Fiasco total: Woodstock 1999

V.O: Trainwreck: Woodstock '99 2022
  • 1 temp.
  • Documental

Ficha técnica

Productores/as:
Cassandra Hamar Thornton
,
Sasha Kosminsky
Directores/as:
Jamie Crawford
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Lo tenía todo para convertirse en un acontecimiento inolvidable, y acabó siendo una pesadilla. Hablamos de Woodstock 99’, el festival de música que se celebró a las puertas del nuevo siglo en la ciudad de Rome, Nueva York, con el objetivo de homenajear la edición de 1969. Aunque, si bien aquella pasó a la historia como un símbolo de paz, amor y libertad en pleno movimiento flower power, ésta se recuerda por todo lo contrario.

Si algo caracterizó a Woodstock 1999 no fue la ausencia total de reglas, sino la del civismo más básico. Caos, violencia, destrucción... Basta con ver las imágenes para darse cuenta del infierno que vivieron los presentes. En La gran chapuza: Woodstock 1999, Netflix busca mostrar, a partir de entrevistas a artistas y asistentes y numerosas imágenes inéditas, cómo el festival pasó a ser una orgía de actos vandálicos, incendios y demás.

El relato nos sitúa, concretamente, entre los días 22 y 25 de julio de 1999 en la ya mencionada ciudad de Rome, a unos 160 kilómetros del sitio donde tuvo lugar el festival de 1969. Con MTV siguiendo el evento en directo, Woodstock 99’ agrupó en cuatro días a una selección de artistas fuera de lo común, juntando a James Brown, Limp Bizkit, Metallica, Jamiroquai o Red Hot Chilli Peppers, entre otros. Era el evento del año.

Sin embargo, todo se torció rápidamente. En primer lugar, la venta de entradas falsas propició que la cifra de asistentes superara los 400.000, a pesar de que el número de tickets vendidos era de 220.000 según datos oficiales. Aquello evidenció una falta absoluta de control y seguridad, llegando al punto de ver a miembros del staff —a muchos no les pagaron— abandonando su puesto de trabajo en pleno evento.

Tampoco ayudó la tremenda ola de calor que se sufrió en aquellos días. A eso hay que sumar el tipo de recinto, que en realidad era una base militar inexpugnable y pavimentada con cemento —que acumulaba el calor en la superficie—, y el altísimo precio de las botellas de agua: cuatro dólares cada una. En cuanto a las fuentes gratuitas, las que no habían sido destrozadas estaban tan frecuentadas que beber era misión imposible.

El hambre, la sed y el calor se juntaron también con otros ingredientes: las distancias excesivas entre escenarios, la falta de limpieza y de espacios a la sombra, y también la actitud violenta de muchos de los asistentes, convertidos en salvajes y encerrados a 37 grados sin ningún tipo de límite. Los altercados que provocaron tuvieron su summum en la última noche de festival, en la que prendieron fuego al recinto y lo saquearon entero.

Todo esto es un breve anticipo de lo que muestra el realizador Jamie Crawford, responsable de títulos documentales como The Interrogator o The Hunt of Ted Bundy, en los tres episodios que forman La gran chapuza: Woodstock 1999. Sin duda, un increíble suceso que pasó a la historia negra de la música y que te dejará con la boca abierta, sin poder creer que lo que están viendo tus ojos sucedió una vez. Y ojalá que nunca más.