Ver o no ver: 'DMZ' (HBO Max)
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Ver o no ver: 'DMZ' (HBO Max)

Cada vez hay más series y menos tiempo para verlas. Por eso, si eres de los que les cuesta encontrar horas libres en el día, esto te interesa. Cada semana elegimos una serie de estreno, analizamos su primer capítulo en pocas palabras y nos mojamos para descifrar si de ahí saldrá una buena historia. Así sabrás si merece la pena seguir viéndola o no. O lo que es lo mismo: si vas a perder tu tiempo, o a invertirlo.

Por Marina Such - 18 Mar 2022

Entre 2005 y 2012, el guionista Brian Wood y el dibujante Riccardo Burchiello publicaron en la editorial Vertigo (que forma parte de DC) un cómic titulado DMZ que especulaba con la posibilidad de que Estados Unidos entrara en otra guerra civil, dejando a la isla de Manhattan como una tierra de nadie en medio de las dos facciones, una zona desmilitarizada y teóricamente neutral aislada del resto del país y donde habían quedado atrapadas cientos de miles de personas.

La idea era demasiado buena como para que no hubiera intentos de traslado a la pantalla, pero el camino fue casi tan largo como el que siguió Y, el último hombre hasta hacerse realidad. Inicialmente, en 2014, se anunció que los guionistas Andre y Maria Jacquemetton (Mad Men) iban a encargarse de adaptarlo a serie, teóricamente para Syfy. Pero nunca volvió a saberse nada de ese proyecto, hasta que lo retomaron para HBO Max el guionista Roberto Patino y la directora Ava DuVernay.

Esa DMZ es la que ha aterrizado en la plataforma con sus cuatro primeros capítulos. Llega coincidiendo con la invasión rusa de Ucrania y las imágenes que llegan de allí de los civiles que intentan huir, solo para encontrarse cercados por los bombardeos rusos. Y también con un gran número de series postapocalípticas de las que DMZ tiene que intentar diferenciarse enseguida, y no solo porque en ella no haya ninguna pandemia que diezme a la población ni zombis que ataquen a los supervivientes.

De qué va

Alma Ortega (Rosario Dawson) escapó hace años de Manhattan, cuando estalló una guerra civil que dividió Estados Unidos en dos. Los antiguos EE.UU. mantienen Brooklyn, donde vive ahora Alma, mientras los Estados Libres de América tienen Nueva Jersey. Manhattan se quedó en medio como zona desmilitarizada, lo que en la práctica quiere decir que nadie entra ni sale de ella, que está aislada del resto del país y que quienes viven allí están abandonados a su suerte.

Alma cree que allí todavía está su hijo, que era adolescente cuando se produjo la evacuación de la isla y a quien perdió en medio de la confusión. Lleva años buscándolo y la DMZ es su último recurso, así que se adentra en un lugar que se han repartido diferentes bandas y que aspira a controlar el líder de los Reyes del Harlem hispano.

Los lectores del cómic se darán cuenta que la protagonista es diferente. Las viñetas seguían a Matty, un joven periodista en prácticas que se quedaba atrapado en la DMZ y que decidía informar de lo que ocurría allí, lo que le situaba en el camino de gente muy peligrosa, aparte de su propia ingenuidad sobre cómo funcionaba aquella Manhattan destruida.

Lo mejor y lo peor

Mamie Gummer y Rosario Dawson, en 'DMZ'.
Mamie Gummer y Rosario Dawson, en 'DMZ'.

DMZ tiene un problema ya de inicio, y es que llega al final de una tendencia por series postapocalípticas que ha visto los estrenos de Y, el último hombre, Estación Once y, en Estados Unidos, hasta La Brea. Es cierto que en la serie de HBO Max no hay epidemias letales ni un misterioso y gigantesco socavón en medio de Los Ángeles, sino una guerra civil que imprime otro aire a la historia, pero visualmente no se separa demasiado de lo que hemos visto ya hasta en The Walking Dead.

La dirección de Ava DuVernay está más centrada en los personajes que en mostrar la escala de ese Manhattan desmilitarizado, lo que ayuda a establecer la personalidad propia de DMZ, pero la sensación de que algún zombi va a aparecer detrás de ese autobús tiroteado es difícil de apartar. Además, el primer episodio tiene que presentar a bastantes personajes y todo lo relacionado con Parco (Benjamin Bratt), y su propósito de ser el gobernador de la zona, no logra despegarse de cualquier historia de bandas peleando por territorio que hayamos visto en Sons of Anarchy, por ejemplo.

Benjamin Bratt es Parco, el líder mafioso que aspira a dominar la DMZ.
Benjamin Bratt es Parco, el líder mafioso que aspira a dominar la DMZ.

Por otro lado, Rosario Dawson saca adelante todo lo que se le ponga por delante. Tiene mucho más interés ver cómo va descubriendo ese mundo, que es nuevo para ella, y cómo no puede evitar en ocasiones tomar el mando, como ocurre en esa clínica precaria que es el único recurso para muchos de los habitantes. La búsqueda de su hijo le lleva a tomar algunas decisiones desesperadas, pero nunca da la impresión de que sean decisiones estúpidas, sino que están movidas por la sensación de que es su última oportunidad.

Las líneas argumentales que se abren a su alrededor (la clínica, su visita a Chinatown) apuntan a ser bastante más estimulantes que la que ocupa más minutos, que es ver cómo Parco y su "músculo", Skel, intimidan al resto de bandas de la DMZ para que lo elijan gobernador. Es buena idea estrenar con cuatro episodios porque solo el primero no permite hacerse una idea real del mundo en el que transcurre la serie, pero también transmite la sospecha de que hay mucho potencial que podría quedar sin explotar.

Veredicto

'DMZ' muestra unos Estados Unidos divididos por la guerra.
'DMZ' muestra unos Estados Unidos divididos por la guerra.

DMZ maneja temas que, en teoría, darían para una serie distinta y con algo que decir en el panorama actual. La sensación que tienen los habitantes de Manhattan de que todo el mundo los ha abandonado, y que ambas facciones los utilizan como peones en su guerra, es realmente material estimulante para construir una serie de este tipo. No hay zombis ni virus que añadan un componente "extraño", sino que la ficción dramatiza una situación muy habitual en cualquier conflicto armado contemporáneo.

Sin embargo, en el primer episodio se divide la atención, precisamente, entre uno de los aspectos menos interesantes de la serie y el protagonismo de Rosario Dawson, que consigue dotar de emoción y de urgencia la búsqueda de un hijo que también hemos visto ya incontables veces en este tipo de ficciones. DMZ tiene mucho potencial para contar una historia que vaya más allá de la lucha por la supervivencia. Quizá haya que tener algo de fe en que lo conseguirá al final.