Ver o no ver: ‘Un asunto privado’ (Prime Video)
Críticas
Ver o no ver: ‘Un asunto privado’ (Prime Video)

Cada vez hay más series y menos tiempo para verlas. Por eso, si eres de los que les cuesta encontrar horas libres en el día, esto te interesa. Cada semana elegimos una serie de estreno, analizamos su primer capítulo en pocas palabras y nos mojamos para descifrar si de ahí saldrá una buena historia. Esta semana, la elegida es 'Un asunto privado', la nueva producción española de Prime Video que mezcla detectives, comedia y acción, con Aura Garrido y Jean Reno como estandartes.

Por Álvaro Ortiz - 16 Sep 2022

La australiana Los misteriosos asesinatos de Miss Fisher es una de las series de detectives más deliciosas de la última década. Crímenes por resolver, un lujoso ambiente de época y una detective con arrojo y estilazo —su arma es una pistola dorada— fueron los ingredientes clave de un título que se ganó el sobrenombre de “el James Bond para mujeres” y acabó destapándose como la legítima heredera de Se ha escrito un crimen. La influencia de este modelo de historias, todas ligeras, con una mezcla perfecta de misterio, humor y encanto achampañado, sirvió de base a otras más recientes como Frankie Drake Mysteries, de Michelle Ricci y Carol Hay, y ahora Un asunto privado, la tercera serie original de Amazon Prime Video en España tras La Templanza y El Cid de Jaime Lorente.

Para su nueva aventura, Prime Video decide unir fuerzas con Bambú, un estudio con muchas horas de vuelo que conoce bien la receta del éxito para atraer al público. Son los responsables de Fariña y En el corredor de la muerte, pero sobre todo de Las chicas del cable y Velvet. Sus historias —especialmente las que siguen la línea de Gran Hotel— están diseñadas a partir de una fórmula manida pero muy rentable: tramas sencillas y para todos los públicos, caras conocidas, producciones extremadamente cuidadas en lo técnico, líos amorosos... Y aunque Un asunto privado también es “muy Bambú”, tiene interés en innovar; por ejemplo, haciendo que lo romántico deje más espacio a la aventura, retrotrayéndonos al tono de entretenimiento lúdico-festivo de los cómics originales de Tintín.

De qué va 'Un asunto privado'

Sucede en Galicia durante los años 40. Marina Quiroga (Aura Garrido) es una joven perteneciente a la alta sociedad; hija de un policía recientemente fallecido que, desde niña, le enseñó métodos deductivos para resolver investigaciones policiales. Aquello alimentó su loca fantasía de llegar a ser policía en un tiempo en el que la mujer debía estar al servicio de su casa y su familia. Así lo cree su madre, Doña Asunción (Ángela Molina), que espera casarla cuanto antes y no deja de encontrarle candidatos. Pero Marina tiene otros planes: después de presenciar la muerte de una prostituta en el muelle, se propone dar caza al asesino, ayudada por un espíritu incansable y por su mayordomo Héctor (un siempre exquisito Jean Reno), un tipo fiel y discreto que acaba convertido —a su pesar— en un perfecto Watson para una investigación clandestina.

Lo mejor y lo peor

La ambientación de 'Un asunto privado' es uno de sus puntos fuertes.
La ambientación de 'Un asunto privado' es uno de sus puntos fuertes.

A nivel de ambientación, Un asunto privado es impecable. Si bien el gusto por el detalle es algo habitual en las producciones de época de Bambú, la serie intenta elevar la apuesta aumentando el número de escenas en exteriores; las cuales, por cierto, lucen especialmente bien bajo la fotografía del catalán Daniel Aranyó (Into the Badlands). Sin embargo, una imagen tan preciosista, llena de glamour y color y brillo, aleja a la serie de la situación real de aquella España de posguerra y la acerca a un lugar feliz e imaginario —la música se encarga de subrayarlo una y otra vez— donde el público pueda sentirse cómodo y relajado. El plan de Teresa Fernández-Valdés, la showrunner, no pasa por un título de detectives intrincado y oscuro, sino más bien por una narración familiar y fácil de seguir.

Esto se ve también en los personajes. Ninguno se mueve del arquetipo, ninguno ofrece demasiada complejidad y todos son fácilmente reconocibles: el mayordomo leal y sofisticado, el policía joven e idealista o la ricachona aburrida aficionada al anisete. De ahí que muchas veces sea el carisma de actores como Aura Garrido, Jean Reno o el propio Gorka Otxoa, el que salve líneas de diálogo que suenan literales y prefabricadas, lo contrario a un juego de subtextos que permita al espectador participar en la narración. Todo está atado y bien atado, de hecho. Tampoco las pistas de la investigación son el colmo de la elaboración —ni lo pretende— y a veces se abusa del “alguien dijo algo que no debía” para hacer avanzar la trama. Es evidente que Un asunto privado está hecha para entretener sin que nadie pierda comba por el camino.

Justo son sus momentos más pretendidamente divertidos los que hacen brillar a la dupla Aura Garrido y Jean Reno, quienes acaban siendo lo mejor de la serie para sorpresa de nadie. Como en El Ministerio del Tiempo, Garrido vuelve a dar vida a una mujer adelantada a su tiempo que se rebela contra las convenciones sociales de la época. Su Marina Quiroga es impulsiva, imprudente, avasalladora. Su determinación y bravura juvenil exige que la madrileña dé lo mejor de sí misma en las escenas de acción —la vemos tropezar, caer, disparar, trepar, derrapar, correr, pelear— y marca, de alguna manera, un tono de entretenimiento que se mueve entre lo naif y lo exagerado, con personajes buscadamente sobreactuados que, por momentos, parecen vivir en un mundo de dibujos animados.

Veredicto

Marina Quiroga (Aura Garrido) es el motor de las tramas en 'Un asunto privado'.
Marina Quiroga (Aura Garrido) es el motor de las tramas en 'Un asunto privado'.

En su arranque, lo que propone Un asunto privado es una aventura detectivesca ultraligera, con la clásica extraña pareja rebotando de un lado a otro recabando pistas, huyendo de peligros o directamente buscándolos. Definitivamente, aquí no hay espacio para la reflexión, el realismo, o cualquier atisbo de complejidad más allá de lograr un buen espectáculo. A través de un montaje ágil y un punto de ingenuidad casi infantil, la serie de Prime Video demuestra ser consciente de lo que quiere: una aventura a gran escala con acción, comedia y misterio para toda la familia. Ser un entretenimiento puro, juguetón, directo, sin pretensiones. Para bien o para mal, ahí acaban todas sus aspiraciones, por lo que ni podemos exigirle más ni situarla como una cita imprescindible.