'Solo asesinatos en el edificio' cierra la temporada 2 con acierto cómico pero torpeza narrativa
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'Solo asesinatos en el edificio' cierra la temporada 2 con acierto cómico pero torpeza narrativa

La temporada 2 de 'Solo asesinatos en el edificio' tenía por delante el reto de igualar el nivel de la primera y ofrecer un nuevo misterio que enganchara a los espectadores. El último capítulo consigue, en su mayor parte, superar el desafío, especialmente en el plano más cómico.

Por Marina Such - 23 Aug 2022

Solo asesinatos en el edificio fue una revelación en su primera temporada gracias a su acierto al mezclar el humor ágil de Steve Martin y Martin Short con un misterio que daba las suficientes vueltas para mantener enganchado al espectador, sin que pareciera que era demasiado enrevesado. Su resolución abría el nuevo misterio en el que Charles, Oliver y Mabel se han visto envueltos en la temporada 2, que sí que se ha resentido un poco más al querer abarcar demasiado para los diez episodios de la entrega.

Porque no solo ha explorado el pasado de sus protagonistas y del propio Arconia, sino que hasta se ha conectado con algo que parecía solo un gag al principio de la serie, el podcast All it's not OK in Oklahoma que servía como parodia principal de los podcasts de true crime. Como giro inesperado ha sido resultón, pero también parecía llegar de ninguna parte. La revelación de la verdadera identidad de Poppy, la sufrida ayudante de Cinda Canning, no terminaba de estar plenamente justificada, se veía más como una manera de entrelazar ambas temporadas que como una solución más orgánica.

'Solo asesinatos en el edificio' ha terminando incluyendo el misterio del podcast inicial en la trama de la temporada 2.
'Solo asesinatos en el edificio' ha terminando incluyendo el misterio del podcast inicial en la trama de la temporada 2.

A cambio, sin embargo, la serie entrega una escena a lo Colombo (o Agatha Christie) que no puede ser más divertida. Charles, Mabel y Oliver deciden repetir las clásicas reuniones donde el detective desvela quién es el asesino descartando primero a todos los demás sospechosos, y lo hacen con su característica mezcla de inteligencia y torpeza. La repetición de todas las cosas que ponen muy nerviosa a Canning (la cámara lenta es especialmente graciosa) funciona como un culmen humorístico de todo lo que han hecho hasta ese momento y da la distracción justa para que la revelación de la verdadera asesina pudiera haberlo hecho la mismísima Jessica Fletcher.

La introducción de esa trama tan a última hora (no es hasta el apagón del penúltimo capítulo cuando el trío empieza a atar cabos) ha desmerecido un poco una temporada que, en el apartado cómico, ha continuado siendo de lo más divertido y hasta entrañable que puede verse en televisión. La química entre Selena Gómez, Steve Martin y Martin Short está más refinada y cada uno de los tres ha manejado también con aplomo sus propias tramas, en las que se profundizaba un poco más en sus inseguridades y sus puntos débiles.

Short, por ejemplo, ha estado muy bien en el tira y afloja con Teddy Dimas (Nathan Lane) a cuenta de la paternidad de su hijo. Y sus comentarios al montaje infantil de El mago de Oz no han tenido precio. Lo que sí han puesto de manifiesto esas tres historias más, sobre todo, la de Bunny es la melancolía que subyace en toda Solo asesinatos en el edificio.

'Solo asesinatos en el edificio' está ya renovada por una tercera temporada.
'Solo asesinatos en el edificio' está ya renovada por una tercera temporada.

El Arconia puede ser un bloque de apartamentos enorme con muchísimos vecinos, pero muy pocos se conocen ni siquiera de vista y la mayoría lleva vidas solitarias. Cuando se ven obligados a reunirse en la entrada por el apagón, ninguno da la impresión de que le apetezca estar rodeado de sus vecinos. Bunny daba la impresión de ser una señora estirada para quien nadie estaba a la altura de sus estándares, pero en realidad estaba sola y solo quería sentir, de vez en cuando, cierta conexión con alguien.

La segunda temporada no ha sido tan redonda como la primera, pero ha mantenido el factor de disfrute a buen nivel. Martin Short ha estado especialmente inspirado (la obsesión de Oliver con las salsas para mojar nunca dejará de ser graciosa) y Selena Gómez ha depurado su rol como straight man de las tontunas de sus amigos. El "¡Putnam!" que le grita a Oliver cuando Charles y él empiezan a comparar traumatólogos en las escaleras merece una ovación.

Además, lo que sí ha sido muy inteligente es cerrar los flecos del Arconia y abrir nueva etapa fuera del edificio y en un lugar que aún puede dar más juego: Broadway. La breve aparición de Paul Rudd y el hecho de que, ahora, a los tres les vaya bien en la vida apuntan a una tercera temporada que se espera con la misma expectación, o más.