Ver o no ver: 'Makanai: la cocinera de las maiko' (Netflix)
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Ver o no ver: 'Makanai: la cocinera de las maiko' (Netflix)

Cada vez hay más series y menos tiempo para verlas. Por eso, cada semana elegimos una serie de estreno, analizamos su primer capítulo en pocas palabras y nos mojamos para descifrar si de ahí saldrá una buena historia. Esta semana, la elegida es 'Makanai: la cocinera de las maiko', la serie que Hirokazu Kore-eda ha dirigido para Netflix y que sigue a dos aprendices de geisha, o maiko, en Kioto.

Por Marina Such - 13 Jan 2023

Hirokazu Kore-eda es uno de los directores asiáticos más prestigiosos de la actualidad. El realizador japonés tiene ahora mismo en cartel su última película, Broker, que toma un curioso camino para hablar sobre el abandono y el robo de bebés en Corea, y mueve a su alrededor a una legión de seguidores, y de elogios críticos, que lo sitúan a la altura de los coreanos Park Chan-wook y Bong Joon-ho. Es también uno de los pocos directores japoneses que ha ganado la Palma de Oro del Festival de Cannes: lo hizo en 2018 con Un asunto de familia.

Esta semana, Netflix estrena uno de sus últimos trabajos, una serie producida para la plataforma de streaming que adapta un exitoso manga ambientado en un mundo muy poco conocido: el de las aprendices de geisha en el barrio más tradicional de Kioto. Se titula Makanai: la cocinera de las maiko, y parece haberse quedado circunscrita a la sección de ficción asiática de la plataforma, sin que se le haya dado demasiada promoción. Pero que su director y showrunner sea Kore-eda merece que le demos una oportunidad.

Además, así también podemos ver que no todas las series japonesas de Netflix son del estilo de Alice in Borderland o animes de todo tipo. También hay hueco para dramas amables que parecen ocultar otras cosas bajo su plácida superficie.

De qué va 'Makanai: la cocinera de las maiko'

Kiyo y Sumire son dos chicas de 16 años que, al acabar el instituto, se van a Kioto con el sueño de ser maikos, aprendices de geishas. Las dos viven en una casa con otras maikos y aprenden allí lo básico del oficio, desde los pasos de las diferentes danzas a ayudar a otras aprendices mayores a vestirse. Sin embargo, aunque Sumire aprende rápido y parece que va a ser, de momento, una buena maiko, a Kiyo no se le da tan bien.

A cambio, hay otra cosa en lo que sí destaca, que es en la cocina. La cocinera de la casa tiene algunos problemas de salud, por lo que Kiyo empieza a ayudarla hasta acabar encargándose de las comidas de las aprendices. Pero en el barrio de las geishas de Kioto todo es muy tradicional y las dos amigas irán descubriendo también otros asuntos de los que, al principio, no se daban cuenta.

Lo mejor y lo peor

Una imagen de 'Makanai: la cocinera de las maiko', la serie de Kore-eda para Netflix.
Una imagen de 'Makanai: la cocinera de las maiko', la serie de Kore-eda para Netflix.

El primer episodio de la serie no es nada más que una presentación del mundo en el que Kiyo y Sumire se van a adentrar. Es un mundo marcado por las normas de las "madres", que son las geishas mayores que se dedican a enseñar a las nuevas generaciones y que hacen pasar a las chicas recién llegadas por el "rito", si queremos llamarlo así, de ser las criadas de todas las demás, limpiando, recogiendo la casa y ayudando en la cocina.

Además, entre y unas otras apenas hay interacción, pero resulta muy curioso ver no dejan de ser chicas muy jóvenes de lo más corriente. Kore-eda incluye algunas escenas caóticas con ellas yendo de un lado para otro y hablando por encima de las demás que, de paso, construyen la domesticidad de la saku, que es la casa de las maikos. Y lo observamos todo, al principio, como forasteros porque eso es lo que son Kiyo y Sumire. Solo están empezando a saber de qué va eso de ser maiko y cómo es el barrio de Kioto donde viven.

Una de las "madres" que enseña a las aprendices en 'Makanai: la cocinera de las maiko'.
Una de las "madres" que enseña a las aprendices en 'Makanai: la cocinera de las maiko'.

Lo que destaca también enseguida es el tono tranquilo y amable con el que el director va desenredando la historia. Se acerca a las jóvenes con delicadeza, dejando que se muestren tal y como son y logrando un aire de cotidianidad muy efectivo (¿habíais visto antes en alguna serie japonesa cómo se cambiaban las puertas correderas de invierno por las de verano?). También muestra algunos detalles, algunas miradas que indican que hay algo más ahí que todavía no nos está contando, pero que serán importantes en algún momento.

Lo peor que puede tener el primer episodio es que esa calma con la que Kore-eda mira la historia puede hacer parecer que, en realidad, no está pasando nada, pero sí lo está haciendo. La última mitad del capítulo empieza a introducir a otros personajes a los que seguir más allá de Kiyo y Sumire, personajes que pueden empezar a mostrar todo el panorama alrededor de las dos.

El veredicto

A Kiyo no se le da bien ser una maiko, pero sí tiene el talento para ser makanai, su cocinera.
A Kiyo no se le da bien ser una maiko, pero sí tiene el talento para ser makanai, su cocinera.

Makanai: la cocinera de las maiko apunta a ser una serie que agradece un visionado atento y en el que nos dejemos llevar por el especial ritmo con el que Kore-eda cuenta la historia. Que transcurra en el barrio de las geishas de Kioto y muestre lo que los turistas nunca ven es un aliciente que no hay que descartar, pero es en el retrato de sus jóvenes protagonistas donde está su punto fuerte. Kiyo y Sumire van a tomar caminos separados aunque sigan viviendo bajo el mismo techo, y esos caminos las van a llevar a experiencias diferentes.

Es un tipo de serie no muy habitual entre las asiáticas que suelen triunfar en Netflix, que giran más hacia el thriller, los romances épicos o el terror. Makanai apuesta por la cotidianeidad, por seguir a dos chicas que están encontrando su sitio para entrar en la vida adulta y por mostrar un mundo repleto de normas y tradiciones que, entre bambalinas, no lo es tanto.