‘She-Hulk’: tres cosas que nos han gustado y dos que no de la comedia de abogados de Marvel
Críticas
‘She-Hulk’: tres cosas que nos han gustado y dos que no de la comedia de abogados de Marvel

La Casa de las Ideas prometió con la llegada de la prima de Hulk una serie diferente a todo lo que habían hecho antes, y vaya si lo ha sido. Las aventuras de Jennifer Walters han traído un soplo de aire fresco a su nueva fase televisiva, pero ofrecer cosas nuevas no implica necesariamente que sea un éxito. Y, en el caso de ‘Abogada Hulka’, su primera temporada ha dejado luces y sombras.

Por Ignacio Parrón - 13 Oct 2022

Hay una constante en las últimas series de Marvel: no dejan indiferente a nadie. Internet y las redes sociales se llenan cada semana de arduos – y ardidos – debates sobre su calidad, acusaciones de propaganda woke y nuevos engranajes en el gran plan del UCM. Y entonces llegó She-Hulk para echar más leña al fuego. Aparentemente. Porque, en realidad, la introducción de la prima de Bruce Banner nos ha dejado la serie más diferente hasta ahora – con permiso de la excepcional Bruja Escarlata y Visión – de todo el universo televisivo ideado por Kevin Feige.

Se le ha pedido a Marvel desde hace muchos años que apueste por la originalidad, que salga del molde y no repita las mismas fórmulas. She-hulk es todo eso y más, tanto para lo bueno como para lo malo, lo cual le ha hecho pagar un alto precio en el debate en Internet. Ahora que ya hemos visto el último episodio, repasamos tres cosas que nos han gustado y dos que no sobre la serie.

Lo bueno

1. No es una serie más dentro del gran plan

Tatiana Maslany es Jennifer Walters/She-Hulk
Tatiana Maslany es Jennifer Walters/She-Hulk / Marvel

¡Al fin! Si tenían un problema todos los últimos proyectos televisivos de Marvel, es que todos parecían historias de introducción que solo servían para presentar personajes o futuras tramas de cara al UCM. Ms. Marvel, Hawkeye, Falcon y el Solado de Invierno, Loki todas parecían ser un engranaje más dentro de la gran estructura. Debían abrir el Multiverso o preparar futuras películas y ahorrarse la de introducción en la trilogía. She-hulk se siente, al igual que Caballero Luna, algo totalmente independiente.

Sí, hay cameos y referencias a otras series y películas del UCM pero, salvo esa aparición final de Hulk en el último episodio, todo está orgánicamente integrado en su propia diégesis. Esto se extiende incluso a la presentación de Daredevil, que aparece siguiendo una lógica interna y no como un mero cameo porque hay que introducir su regreso. She-hulk es independiente a todo y agradecemos que no tengamos que estar pensando cómo encaja dentro del gran plan de Kevin. De hecho, rompe con eso, como hemos visto en su brillante final.

De hecho, está serie se siente más cercana a las animadas que a las de acción real. Son capítulos, en su mayoría, autoconclusivos, aunque haya una trama horizontal en la que algunos vayan regresando. No hay un gran villano ni una gran historia que seguir, acompañamos a la protagonista en su día a día y sus aventuras, algo que solíamos ver en las series de los 90 y 2000 y muy lejos del estilo actual.

2. Amplía el universo Marvel

Madisynn y Wong fueron dos de las grandes sorpresas de 'She-Hulk'
Madisynn y Wong fueron dos de las grandes sorpresas de 'She-Hulk' / Marvel

Que sea independiente no quiere decir que no esté dentro del mismo universo. Pese a que todo transcurre en la misma versión de la Tierra, hay mucha desconexión entre proyectos. El caso más claro es Eternals, que acaba con la aparición de una mano gigante en medio del océano de la cual, no solo no se ha vuelto a mencionar en ninguna otra película, sino que te hace plantearte por qué no acudió nadie ante la aparición del gigantesco ser.

She-hulk corrige esta carencia a la perfección. Hace que el universo Marvel esté vivo. Tiene cientos de personajes con vidas más allá de las películas. El bufete de abogados es la excusa perfecta para ir conociendo secundarios de los cómics, algunas referencias para los más fans – como ese hombre con garras de metal – o saber qué les ocurre más allá de los largometrajes. Y también a la hora de presentar nuevos personajes. La única "pega" es que ahora necesitamos una serie sobre Wong y Madisynn.

3. Su tono

'She-Hulk' rompe la cuarta pared como hacía en los cómics
'She-Hulk' rompe la cuarta pared como hacía en los cómics / Marvel

El humor siempre ha sido parte fundamental de las películas de Marvel, especialmente desde que Joss Whedon marcase la pauta en Los Vengadores. Algunas lo abrazan más, otras menos. Algunas son directamente comedias. Sin embargo, se ha criticado mucho su tono, o más bien su manera de rebajar la tensión dramática con chistes que infantilizaban un poco las películas. She-Hulk, al igual que el resto de comedias de Marvel, es todo lo contrario. La serie mantiene el estilo que tenía el personaje en los cómics, especialmente cuando rompe la cuarta pared. Esto se nota, sobre todo, cuando intenta acercarse más a la comedia legal que a la serie de superhéroes.

Los mejores momentos son cuando se pone meta y sabe reírse de sí misma. Pequeñas semillitas que no parecían encajar muy bien hasta que llega ese sorprendente final en el que la serie se desenvuelve como una suerte de versión Marvel de Niebla, la novela de Miguel de Unamuno. Al final, ni comedia legal, ni serie de superhérores, ni la propaganda woke anti incels: la serie es un comentario sobre la propia maquinaria Marvel y las críticas en Internet. Si hay que esperar 9 episodios para que una serie sea buena, es que tiene un problema. Pero ESE final bien merece la pena.

Lo malo

1. Un gran high concept no tan bien ejecutado

'She-hulk' prometía ser una comedia de abogados
'She-hulk' prometía ser una comedia de abogados / Marvel

Sobre el papel, la propuesta de She-hulk es brillante. Una serie sobre cómo funciona Marvel que critica su gran plan, su fórmula algo repetitiva y un comentario autorreferencial sobre las historias de superhéroes. El problema llega cuando la ejecutas. Para ver esto, hemos tardado 9 episodios en los que, en su mayoría, no ha pasado nada. El conflicto principal de la serie es que Jen Walter tiene que lidiar como su nueva condición de Hulk. Nos lo presentan de manera más o menos aseada, aunque bastante precipitada, en el primer episodio. Cumple como introducción al personaje y sus motivaciones.

En el segundo episodio nos habla de lo mismo. Y en el tercero, y en el cuarto… La serie es muy redundante y carece de conflictos interesantes en la mayoría de sus episodios. Salvo la trama del ghosting y la llegada de Daredevil, sin ser ninguno una maravilla, el resto son intrascendentes y planos. Ni siquiera llega a acertar en su reflexión feminista sobre la masculinidad tóxica, que no pasa de señalar que existe un problema pero sin llegar a ofrecer una resolución, ni siquiera en tanto que para la trama. Muchas buenas ideas, pero al final no pasa nada con ellas ni las ejecuta bien. Solo la salva su último episodio.

2. Le falta definirse

Bruce Banner y Jennifer Walters son primos y superhéroes
Bruce Banner y Jennifer Walters son primos y superhéroes / Marvel

Nuevamente, a Marvel le cuesta alejarse de los superhéroes, aunque suene contradictorio. Después de más de una década ofreciéndonos este tipo de historias, la Casa de las Ideas intenta innovar, explorar nuevos géneros. La hemos visto adentrarse en las sitcoms en Bruja Escarlata y Visión o el terror en Doctor Strange y el Multiverso de la Locura. She-hulk venía a ofrecernos una comedia legal… supuestamente.

Porque la realidad es que hemos visto muy poco de eso. Cuando te proponen una comedia legal, esperas ver juicios, resoluciones de casos… algo similar a Suits, pero en torno al mundo de los superhéroes. Una propuesta tremendamente interesante y desaprovechada donde explorar las consecuencias de las aventuras de los salvadores que dejan daños colaterales a su paso o conflictos entre gente con poderes. Pero hemos visto muy poco de eso. Y, lo peor, es que ese poco era de lo mejor de la serie. Pero, nuevamente, Marvel se asusta a la hora de profundizar y explorar ese camino y se aferra a la fórmula de siempre. A Jen Walters tampoco pareció convencerla, visto lo visto.

Tampoco es necesario seguir esta vía, están en pleno derecho de mantenerse fieles al género de superhéroes y estaría bien también. Pero, ¿qué tiene de súper la serie? Esa trama que viene y va como los ojos del Guadiana en torno al colectivo Intelligencia, el descontrol de los poderes en un episodio y el robo de su sangre para crear un nuevo Hulk, que acaba como acaba. Tampoco cumple por ese lado. Al final, quien mucho abarca, poco aprieta, y por no querer separarse demasiado del género pero tampoco estar demasiado cerca, acaba en tierra de nadie y ofreciendo una serie confusa y con poco interés.