'Tiempo de victoria' en HBO Max quiere divertirnos con los excesos de los Lakers de los 80
Críticas
'Tiempo de victoria' en HBO Max quiere divertirnos con los excesos de los Lakers de los 80

Baloncesto, dinero, glamour, fiestas en la mansión Playboy, drogas... Y un equipo de leyenda que le dio la vuelta a toda una liga. 'Tiempo de victoria: la dinastía de los Lakers' llega a HBO Max imbuida del espíritu disfrutón de Magic Johnson y los demás.

Por Marina Such - 07 Mar 2022

Tiempo de victoria empieza con toda una declaración de intenciones. Jerry Buss, un magnate inmobiliario, está tumbado en una cama de agua con sábanas de seda, abrazado a una joven rubia, mientras en pantalla vemos escenas de las fiestas que se organizaban periódicamente en la Mansión Playboy y las actuaciones de vedettes en su club. Buss mira directamente a cámara y se pregunta, nos pregunta, por qué el baloncesto no puede parecerse exactamente a eso, a lo sexy que es ver a esas chicas y la excitación y el placer del sexo.

Y es exactamente lo que él va a intentar, y lo que la serie producida por Adam McKay (No mires arriba), que dirige también su primer episodio, pretende transmitir. Va a contar el momento en el que el deporte se convirtió en entretenimiento de masas, en espectáculo, y lo va a hacer a través de unos Los Ángeles Lakers que cambiaron para siempre la NBA.

Tiempo de victoria no se toma a sí misma demasiado en serio porque es consciente de lo que está contando, y apuesta por la ligereza, la diversión y el humor. Su intención es que sus capítulos sean el equivalente televisivo de los pases sin mirar, y por detrás de la espalda, de Magic, los mates de James Worthy y los sky hook de Kareem Abdul-Jabbar, pero es probable que se encuentre con un ligero inconveniente, y es que requiere de cierto conocimiento previo sobre cómo era la NBA de finales de los 70.

La llegada de Magic Johnson a los Lakers es el arranque de 'Tiempo de victoria'.
La llegada de Magic Johnson a los Lakers es el arranque de 'Tiempo de victoria'.

Es cierto que la propia serie va dando esa información cuando hace falta, como con la razón de que Jerry West esté enfadado perennemente, y también establece rápidamente la diferencia entre los dos jugadores (el propio Magic y Larry Bird) que dieron un vuelco al rumbo de una liga en bancarrota y con la percepción pública de estar repleta de alborotadores y delincuentes, una percepción coloreada de ciertos prejuicios raciales porque la mayoría de sus jugadores eran negros.

Además, la serie arranca en la fecha que cerró definitiva y abruptamente la era del showtime, el 7 de noviembre de 1991. Ese fue el día en el que Magic Johnson anunció que era seropositivo y daba carpetazo también al hedonismo sin consecuencias en el que toda Los Ángeles había vivido la década de 1980. De repente, el mundo real se entrometía en la fantasía de Jerry Buss.

Pero hasta llegar a ese momento queda mucho que contar y muchas juergas que darse. Tiempo de victoria establece también su estilo y su separación de aquel mundo real al simular estar grabada con las películas de entonces, con mucho grano y colores quemados. El sol de California lo impregna todo.

Adrien Brody, como Pat Riley, entrenador de los Lakers de los 80.
Adrien Brody, como Pat Riley, entrenador de los Lakers de los 80.

El enfoque de la serie es el de un grupo de jóvenes con talento que solo querían disfrutar de sus éxitos, la fama y de su juventud. Es un mundo muy masculino en el que las únicas mujeres con cierto peso trabajan en la ejecutiva de los Lakers: Claire Rothman, encargada de las cuentas, y Jennie Buss, hija del propietario, que acabaría dirigiendo los designios de la franquicia en el siglo XXI. Las demás son accesorios o simples acompañantes, pero es que aquellos vestuarios y aquel ambiente era de testosterona y ego masculino.

Lo que sí hay que destacar es el acierto en la elección de Quincy Isaiah y Solomon Hughes para interpretar a Magic Johnson y Kareem Abdul-Jabbar. El primero tiene la sonrisa de los mil quilates y el carisma del base de Michigan, mientras el segundo transmite a la perfección ese aura de intelectual que llevaría después a Kareem a ser, por ejemplo, columnista de The Hollywood Reporter. Abdul-Jabbar había llegado a Los Ángeles con la vitola de pívot de los que hacen época y habiendo ganado ya un anillo de campeón con Milwaukee Bucks (y llamándose aún Lew Alcindor). La relación entre ambos es de lo más relevante para la serie.

De todos modos, Tiempo de victoria busca entretener, y lo consigue. No es una serie deportiva, sino sobre las personas que consiguieron su fama gracias a ese deporte.