'The Crown' tiene en Carlos y Diana a su mayor atractivo y su gran punto débil
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'The Crown' tiene en Carlos y Diana a su mayor atractivo y su gran punto débil

La quinta temporada de 'The Crown' se adentra en todo el drama entre Carlos y Diana de Gales que acabó su matrimonio a finales de los 90, lo que genera gran curiosidad entre el público. Sin embargo, ese aspecto de la entrega es también su punto débil porque rompe en parte el equilibrio que la serie había logrado entre todos sus personajes.

Por Marina Such - 10 Nov 2022

Desde que Diana Spencer apareció por primera vez en The Crown, en la cuarta temporada, ya sabíamos que la serie se encaminaba a contar una de las historias que más curiosidad generaban entre los espectadores: la relación entre Diana y el príncipe de Carlos desde su compromiso, en 1981, hasta su amargo divorcio, en 1996. Es, también, uno de los aspectos de la ficción que más espectadores recuerdan mejor porque lo vivieron: no tantos de ellos podían recordar la coronación de Isabel II o la muerte de Winston Churchill, pero las décadas de los 80 y los 90 están mucho más cercanas en el tiempo.

La idealización romántica del matrimonio de Carlos y Diana y el morbo de la infidelidad de él con Camilla, y las confesiones en entrevistas y libros de Diana de su tristeza y sensación de soledad dentro de la Familia Real, eran irresistibles para el público entonces y lo son para el que ve ahora la quinta temporada de la serie, pero también son su talón de Aquiles.

Es todo tan sensacional, se contó de una manera tan exhaustiva en prensa amarilla y en televisión, que puede dar la sensación de que estamos viendo en movimiento un número especial del ¡Hola! y, además, amenaza con fagocitar todo lo demás. Estos nuevos capítulos abarcan todo el declive de la relación, desde los intentos de presentar una cara de felicidad para el público hasta los diferentes escándalos que saltan a los periódicos: la famosa llamada de teléfono entre Carlos y Camilla (el Tampongate), la biografía autorizada de Diana y su entrevista para la BBC, las subtramas que van presentando a Mohamed Al-Fayed, que fue dueño de Harrod's y cuyo hijo Dodi sería el último novio de Diana...

Los Al-Fayed, en la quinta temporada de 'The Crown'.
Los Al-Fayed, en la quinta temporada de 'The Crown'. / Keith Bernstein (Netflix)

Aunque no son lo único que se cuenta en la entrega, y hay episodios donde se les dedica mucho menos tiempo que, por ejemplo, al reencuentro entre la princesa Margarita y Peter Townsend, su amante de la primera temporada, son como un agujero negro para la atención del espectador. La aparición de Al-Fayed, por ejemplo, ya anticipa la que será una de las tramas importantes de la sexta entrega, que es el noviazgo de Dodi con Diana, los rumores de embarazo y la muerte en accidente de tráfico en París, huyendo de los paparazzi, una muerte que el propio Mohamed Al-Fayed consideraba que era parte de una conspiración.

Este riesgo ya se notaba en la temporada 4, cuando lo que veíamos era el principio de la relación entre los príncipes de Gales y, en teoría, la época feliz de su matrimonio. Sin embargo, el tratamiento estaba en sintonía con el resto de la serie, mientras en la quinta bordea siempre el DRAMA, así, con mayúsculas. Además, muchos espectadores y críticos llevan consigo sus propias ideas preconcebidas sobre lo que ocurrió y sobre los protagonistas, por lo que su opinión de esas tramas está coloreada por ellas.

Y eso que, en contra de las críticas que surgieron ante de que se estrenara la temporada, The Crown siempre ha visto con simpatía a Carlos, que siempre ha sentido que su madre no le permite ser quien de verdad es (algo que solo logra con Camilla). Peter Morgan sabía que Diana es una figura trágica que enseguida tiene al público de su lado, así que se ha esforzado para que se viera la situación desde el punto de vista de Carlos.

Emma Corrin y Josh O'Connor fueron Diana y Carlos en la cuarta temporada de 'The Crown'.
Emma Corrin y Josh O'Connor fueron Diana y Carlos en la cuarta temporada de 'The Crown'.

El morbo de esa "Guerra de los Gales", como la apodaron los tabloides, ensombrece el tema principal del que quiere hablar la temporada, que es la sensación de que la sociedad británica deja de ver a la Monarquía como una institución que de verdad la una y va perdiendo poco a poco el respeto a la reina, a la que ven, básicamente, como una vieja que debería de dejar paso a las generaciones más jóvenes. La crisis económica de principios de los 90 influyó bastante en aquella visión, más que las tribulaciones de Diana, pero resulta difícil mantener el protagonismo de Isabel II ante el torbellino mediático que seguía a la "princesa del pueblo".

La sexta temporada parece que va a adentrarse en un terreno que Morgan ya tocó en la película The Queen: las consecuencias que la muerte de Diana tiene en la Familia Real y en la reina, en concreto. Es, probablemente, la primera vez que queda meridianamente clara la brecha generacional entre ella, educada en la resistencia imperturbable durante la Segunda Guerra Mundial, y una sociedad mucho más acostumbrada a mostrar su duelo en público.

La quinta entrega de The Crown muestra lo complicado que es mantener el equilibrio entre el sensacionalismo alrededor de Carlos, Diana y Camilla, y todo lo demás (eso, por ejemplo, hace que Andrés se libre de que la serie retrate con más detalle sus escándalos, que iban más allá de su divorcio de Sarah Ferguson), y también que el reto para finalizar la serie es de altura.