucinación con ese Jesucristo pasado por Drag Race es, eso sí, loquísima e hilarante) y da la sensación que, en cuanto a la relación entre sus dos protagonistas, la imagen final de aquella entrega, en la que se despiden en el puente de la torre de Londres, podría haber puesto cierre a la historia.

Es Eve quien mantiene la ficción viva y en marcha. No en vano, su nombre es el que está en el título. Ha adoptado algunos rasgos de Villanelle y se ha permitido vivir menos constreñida por no se sabe muy bien qué. Su evolución en estos episodios, marcada por su tozudez persiguiendo a los Doce, es lo interesante y lo que determina si nos merece la pena ver la temporada.