Ver o no ver: 'Machos alfa' (Netflix)
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Ver o no ver: 'Machos alfa' (Netflix)

Cada vez hay más series y menos tiempo para verlas. Por eso, cada semana elegimos una serie de estreno, analizamos su primer capítulo en pocas palabras y nos mojamos para descifrar si de ahí saldrá una buena historia. Esta semana, la elegida es 'Machos alfa', la comedia de los creadores de 'La que se avecina' con la que Netflix cierra 2022.

Por Marina Such - 30 Dec 2022

La "guerra de los sexos" es un tema que viene alimentando series y películas desde hace décadas. Sin ir más lejos, la segunda temporada de The White Lotus gira, precisamente, en torno a la política sexual entre hombres y mujeres, las preconcepciones que se dan en sus relaciones y cómo los cambios de roles de unos y otras las han afectado también. Esos cambios están en la base de Machos alfa, la comedia que Netflix estrena hoy sobre cuatro hombres que se sienten perdidos ante la nueva manera de entender la masculinidad en la actualidad.

Los creadores son Laura y Alberto Caballero, dos veteranos guionistas y directores que empezaron a hacerse conocidos gracias al gran éxito de Aquí no hay quien viva. Las alocadas y absurdas desventuras de los vecinos de Desengaño 13 los convirtieron en sinónimo de grandes audiencias y trasladaron los mismos elementos de costumbrismo, observación social y alguna que otra nota entrañable a La que se avecina y a su creación más reciente, El pueblo.

El estatus que dan las trece temporadas que La que se avecina lleva en antena (más el hecho de que sus repeticiones en TDT sean siempre de lo más visto) genera bastante curiosidad por comprobar qué han hecho con su primera serie para una plataforma de streaming que, además, no está sujeta a los 70 minutos de duración que eran habituales en la televisión en abierto española.

De qué va 'Machos alfa'

Pedro (Fernando Gil), Santi (Gorka Otxoa), Luis (Fele Martínez) y Raúl (Raúl Tejón) son cuatro amigos cuarentones que se ven, de repente, metidos en una crisis que no saben cómo les ha llegado y de la que no saben cómo salir. Pedro es ejecutivo en una cadena de televisión que decide prescindir de él porque nada en su parrilla funciona, así que lo sustituyen por una directiva que promete un cambio de dirección. Santi está divorciado y muy a gusto de vivir solo, hasta que su hija adolescente su muda con él y se empeña en buscarle novia por Tinder. Luis se ha acomodado en su matrimonio y le pilla por sorpresa que su mujer esté tan necesitada de relaciones sexuales. Raúl, por su parte, engaña a su novia con otra, pero se queda en shock cuando ella le pide que tengan una relación abierta.

Los cuatro reaccionan de manera diferente a esa situación que se abre ante ellos; algunos se empeñan en seguir siendo como son, en echar la culpa al feminismo y en autocompadecerse, y otros buscan la manera de aprender y mejorar. Lo único seguro es que las reglas ya no son las que ellos conocían cuando eran más jóvenes.

Lo mejor y lo peor

Raúl Tejón y Kira Miró, en una imagen de 'Machos alfa'.
Raúl Tejón y Kira Miró, en una imagen de 'Machos alfa'.

La premisa de Machos alfa puede tirar, a priori, para atrás a bastantes espectadores, y más después de las críticas que han generado personajes misóginos en otras series de los Caballero como Amador Rivas de La que se avecina. Sin embargo, aquí es donde los 30 minutos por capítulo vienen bien, porque evita que se pueda caer en darle más cancha a esos personajes porque son de los favoritos del público y, así, se rellena trama.

Los cuatro protagonistas masculinos son bastante patéticos y desde el principio se deja claro que lo son. El que más rechazo puede provocar de primeras es Pedro, el ejecutivo de televisión, porque es el más cabezota y resistente a aceptar que su tiempo ha quedado atrás. Es el arquetipo del hombre de éxito, con dinero, casoplón, cochazo y novia "tía buena" y, cuando todo el castillo de naipes se desmonta, lo único que sabe hacer es quejarse y pretende mantener esa fachada.

Ahí es también donde la serie introduce el elemento de contraste que los colorea a ellos como unos dinosaurios, que es que las mujeres con las que comparten sus vidas ni se autocompadecen ni se hunden en la miseria: optan por lo práctico y por buscar una solución. La manera en la que ellas afrontan los problemas acentúa el patetismo de ellos, y también el margen que tienen para mejorar, si están dispuestos a ello.

Gorka Otxoa y Paula Gallego son padre e hija en 'Machos alfa'.
Gorka Otxoa y Paula Gallego son padre e hija en 'Machos alfa'. / Manuel Fiestas (Netflix)

Ese contraste tiene que ser grande también para favorecer el humor. La serie hace chistes de la obsesión por las redes sociales y los influencers y de todos los avances en materia sexual que ha habido en los últimos años, y de los que ninguno de los protagonistas ha sido partícipe porque todos estaban en pareja y creían que ya lo habían conseguido todo en el vida. La brecha generacional con, por ejemplo, la hija adolescente de Santi es otra fuente de humor, que a veces tira de situaciones muy manidas pero que, en general, funciona.

De hecho, el último episodio acaba con un gag muy efectivo, además de que resulta simpático ver a Santi Millán como el anti Tom Cruise de Magnolia, dando un curso para reciclar a "machirulos". El tipo de comedia de los Caballero no ha cambiado, pero la menor duración permite que vaya más al grano y explore mejor el conflicto en su centro.

El veredicto

Los cuatro amigos de 'Machos alfa' están bastante perdidos con el cambio que han dado sus vidas.
Los cuatro amigos de 'Machos alfa' están bastante perdidos con el cambio que han dado sus vidas. / Manuel Fiestas (Netflix)

Machos alfa no es una comedia rompedora, pero sabe qué teclas tocar para hacer reír con uno de los temas más viejos posibles: la falta de entendimiento de hombres y mujeres y, en este caso, la incapacidad de ellos para darse cuenta de que o evolucionan con la sociedad, o esta los va a dejar atrás. Algunos gags pueden estar más logrados que otros, pero el reparto ayuda a venderlos (merecen una mención Kira Miró como esa muy práctica abogada de divorcios y María Hervás como la aspirante a influencer que busca la manera de ganarse la vida). En ese aspecto, Gil, Tejón, Otxoa y Martínez parecen de verdad amigos de toda la vida.

Hay bastante potencial en la historia de Santi con su hija, que introduce a esa generación más joven que ha superado hace tiempo muchas de las ideas preconcebidas y temores de sus padres, y que no entiende que se aferren como gato panza arriba a situaciones que claramente no van a ninguna parte. Pero si no lo hicieran, no habría comedia.