Ver o no ver: 'La Casa de Papel: Corea' (Netflix)
Críticas
Ver o no ver: 'La Casa de Papel: Corea' (Netflix)

Cada vez hay más series y menos tiempo para verlas. Por eso, si eres de los que les cuesta encontrar horas libres en el día, esto te interesa. Cada semana elegimos una serie de estreno, analizamos su primer capítulo en pocas palabras y nos mojamos para descifrar si de ahí saldrá una buena historia. Esta semana echamos un vistazo a 'La casa de papel: Corea'.

Por Ignacio Parrón - 24 Jun 2022

La Casa de Papel y El juego del calamar. Las dos series de habla no inglesa más vistas en la historia de Netflix y que cimentaron el éxito mundial de la plataforma más vista. ¿Qué pasaría si juntásemos lo mejor de cada casa? El resultado seguramente sería algo muy similar a La Casa de Papel: Corea, el remake asiático de la serie española.

Aparentemente puede parecer un intento de exprimir los dos productos con más repercusión de la plataforma, pero tienen mucho más en común de lo que parece. Más allá del reparto común, los icónicos trajes rojos y verdes y un grupo de personas encerradas intentando enriquecerse, comparten dos visiones diferentes sobre el capitalismo y las clases sociales. Dos perspectivas que confluyen en esta serie.

La Casa de Papel: Corea propone un contexto diferente a su homóloga española, un punto de partida aparentemente más interesante que la original. Pero luego hay que resolverlo. ¿Mejora la serie con este cambio? ¿Es el mismo paquete con distinto envoltorio? Analizamos su episodio piloto.

De qué va

En un futuro distópico, Corea del Norte y Corea del Sur han dejado a un lado sus diferencias. Ahora, han desarrollado una zona económica unificada y una moneda unitaria que será usada en ambos países. Con esta medida, el norte aceptaba la entrada del capitalismo, lo que traería una sociedad más justa y equilibrada. O no. Porque el resultado fue todo lo contrario: los ricos se convirtieron en más ricos y los pobres en más pobres.

Pero un hombre se rebela contra el nuevo status quo y planea el mayor atraco de la historia. El Profesor reúne a un equipo de especialistas para asaltar la Casa de la Moneda de la nueva Zona Económica Conjunta. Ataviados con monos rojos y máscaras inspiradas en las tradicionales chamánicas, el equipo lleva a cabo un delito revolucionario que podría cambiar el mundo: el mayor atraco de la historia.

Lo mejor y lo peor

'La casa de papel: Corea' también cuenta el mayor atraco de la historia.
'La casa de papel: Corea' también cuenta el mayor atraco de la historia. / Jung Jaegu (Netflix)

Cuando antes hablábamos de una mezcla de El juego del calamar y La Casa de Papel, no era de forma aleatoria. La serie sabe mucho a Corea en sus primeros compases. Las primeras secuencias están dedicadas a presentarnos el atraco. Como en la española, Tokio es la narradora de toda esta historia. A través de su punto de vista, vemos la unificación de los dos estados, cómo el capitalismo no ha sido ese gran salvador que prometían y cómo las diferencias sociales han aumentado. Es entonces cuando aparece el Profesor para sumarla a su causa y nos presentan al equipo. Y aquí acaba todo lo novedoso.

La Casa de Papel: Corea se toma muy literal la palabra “remake”, volver a hacer en inglés. Porque es básicamente la misma serie. Ese arranque parecía muy prometedor y fresco, formalmente muy cercano a los thrillers a los que nos tiene acostumbrados Corea. Pero, una vez que entran en la Casa de la Moneda, es básicamente más de lo mismo en todos los sentidos. Los decorados, las escenas, hasta la dirección, todo carece de una personalidad propia e imita a la serie española, aunque mucho más descafeinada.

Todo lo que la hacía diferente, e incluso le podía dar un gran valor añadido, está muy poco explotado. La entrada del nuevo sistema económico como motivación al final es intercambiable por cualquier otra excusa y no alteraría nada. Tienen un poco más de peso las viejas rencillas entre el norte y el sur, sobre todo en la policía, pero se resuelve tan rápido que, nuevamente, podría haber sido por cualquier otro conflicto de poder entre egos de la policía y tendría el mismo resultado. El caso más flagrante es el de los personajes.

Denver, Río y Moscú asaltan la cámara acorazada en 'La Casa de Papel: Corea'
Denver, Río y Moscú asaltan la cámara acorazada en 'La Casa de Papel: Corea' / Netflix

La Casa de Papel es una marca muy potente en el mundo entero, y es normal que haya ciertos elementos que quieran mantener para fidelizar al antiguo espectador y asegurar una fórmula que ya funcionó. Los protagonistas son los mismos, desde el Profesor y su equipo, con las mismas ciudades por nombres, a la negociadora, la rehén hija del embajador e incluso su propio Arturito. El problema es que son copias insulsas de los españoles.

La primera temporada funcionó por el carisma de los personajes: ese Berlín encantadoramente sádico, un Arturito asquerosamente odiable, Tokio y Nairobi tan cañeras, fuertes e independientes, la característica risa de Denver o la capacidad del Profesor de tener todo previsto y controlado. Pero, en este remake, todos carecen de personalidad. Berlín es encantadoramente… ¿amable? Aquel famoso “Arturito hueles a muerto” ha sido sustituido por un “me caes bien”. Denver tiene un amago de risa propia y la participación del resto es olvidable.

Los personajes de la versión coreana son los mismos que en 'La casa de papel'.
Los personajes de la versión coreana son los mismos que en 'La casa de papel'. / Jung Jaegu (Netflix)

Siempre hay excepciones. No llegamos a ver a una Tokio tan arrolladora como la de Úrsula Corberó, pero seguramente sea más por una cuestión cultural. Es el único personaje que muestra algún matiz además del Profesor. El líder de este atraco es, sin duda, el mejor personaje de este episodio, principalmente por una de las pocas diferencias con la original. Mientras que el de Álvaro Morte era un hombre más bien tímido, con pocas habilidades sociales aparentemente pero con un intelecto desbordante, el de Yoo Ji-tae es carismático y, la gran (y única) sorpresa, es que mantiene una relación con la negociadora desde semanas antes del atraco, lo cual aporta al menos una dinámica algo diferente a la que tenían en la española. Como guiño curioso, ambos no se encuentran en una cafetería por “casualidad”, sino que es el propio profesor el dueño de un bar llamado Bella Ciao.

También hay que concederle a la serie su buena factura. Se nota que esta es una producción que desde el principio cuenta con el respaldo de Netflix y un gran presupuesto con el que Antena 3 no podía siquiera soñar. Visualmente, sobre todo antes del atraco, el despliegue de producción es impecable. Y quizás ese haya sido el problema. Que mientras la española tenía que tirar de ingenio y personalidad para suplir las carencias presupuestarias, la plataforma ha apostado por la espectacularidad del thriller en detrimento de un contenido original.

Veredicto

Al final, La Casa de Papel: Corea es más de los mismo. Un remake debería aportar algo nuevo a la misma historia que vuelve a contar. Y eso parecía. Proponía mucho con su premisa, su distopía anticapitalista y una producción que se acercaba más a El juego del calamar que a su versión original en el tráiler, pero era todo un bonito envoltorio para la misma caja. Los fans de la serie podrán revivir la historia con algún ligero matiz diferente y el espectador que no la haya visto nunca tendrá un emocionante atraco revolucionario. Sigue siendo un gran entretenimiento, pero sin el carisma, la personalidad y la gracia que ofreció La Casa de Papel.