Por qué tienes que ver 'Andor', una serie que va mucho más allá de ser una precuela de 'Star Wars'
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Por qué tienes que ver 'Andor', una serie que va mucho más allá de ser una precuela de 'Star Wars'

'Andor' era la gran apuesta de Disney+, y del universo 'Star Wars', para el otoño. Renovada ya para una segunda temporada, la serie es, sobre el papel, una precuela de 'Rogue One', pero luego se ha destapado como algo que va bastante más allá y a lo que merece mucho la pena echar un vistazo.

Por Marina Such - 15 Nov 2022

Esta semana, Disney va implementar una maniobra que, hasta ahora, era inaudita tanto para sus series del universo Star Wars como para las de Marvel, y es que la última de ellas en emisión, Andor, emitirá sus dos primeros episodios en ABC, FX, Freeform y Hulu durante el fin de semana de Acción de Gracias. La compañía busca atraer nuevos espectadores que, tal vez, no se hubieran animado a verla porque no les atraía su origen como precuela de Rogue One y que, sin embargo, sí se engancharían a una serie de espías ambientada en un estado opresor.

Porque eso es Andor en el fondo, y esa es una de las razones para verla aprovechando que solo le quedan dos episodios para su final de temporada. La creación de Tony Gilroy, responsable de los retoques y el remontaje que se hicieron a Rogue One antes de su estreno, tiene un tono decididamente más adulto y abandona la mitología de los jedi, la Fuerza y de la familia Skywalker que ha centrado el resto de series, The Mandalorian incluida.

En su lugar, Andor se mueve más a pie de calle. Sus protagonistas son los oficiales intermedios de la policía secreta del Imperio, los ciudadanos corrientes que sufren la opresión diaria de gobernantes locales a los que, a su vez, presionan desde Coruscant para que consigan determinados objetivos y los disidentes que acaban decidiendo que la única vía de rebelión contra el Imperio es la violencia.

'Andor' muestra cómo se va formando la Alianza Rebelde contra el Imperio Galáctico.
'Andor' muestra cómo se va formando la Alianza Rebelde contra el Imperio Galáctico.

En ese aspecto, la serie maneja tres líneas argumentales: Cassian Andor intentando sobrevivir con sus hurtos de tecnología imperial y las vicisitudes que va pasando hasta acabar reclutado por los rebeldes; la senadora Mon Mothma y sus movimientos en Coruscant para financiar esa incipiente Rebelión de manera discreta, y la oficial del ISB, Dedra Meero, que empieza a detectar un patrón en los robos de material y los asaltos a armerías y almacenes en puntos dispersos de la galaxia. Entre todas ellas se mueve Luthen, alguien que va tocando las teclas justas para, precisamente, incitar dicha rebelión.

El tono general es más el de una ficción de espías ambientada en la Guerra Fría, hasta con sus agentes dobles y sus maniobras políticas. Está mucho menos preocupada de los guiños a la trilogía original de George Lucas que, por ejemplo, Obi-Wan Kenobi (aunque hay algunos planos que no solo homenajean La guerra de las galaxias, sino hasta Blade Runner) y es una de las pocas miradas que tenemos a cómo funciona la maquinaria del Imperio desde dentro.

La KGB (o las SS, por sus uniformes) del régimen está formada por gente que solo pretende que nadie le eche la bronca y que aplica la crueldad con los civiles porque puede. Meero destaca entre ellos rápidamente porque es inteligente, pero también es tozuda y puede ser despiadada para demostrar que tenía razón, lo que la convierte enseguida en uno de los personajes más interesantes de la serie. Se mueve en un mundo de funcionarios grises que siguen las normas y donde salirse de ellas tiene consecuencias.

Stellan Skarsgaard es Luthen en 'Andor', el misterioso incitador de las operaciones rebeldes.
Stellan Skarsgaard es Luthen en 'Andor', el misterioso incitador de las operaciones rebeldes.

La moralidad de los personajes depende, en muchas ocasiones, de la situación en la que se encuentren y del propósito que los mueva, y el mejor ejemplo de ello es Luthen, el operativo que maneja desde la sombra las operaciones rebeldes, que es la conexión con el dinero que intenta conseguir Mon Mothma y con los agentes sobre el terreno. Es tanto el clásico enlace de los espías con la CIA, la KGB o el MI6 (el que queramos escoger) como la mente que mueve los hilos de un plan en el que entra en sus cálculos que el Imperio recrudezca la represión en diferentes puntos de la galaxia porque eso llevará a más gente a levantarse y unirse a los rebeldes.

Eso es lo que cuenta Andor, el precio de la resistencia contra un poder totalitario. No hay un frente unido, sino que cada uno hace la guerra por su cuenta (lo que se aplica también a las entrañas del Imperio) y todos están dispuestos a matar y morir por lo que creen. En medio se mueve un Andor que cree que nada de eso va con él hasta que le afecta muy directamente y ya no tiene más remedio que tomar partido, y aunque es el personaje menos interesante de la serie, su evolución está bien manejada.

Andor es un drama político, un thriller de espías, una historia bélica de acción y hasta un policiaco, todo en uno, y su identidad propia dentro de Star Wars la convierte, como afirmaba una crítica estadounidense recientemente, en la mejor de las tres precuelas que se han emitido este otoño. Tanto Los Anillos de Poder como La Casa del Dragón se han plegado a ofrecer al espectador algo que se parezca a El Señor de los Anillos y Juego de tronos, y solo Andor ha intentado diferenciarse de las series y películas que han venido detrás de ella.