Por qué 'Separación' es la serie que deberías estar viendo
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Por qué 'Separación' es la serie que deberías estar viendo

Una empresa mastodóntica y fría, unos empleados sometidos a un procedimiento extremo para separar su vida laboral de la privada, la sensación de que siempre hay algún enigma en el aire y bizarras sesiones de baile y fiestas de gofres. Estos elementos son los que comforman 'Separación', uno de los estrenos más originales del año en Apple TV+, ya renovada por una segunda temporada y que entra de lleno en esa manida descripción de "la mejor serie que no estás viendo".

Por Marina Such - 06 Apr 2022

La victoria de CODA en los Oscar ha generado cierta curiosidad hacia Apple TV+, la plataforma de streaming que tiene en exclusiva la película en Estados Unidos y que lleva tres años operando bajo cierta indiferencia por parte del gran público. Sus series The Morning Show y Ted Lasso han logrado llamar la atención de los premios y los críticos no dejan de alabar muchos de sus estrenos, pero el público no termina de animarse a darles una oportunidad.

Eso debería de empezar a cambiar con la ristra de novedades que la plataforma ha estrenado en lo que llevamos de 2022, que incluye una de las más originales que pueden verse actualmente. Se trata de un thriller titulado Separación que, en realidad, es más drama de personajes que thriller, que juega a su favor con la atmósfera fría y alienante que tenía el género en la década de 1970 y que lleva al extremo el gran dilema de nuestra época: cómo conciliar la vida laboral con la familiar.

La temporada se acaba el viernes con un episodio que promete respuestas y, al mismo tiempo, poner patas arriba lo que los personajes creen que saben sobre sí mismos, sobre su capacidad para elegir y sobre Lumon, la empresa omnipresente en la que trabajan en el departamento de los "separados": esos empleados se someten a una intervención quirúrgica que permite que su cerebro separe drásticamente el trabajo de la vida personal. Mientras estén en Lumon, no recuerdan nada de lo que hacen y quiénes son fuera; al salir del trabajo, no se acuerdan de qué hacen en la oficina.

La serie está creada por Dan Erickson y tiene un tono que no es fácil de describir con palabras, pero que transmiten perfectamente sus títulos de crédito y la música de Theodore Shapiro. Parece algo familiar, pero discordante, algo que transmite soledad e inquietud. A fin y al cabo, Mark, el principal protagonista, se somete a la operación porque cree que así podrá superar la muerte de su mujer, pero la separación es solo la punta del iceberg.

Lo principal que tiene la ficción es lo rápido que construye su mundo. Las oficinas de Lumon, con ese aire entre retro, funcional y amenazador (logradas gracias al interior de los antiguos Bell Labs), están en sintonía con ese Mark que se mueve con el piloto automático, que no siente nada y, de hecho, prefiere mantenerse en ese estado de parálisis emocional. Todos sus compañeros parecen haber elegido la separación para huir de aspectos de sus vidas que se ven incapaces de afrontar, pero lo que la serie plantea es si eso es realmente posible.

Son cuestiones que van bastante más allá de esa pregunta inicial sobre la conciliación, que es ciertamente un punto interesante sobre el que edificar una serie como Separación. Tonalmente, recuerda un poco a la primera temporada de Homecoming y hasta maneja algunas de sus mismas ideas, como las empresas que actúan impunemente sobre las vidas de sus trabajadores. Durante toda la temporada tenemos pinceladas de que hay algo bastante siniestro en el corazón de Lumon y que no solo es ese culto ciego a Kier Egan, su fundador, sino hasta dónde llega su influencia.

Dichen Lachmann interpreta a uno de los personajes más enigmáticos de 'Separación'.
Dichen Lachmann interpreta a uno de los personajes más enigmáticos de 'Separación'.

En la dinámica entre los cuatro miembros del departamento de microrrefinado de datos se aprecia ese lado sectario que pueden tener a veces estas grandes corporaciones con las citas del manual de Lumon que siempre está diciendo Irving (John Turturro), o lo fácil que es "comprar" el bienestar emocional de los trabajadores con premios ocasionales como el bar de melón o las visitas al Ala de Perpetuidad (que es uno de los aspectos más bizarros).

No es difícil trazar un paralelismo entre Lumon y esas imágenes del campus de Google o cualquier otra gran tecnológica en Silicon Valley que buscan absorber a sus empleados con sus futbolines, sus salas de descanso amuebladas con cómodas sillas de colores o sus cantinas de diseño, con la diferencia de que Lumon es más inquietante desde el principio, y eso es algo que logra la dirección de Ben Stiller y Aoife McArdle, simétrica, con planos muy abiertos que muestran esa alienación a través del diseño de interiores de la empresa y la gran diferencia con la casa de la hermana de Mark, por ejemplo (con un marido hilarantemente metido en rollos de autoayuda y psicología mal entendida).

Sí, en Separación hay un misterio (o varios) que los personajes están empezando a intentar desenredar, pero es su tratamiento del duelo, la soledad y la crueldad corporativa donde está el verdadero quid de la cuestión.