Ver o no ver: 'Arny, historia de una infamia' (HBO Max)
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Ver o no ver: 'Arny, historia de una infamia' (HBO Max)

Cada vez hay más series y menos tiempo para verlas. Por eso, cada semana elegimos una serie de estreno, analizamos su primer capítulo en pocas palabras y nos mojamos para descifrar si de ahí saldrá una buena historia. Esta semana, la elegida es 'Arny, historia de una infamia', docuserie sobre el polémico caso de corrupción de menores que implicó a varios famosos en 1995.

Por Marina Such - 20 Jan 2023

La producción de series documentales en España está viviendo un gran momento en el que las plataformas de streaming, sobre todo, están apostando por el género y lo mismo se centran en contar la vida alguna gran figura de la cultura española, como Raphaelismo, o aprovechan el gran tirón de los documentales deportivos (y, sobre todo, los de fútbol) o echan la vista atrás para ofrecer otra mirada de casos muy mediáticos y que, en su momento, se contaron al público desde determinados sesgos discriminatorios.

En esa última tendencia entra Arny, historia de una infamia, docuserie de tres episodios producida por Cuarzo para HBO Max y que, por sus intenciones, recuerda un poco a Dolores: la verdad sobre el caso Wanninkhof. Las dos reexaminan crímenes cuya cobertura mediática se convirtió en un verdadero circo, prejuzgó a los implicados en el caso antes de que pudieran sentarse ante un tribunal y la percepción pública estuvo coloreada por una homofobia que, en el caso del Arny, todavía era más abierta y evidente.

Porque, además, en ese caso había implicados tres nombres muy famosos en la España de mediados de los 90: el presentador Jesús Vázquez, el cómico Jorge Cadaval, de Los Morancos, y el cantante Javier Gurruchaga, de la Orquesta Mondragón. Los tres se vieron involucrados en una denuncia de corrupción de menores contra un pub de ambiente de Sevilla que se transformó en un escándalo de enormes proporciones a nivel nacional, y que demostró también que los excesos mediáticos del caso Alcàsser, ocurrido solo tres años antes, iban a repetirse de nuevo.

De qué va 'Arny, historia de una infamia'

En 1995, un delincuente común de Sevilla denuncia al pub Arny porque afirma que en él se prostituye a menores. Esa denuncia acaba dando lugar a un caso que se construye sobre los testimonios de los chicos que, supuestamente, habían sido las víctimas de esa trama de corrupción, a los que se dio carta de testigos protegidos por no tener todavía 18 años. Sus declaraciones acaban implicando en el caso a Jesús Vázquez, Jorge Cadaval, Javier Gurruchaga e, incluso, al juez de menores de Sevilla, Manuel Rico Lara.

La cobertura del caso se convierte en un circo mediático en el que los testigos cobran mucho dinero por aparecer en televisión contando su historia, donde los implicados de mayor renombre ven cómo se lanzan campañas de odio contra ellos y donde casi cincuenta personas acaban sentadas en el banquillo de los acusados, algunas con la sensación de que están allí, básicamente, porque han declarado abiertamente que son homosexuales.

Ya antes de que se celebrara el juicio, el testigo principal del caso se desdijo de sus declaraciones, afirmando que había sido coaccionado por la policía, y durante las vistas, muchos otros testigos siguieron su ejemplo, lo que llevó a la absolución de 32 de los 49 acusados y a la sensación de que todo el caso había sido un montaje construido sobre mentiras. Con qué objetivo, es algo que quedó sin resolver.

Lo mejor y lo peor

El caso Arny fue un escándalo de corrupción de menores en un pub gay que salpicó a bastantes famosos en los 90.
El caso Arny fue un escándalo de corrupción de menores en un pub gay que salpicó a bastantes famosos en los 90.

El primer episodio de Arny, historia de una infamia se dedica a contar cómo surge toda la historia y va dando algunas pinceladas del clima social en el que transcurre y que, en parte, facilita que se genere una atención desmedida a su alrededor. Desde el principio cuenta con el testimonio de uno de los famosos implicados en el asunto, Jesús Vázquez, que en 1995 era un nombre al alza en televisión que hasta tenía una incipiente carrera como cantante y que le sirve a la docuserie para poner cara a las consecuencias que el caso tuvo para muchos de sus implicados.

Esas consecuencias se van dejando entrever mientras se desgranan los hechos principales del asunto, desde la investigación inicial del Grupo de Menores de la policía al inicio de la instrucción por parte de una jueza a quien se describe como muy estricta. El seguimiento de los informativos y los programas de late night da a la serie una gran cantidad de imágenes de la época, sobre todo del propio Arny y de la calle que compartía con otros dos locales de ambiente que también se vieron envueltos en las denuncias, el 27 y el Oliver.

Aunque a veces cae en un lado un poco sensacionalista y telecinquero, si nos permitimos inventarnos esa palabra, sí que tiene muy claro desde el principio que quiere ajustar cuentas con el pasado y, sobre todo, con el tinte homófobo con el que se siguió toda la historia. Y empieza a construir a quien acaba siendo la gran figura trágica de todo el asunto, el juez Rico Lara, cuya reputación y modo de vida se vieron destruidas de manera casi inmediata.

'Arny, historia de una infamia' cuenta con testimonios de periodistas que siguieron el caso.
'Arny, historia de una infamia' cuenta con testimonios de periodistas que siguieron el caso.

Recibe menos atención que los acusados más famosos, tal vez porque hay menos material de archivo suyo y porque, para atrapar la atención del público, centrarse en aquellos tres resulta más sencillo, pero los testimonios que hablan de su carácter y cómo le afectó el escándalo consiguen pintar un panorama que logra traspasar cualquier amago de performance que pueda surgir en las entrevistas a otros implicados.

El veredicto

Arny, historia de una infamia tiene un punto de vista muy claro desde el que cuenta su historia, que es dejar claro cómo la homofobia rampante en la España de mediados de los 90 jugó un importante papel en que el caso saliera adelante y, sobre todo, en la manera en la que se informó de él y se convirtió en un entretenimiento morboso en los programas especializados en crónica negra que proliferaban en televisión junto a los late night.

La distancia que da el tiempo permite ajustar cuentas con el pasado y, aunque en ocasiones le vendría mejor mayor sobriedad y contención en el tono en el que cuenta la historia, es un relato muy potente de las consecuencias que tuvo un caso construido sobre difamaciones y actitudes discriminatorias.