La temporada 4 de 'Stranger Things' funciona cuando se concentra en el terror fantástico
Críticas
La temporada 4 de 'Stranger Things' funciona cuando se concentra en el terror fantástico

Después de casi tres años de espera, la temporada 4 de 'Stranger Things' ya está aquí, con episodios más largos y la promesa de ser más oscura y explorar más a los personajes. ¿Qué nos han parecido sus primeros seis capítulos?

Por Marina Such - 23 May 2022

Stranger Things es una serie hecha desde la nostalgia por el cine más comercial de los 80. Eso marca referencias muy orientadas a que quienes eran niños entonces se alegren al ver disfraces de los Cazafantasmas o un cine que proyecta Regreso al futuro, y también a los que creen que las mejores películas se hicieron en aquella época en la que iban al colegio, o al instituto: que el mejor terror es el de John Carpenter, que nadie ha hecho cine de aventuras como Steven Spielberg y que las comedias de universitarios y porretas de los 80 eran tronchantes.

Los hermanos Duffer (nacidos a finales de los 80) crecieron viendo esas películas y querían que su serie fuera una carta de amor a todas ellas. De ahí vienen las referencias a Poltergeist, La cosa, Cuenta conmigo, incluso a películas mucho más recientes como Under the skin. El equipo detrás de Stranger Things es gran aficionado al cine de género fantástico y de terror y se nota en todos los fotogramas de la serie, pero eso también tiene un problema, y es que los guiños y homenajes fagociten la historia y a sus personajes.

En la tercera temporada se notaba, a veces, el copio-pego de todas esas referencias y del tipo de películas que tocaba homenajear, que en aquellos episodios incluyeron las patrióticas de resistencia contra una invasión soviética y las comedietas de adolescentes hormonados y padres extra preocupados. Quedó claro en la subtrama de Hopper con Once y Mike (y Joyce) que esos chistes es lo que peor se les da a los Duffer. Parafraseando un famoso diálogo de Ninotchka: ¿Considera necesario incluir este humor? Absténgase.

Y la temporada 4 mantiene esa línea. Es verdad que es más grande, y no solo por la duración de sus episodios. La prensa ha podido ver seis de los siete capítulos con los que se lanza esta primera mitad de la entrega y todos pasan de los 70 minutos. La serie los llena contando las tramas de cada uno de los grupos en los que se separaron los protagonistas al final de la tercera, tramas que, por supuesto, van completando el tapiz de qué es el Mundo del Revés que empezó a pintarse en la primera temporada.

Los teasers que Netflix ha ido lanzando en estos meses ya dejaban ver que tendría algo que ver en eso la Mansión Creel, una clásica casa encantada, y que Once tiene que volver a ser quien era para plantar cara a la nueva amenaza que surge del subsuelo de Hawkins. También se puede decir que todos los personajes afrontan como pueden las consecuencias de la lucha final en el centro comercial Starcourt; aunque hayan pasado seis meses, las heridas no están cerradas del todo.

Por ahí es donde encontramos los mayores aciertos de la temporada, en el retrato de Max, todavía perseguida por el recuerdo de la muerte de Billy, y en Once, que arrastra aún asuntos abiertos de su pasado que no se resuelven mudándose a California, sobre todo porque, hasta ahora, sus poderes habían sido una parte definitoria suya. ¿Quién es sin ellos? ¿Qué tiene Jane Hopper que aportar? En general, la evolución de sus personajes femeninos es más interesante que la de los chicos, anclados en buena parte en los mismos comportamientos y actitudes de la primera temporada. Menos Will Byers, pero él sigue siendo un enigma.

Los niños de 'Stranger Things' ya son adolescentes en la temporada 4.
Los niños de 'Stranger Things' ya son adolescentes en la temporada 4.

Se les enreda a todos en tramas un poco más serias (el bullying gana protagonismo esta temporada) y, si en la tercera entrega se reflejaba el miedo a una invasión soviética, en esta se toca otra obsesión de la sociedad de la época, que era el satanismo y cómo se creía que ciertas prácticas y juegos acercaban a los adolescentes a ritos peligrosos (para saber más de esto, el documental West of Memphis resulta muy ilustrativo). Todo se une con el villano de la entrega y el terror a lo Pesadilla en Elm Street que la preside, y es la parte que mejor funciona de esta primera mitad.

Establece unos riesgos palpables y muy directos para los protagonistas y también deja clara que la gravedad de la amenaza es tal, que solo si Once recupera sus poderes podrán derrotarla. Que, al fin y al cabo, es la estructura de todas las temporadas de la serie, y esta recupera la de la segunda entrega, en la que la joven se pasa separada de sus amigos muchos episodios, lo que es otro punto débil. Como demuestra la trama en Hawkins, estos personajes funcionan mejor cuando trabajan todos juntos porque su dinámica grupal contrarresta los rasgos más irritantes de sus personalidades (y Mike y Dustin tienen muchas papeletas para ganar el premio al adolescente más insufrible del estado de Indiana), y porque aparecen dúos con gran potencial como el de Nancy y Robin.

La mayor duración de los capítulos obedece en gran parte a que Stranger Things se ha creído George R.R. Martin en esta cuarta temporada y mantiene en marcha hasta cuatro tramas paralelas, lo que transmite a veces cierta sensación deslavazada. Alguna de ellas, como la rusa, es de las más flojas, y el intento de comedia de fumados con Jonathan y su amigo Argyle tampoco es una buena idea. La investigación en Hawkins y la inmersión en el pasado de Once son lo más destacado de la entrega.

Los niños de 'Stranger Things' ya han crecido en la temporada 4.
Los niños de 'Stranger Things' ya han crecido en la temporada 4.

Después de estos primeros siete capítulos, a la serie le quedarán dos, con duración de blockbuster de superhéroes, que se estrenarán el 1 de julio para cerrar una temporada que todos los implicados en ella han promocionado como el principio del final. Y se nota no solo por lo que aprendemos sobre Once, sino porque realmente nos hace preguntarnos qué más queda por contar. Hasta recuerda en ocasiones a la trilogía de La calle del terror que Netflix estrenó el año pasado.

Los fans de la serie van a disfrutarla mucho porque el componente de terror fantástico está más acentuado. Los aficionados a ese género, probablemente, también lo pasarán bien con ella, pero los demás esperaremos a que la temporada 4 esté completa para comprobar si Stranger Things no ha superado ya todo lo que podía dar de sí.